La realizadora peruana Mariana Tschudi, que nos sorprendió con el documental “Pacíficum, el retorno al océano” (2017), estrenó el pasado 14 de marzo en YouTube “Lo que sostiene”, un mediometraje documental que nos acerca al poco abordado tema de las personas neurodiversas en nuestro país. Tomando como referencia su propia experiencia familiar, Tschudi recurre a especialistas y a personas allegadas para construir un sentido relato que va más allá de la creación audiovisual.

Mariana se animó gentilmente a contestar un cuestionario que elaboramos después de visionar “Lo que sostiene” y que invitamos revisar. Pueden leer a continuación la entrevista con la directora, y al final incluimos un enlace para ver la película:

Mariana, me interesa conocer tus motivaciones personales para realizar el documental. Es claro que estamos hablando del nacimiento de tu hija y tu particular visión del mundo, pero siento que hay otros ‘disparadores’. ¿Responder algunas interrogantes filosóficas, tal vez? ¿O romper algunos paradigmas quizá? -Efectivamente, este trabajo va más allá de la neurodiversidad, para mí es una búsqueda existencial. Siempre he pensado que estamos muy limitados como humanidad por todos los conceptos y valores aprendidos culturalmente. Creo que el ser humano tiene capacidades mentales y emocionales muchísimo más grandes de lo que concebimos como posible. Sin embargo, este trabajo ha surgido por una serie de coincidencias. La motivación principal no vino de mí, sino de Validarte, asociación cultural que trabaja desde el arte con personas neurodiversas. Ellos, junto a la productora francesa Iréna Lopez, querían hacer un documental para enfocar la mirada hacia la integración de todas estas personas a la Sociedad. Ellos habían visto el documental Pacificum, el retorno al océano, y les había gustado la sensibilidad con la que estaba hecho, y se pusieron en contacto con Evelyn Merino-Reyna, productora de Pacificum para trabajar con ella. Evelyn a su vez les propuso que sea yo la que dirija este documental ya que yo había dirigido Pacificum, y coincidía que estaba embarazada en ese momento de Salma, una bebé con síndrome de Down. Así comienza este proceso juntos. Definitivamente, hablar de neurodiversidad para mí es hablar de la vida misma. La naturaleza es absolutamente diversa y cada ser tiene un rol muy específico. “Lo que sostiene” es un portal para compartir mi sentir, mis deseos de integración entre todos los seres, que el amor nos contenga a todos y que impere el respeto hacia todos los seres, sin importar qué tan diferente son de ti, ya que son parte del Todo. 

Aparte de la relación del hombre con la naturaleza y el uso de una voz femenina en off, ¿encuentras algunos otros puntos de conexión entre “Pacificum”, tu trabajo previo, y “Lo que sostiene”? -Creo que ambos documentales tienen mucho en común. Ambos hablan del respeto a todos los seres vivos y también sobre la sabiduría de las culturas ancestrales. Hay muchos registros en la antigüedad que muestran que el ser humano se sabía parte de una unidad y que podía comunicarse con esa unidad, o ese todo, a través de sus pensamientos y ofrendas. La humanidad occidentalizada ha ido perdiendo esta conexión y me parece inminente recuperarla. A pesar que un documental está enfocado en el océano Pacífico y el otro en la neurodiversidad, ambos tienen la intención más profunda de hacernos recordar nuestra conexión con el origen. Definitivamente para mí, como cuento en “Lo que sostiene”, mi búsqueda personal es ir sacándome los velos y los condicionamientos sociales y culturales que limitan mi experiencia como ser humano para poder ser un canal cada vez más limpio de información.

Este es el primer documental peruano en el que veo reflejada esta “nueva normalidad” por la pandemia (testimonios por Zoom, imágenes donde solo apareces tú y una computadora). ¿El documental se tenía pensado previo a esta coyuntura o definieron la estructura y el tono sobre la marcha? -El documental inicialmente estaba pensado como una producción más elaborada, haciéndole seguimiento al cotidiano de las diferentes personas y familias que aparecen en el documental. Queríamos tener una estética más cinematográfica en las historias narradas y probablemente hubiese terminado siendo un documental un poco más largo. Pero desde el inicio queríamos que mi historia con Salma y mi búsqueda personal de respuestas, tanto científicas como espirituales, se entrelacen con todas las demás historias. 

Dada la situación de la pandemia, si no nos adaptábamos a la realidad que nos toca vivir ahora, que espero no se convierta en una “nueva normalidad” sino simplemente sea una transición hacia un estado de mayor conexión, iba a ser imposible realizar el documental porque para nosotros era importante hacerlo pronto. Queríamos lanzarlo justo durante la pandemia, ya que este momento está permitiendo a muchas personas sensibilizarse y tener el tiempo para abrirse a otras percepciones de la realidad. Al final decidimos que podíamos hacerlo sin presupuesto y de una manera más sencilla, ya que igual teníamos acceso a todas las historias y a toda la información, y que podíamos hacer esta versión de una manera rápida y creativa. Lo hemos hecho de puro corazón, sin nada de financiamiento, solo invirtiendo mucho tiempo y enfoque. Es por eso que también quisimos compartirlo libremente, el objetivo principal de este documental es que se expanda el mensaje de integración y respeto entre todos los seres vivos. 

Al inicio del documental se habla de muchos temas: Nuestro lugar en el universo, las estructuras sociales, el poder de la mente, la espiritualidad, entre otros. Pero todo esto abraza un interés mayor: La empatía hacia las personas con habilidades especiales. ¿Compartes esta apreciación? -Sí, la empatía creo que es el eje principal, pero siento que es más amplio aún: es la empatía hacia todos los seres, todos, incluidos los animales, las plantas, el río, el aire… Todo. Creo que ese respeto y la comprensión de que todos los seres formamos un engranaje que mantiene el equilibrio y la belleza de ese Todo, y que todos somos igualmente importantes, es la base de “Lo que sostiene”. El nombre mismo del documental habla de la empatía, que siento que tiene que ver con sabernos parte de esta red, de este tejido energético que nos sostiene a todos. Esta red se experimenta a través de nuestras relaciones. Y estas relaciones van más allá de las humanas, tienen que ver con nuestra relación con la vida misma, con todos los seres e inclusive los seres no visibles también. Que no podamos ver algo no significa que no exista. Al igual que si no podemos conectar con la inteligencia de una persona autista no verbal, no significa que no exista. Creo que es muy importante que la humanidad desarrolle la humildad. Para respetar al otro hay que saber que nuestra percepción de la vida es simplemente eso, una percepción, desde una coordenada específica, pero no es “la verdad”. No existe una única verdad. Mientras más abiertos estemos a escuchar cómo percibe la vida el otro, iremos ampliando cada vez más nuestras posibilidades de experimentar la vida como algo sublime. 

En nuestro espacio de confianza, a veces nos volvemos paternalistas al abordar temas que incluyan a personas con habilidades diferentes. Comentamos muy ligeramente desde el desconocimiento, el miedo o la lástima. Desde tu experiencia como documentalista, ¿cómo crees que se debe trabajar para no caer en ese problema? -Yo creo que el problema radica en el desconocimiento. No hemos abierto nuestra mente para comprender que todas las personas son igual de valiosas. Las limitaciones de alguien en un aspecto también se vuelven sus fortalezas. Por ejemplo, con la ceguera visual se desarrollan otros sentidos y la escucha a niveles mucho más profundos. Cualquier “discapacidad” se compensa con una gran capacidad en otro aspecto de la vida. Para mí lo importante es encontrar en dónde está la fortaleza de cada persona para poner al servicio de la humanidad esa fortaleza. Siento que tenemos que lograr como humanidad que cada ser brille enfocándonos en su potencial y no en su limitación. Hay que entender que una discapacidad puede ser necesaria para desarrollar otras virtudes como tener grandes momentos de abstracción, por ejemplo, o de silencio, de contemplación, de empatía. Creo que para no caer en el problema del paternalismo tenemos que entender que no podemos medir y valorar a las personas sólo por su capacidad de servir al sistema económico de competitividad feroz, no todos podemos ni queremos entregar todo nuestro tiempo y energía a esa manera de vivir. Esa es una visión muy limitada y está diseñada para no desarrollar otros aspectos del ser humano que son necesarios. Si valoramos y resaltamos otras habilidades de otros seres humanos, se amplían las posibilidades para todos. 

Uno de los especialistas entrevistados señala a “la neurodiversidad como paradigma. Es decir, ningún cerebro es mejor que otro”. Me dejo pensando lo dicho. ¿Te pasa lo mismo con alguna otra frase o testimonio que quisieras destacar? -Esa frase de Ernesto Reaño es potente y muy importante que se haya dicho. Para mí hay muchas frases que me han dejado pensado profundo, como esa frase de Rosie King que dice: “Imagínate que el mejor cumplido que puedas recibir fuera: ‘¡Wow, qué normal eres!’. Los cumplidos son: ‘Eres extraordinaria’, ‘Eres fuera de lo común’, ‘eres excepcional’. Si la gente quiere se estas cosas, ¿por qué hay tanta gente esforzándose por ser normal?”.  

Y también me parece muy importante cuando William Stillman dice que “si eres una persona autista y vives en silencio y eres un ser de gran inteligencia, se convierte en un estado de meditación perpetua. Y si piensas quién más existe en ese estado de soledad, yo pienso en las monjas, monjes, yoguis, el gurú, el sacerdote, el rabino… y ellos son personas que deliberadamente tomaron una decisión consciente de entrar a períodos extensos de soledad para aprovechar un aspecto de la conexión entre ellos y la fuente de la creación”.

Creo que ese tipo de frases comienzan a abrir nuestra mente a entender que cualquier limitación abre las puertas a compensarla con otras facultades. Y nadie es “normal”, todas las personas somos únicas y tenemos que tratarnos con respeto e igualdad. Adentro de cada persona hay un ser de alta inteligencia que siente y percibe el mundo de una manera única y merece todo nuestro respeto, como lo merecemos todos los seres.

Todo el equipo de rodaje de “Lo que sostiene”.

Hemos hablado de diversidad, de empatía, de sabernos todos iguales. Si pensamos en una familia que no sea de clase alta o acomodada, con un niño autista o con síndrome de Down, que cuenta con pocos recursos, de tiempo y de dinero, ¿cómo se podría abordar correctamente la neurodiversidad ahí? ¿Los especialistas con los que conversaste han evaluado cómo desarrollar las habilidades especiales en realidades donde los privilegios escasean? -Definitivamente, cualquier situación en pobreza es más complicada. Pero lo que yo he podido observar en todos los escenarios, es que el reto más grande es el mismo para todos: dónde ponemos el enfoque. El mayor problema, independientemente de los recursos económicos que una familia tenga, es si la familia está enfocada en la incapacidad de su hijo o hija y en todas las cosas que no va a poder hacer, o si está enfocada en dónde están las virtudes de su hijo o hija y cuál es la oportunidad de crecimiento que hay para toda la familia con la llegada de este ser a sus vidas. “Lo que sostiene” ha sido hecho de la mano de muchas familias que forman parte de Validarte. El abanico de posibilidades económicas entre ellas es muy amplio, pero en lo que todos coinciden independientemente de sus posibilidades, es en la necesidad de ser respetados en igualdad de derecho y en comprender que todos los seres cumplimos una función valiosa en el engranaje del todo, y eso se debe de reconocer y valorar.

Evidentemente hay muchísimo por hacer al respecto. Desde adaptar la ciudad para que sea amable a todas las personas, como tener veredas con accesos apropiados para silla de ruedas, hasta que hayan escuelas gratuitas para educar a todas las personas con habilidades diferentes, resaltando las habilidades de cada persona. Es un largo, largo camino que aún falta recorrer, pero este documental busca sensibilizarnos hacia el tema para comenzar a tejer entre todos una realidad diferente a la que existe hoy en día.

Es interesante que compartas libremente tu documental por las redes sociales. Me llama la atención que en YouTube no estén habilitados los comentarios. ¿Cómo canalizarás las opiniones que generará el documental? ¿O es algo que no te preocupa? -Para nosotros era importante que se pueda expandir esta visión de manera libre, orgánica y sin ninguna traba. Y eso está sucediendo y es muy emocionante ver que así sea. Los comentarios de YouTube no se han habilitado porque pusimos que era material apto para niños y parece que YouTube no permite comentarios cuando el material va a ser expuesto a niños. Pero si alguien quiere ponerse en contacto con nosotros puede hacerlo a través de Facebook. En la página de “Lo que sostiene” sí estamos recibiendo muchos comentarios y yo también los estoy recibiendo de personas que me buscan en Facebook y me escriben, así que las puertas de la comunicación están abiertas. Pero en realidad, este trabajo no lo hemos hecho para generar un debate ni defender un punto de vista. Este trabajo es solo una visión más que queremos aportar al mundo. Dentro de la diversidad de visiones que hay, esta es sólo una visión más a tomar a cuenta y creo que está liberando y ayudando a mucha gente, y eso es lo que buscábamos. 

Felicitaciones por el documental, mi pregunta final va a manera de invitación al público. ¿Por qué las personas deberían ver “Lo que sostiene”? -Creo que este documental nos abre puertas a otras posibilidades de percepción de la realidad. A veces cuando estamos sumergidos en el día a día, entramos en una inercia que nos hace dar por sentado que la vida es solo lo que nos han contado que es. No paramos a reflexionar si es que lo que uno percibe es simplemente un condicionamiento cultural, social, y que tenemos la posibilidad de expandir nuestra consciencia muchísimo más. El poder que tiene nuestra mente y nuestra intensión alineada al corazón son inimaginables. Y en ese sentido las familias que tienen cerca a personas con habilidades diferentes o personas neurodiversas, tienen un reto continuo que los saca de su zona de confort y les hace percibir otras posibilidades de la vida. Les hace ser mucho más receptivos, empáticos, colaboradores, y esas son facultades que yo considero imprescindibles para la evolución de la humanidad. Yo creo que este documental te hace sentir que el ser humano es mucho más de lo que nos han contado, y libera nuestra mente a abrirnos a otras posibilidades.

Entrevista realizada por Alberto Venero Torres, vía email, el 22 de marzo de 2021.