“Tiempos futuros”: Entrevista con el director Víctor Checa

“Tiempos futuros”: Entrevista con el director Víctor Checa

La película peruana “Tiempos futuros”, dirigida por Víctor Manuel Checa Belaúnde (Lima, 1986), es una distopía ambientada en Lima con las actuaciones de Fernando Bacilio y Lorenzo Molina, quienes encarnan a un padre y su hijo trabajando en una máquina que haga llover en la ciudad. Esta ópera prima del realizador se presenta esta semana en el 26 Festival de Cine de Lima como parte de la competencia de ficción. Conversamos a continuación con el director sobre su película:

Víctor, por lo que vimos, “Tiempos futuros” tiene tanto de ficción distópica como de semblanza autobiográfica. ¿Cómo creaste la película a partir de esos elementos disímiles, y qué cambios hiciste desde el concepto original?

La película partió de un evento en mi vida personal que fue descubrir a mi padre trabajando en una maquina particular. Es a partir de este descubrimiento y el vínculo con él que decido escribir esta película. Sin embargo, la película toma un camino que es independiente a esta historia personal y creo que hay muy pocos elementos autobiográficos de manera explícita en la película. Creo que en cada etapa de la película esta se distancia de estos elementos autobiográficos para encontrar su propia forma. También creo que la construcción de esta distopia particular toma su forma definitiva en el proceso posterior al rodaje, que ocurrió durante toda la pandemia. Era inevitable tomar estos elementos del contexto que vivimos como puntos importantes en la construcción de la película y en el tono de la misma.

¿Cómo ha sido la experiencia de rodar y acabar “Tiempos futuros” con las condiciones que impuso la pandemia? ¿Qué fue lo más difícil que enfrentaste en el proceso?

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Víctor Manuel Checa, director.

La película se rodó antes de la pandemia y nos toco enfrentar todo el proceso de post producción durante las cuarentenas. En términos prácticos fue bastante complejo porque realmente no teníamos una idea clara de cómo trabajar en base a las restricciones que supuso esta pandemia. Fue muy importante el trabajo hecho por Ernie Schaffer, el supervisor de post producción, para poder encontrar la manera de trabajar y articular el trabajo entre Ecuador, España, México y Perú. Nos tomamos el tiempo necesario que implicaba trabajar a distancia y buscamos siempre priorizar los procesos presenciales cuando fuera necesario. Definitivamente esto atrasó el proceso pero también permitió trabajar con tiempo y experimentar durante esta etapa.

En el reparto hay profesionales reconocidos como Fernando Bacilio y también intérpretes que debutan frente a cámaras. ¿Cómo fue el trabajo de dirigirlos y por qué le diste ese tratamiento -que se percibe como austero- a los diálogos y dramaturgia de la historia?

El proceso de trabajo con los interpretes empezó desde la audición. En el caso de Teo (Lorenzo Molina), Baca (Jeremi García), Haya (José Flores) y Raisa (Paulina Bazán) se buscó en el trabajo priorizar el funcionamiento como equipo y entender que traía cada uno de ellos al trabajo de construcción de los personajes, así como a definir su presencia dentro de la puesta en escena.  Paulina tenía bastante experiencia antes de este rodaje y creo que fue fundamental para complementar la poca experiencia de los demás. Jeremi tiene una relación bastante cercana con el movimiento por el parkour, al igual que José que traía la experiencia de la danza. Ambos trabajaban desde sus disciplinas y aportaban desde ahí. El desplazamiento y el carácter del mismo fue un punto importante en la construcción de los personajes. Lorenzo encontró la manera de acoplarse a la banda y desde esa interacción construir un personaje que fue tomando forma durante el rodaje. El personaje que Fernando Bacilio trajo al rodaje tenía un tono distinto al que se planteó en el guion y creo que fue un gran aporte que nos dio las claves para entender el tono final de la película.

La austeridad responde a la construcción de un tono particular de la película, donde lo que se dice no esta cargado de una carga dramática evidente. Siempre percibí el espacio donde ocurre la película como una ciudad fantasma. ¿No es ese el carácter de una distopía? En esta ciudad la presencia de las personas tiene ese carácter fantasmagórico, su presencia es sutil y busca pasar desapercibida. Lo que se dice es un susurro, y no tiene ese carácter expresivo y dramático de lo que busca relucir o tomar protagonismo.

Por el argumento y por la representación de Lima, relacionamos tu película con “El limpiador” de Adrián Saba. También aparecen citas textuales a cortos de Aldo Salvini y Armando Robles Godoy. Cuéntanos de esas presencias y referentes peruanos en tu película.

La película de Aldo Salvini “El gran viaje del capitán Neptuno” me gusta mucho. Para mi es como un Quijote y Sancho aterrizado en la realidad peruana y la búsqueda de recuperar el Huáscar. En ese sentido, me parecía interesante que sea una película que el mismo padre de Teo tome como referencia. De alguna manera la tarea de Teo y su padre es quijotesca y desde la visión del padre existe esa complicidad que Quijote ve en Sancho. Sin embargo, en este caso Teo cuestiona esa complicidad. “Vía satélite” de Robles Godoy es también un cortometraje peruano al que recurro habitualmente y plantea también este carácter fantasma de la ciudad de Lima. 

Hay un trabajo muy particular con la banda sonora que no hemos visto en otras películas peruanas. ¿Quisiste darle prioridad a los ruidos y sonidos ambientales en lugar de las melodías? ¿Cómo fue el trabajo con los músicos?

Para mí el trabajo sonoro es muy importante y lo tengo muy presente en la puesta en escena. Muchas veces pienso primero en que sensación sonora quiero construir y a partir de esa idea defino la puesta en escena. En ese sentido, se ha trabajado a partir de abstraer ciertos elementos y de darles un carácter expresivo que no responden a un carácter realista. El trabajo de la banda sonora se puede dividir en dos. En primer lugar, se trabajó la composición musical con José Tena y Javier Tasio. La premisa sobre la que se trabajó esta parte fue construir el eco sonoro de la máquina en la ciudad. ¿Cómo se proyecta la presencia de la máquina fuera del departamento? En esta parte, el trabajo entre el diseño de sonido y la composición musical fue realizado prácticamente en paralelo y ambos se complementaban mientras avanzábamos. En segundo lugar, están los temas musicales, hay composiciones originales como los dos temas de Ale Hop e Ignacio Briceño, como temas ya compuestos previos a la película; como los de Mueran humanos, Cadena nacional, Jinsop o Los días y las sombras. Se buscó siempre que los temas musicales aportaran narrativamente, con lo que se dice en cada uno de ellos, como a nivel de atmósfera y tono.

Puedes comentarnos algo más de la máquina para hacer llover en Lima, invento que adquiere una presencia protagónica y que simboliza de algún modo el vínculo entre padre e hijo de la historia.

La máquina es la tensión que define el vínculo entre Luis y Teo y al mismo tiempo podría ser como una especie de antihéroe.

¿Qué significa para ti una canción como “Los días y las sombras” de Voz Propia, con la que cierras la película?

La canción cierra la película y eso es lo que significa para mí. Hay algo muy preciso en la letra y el tono de esta canción que me hicieron pensar que era la mejor manera de despedirnos de la experiencia que acabamos de vivir: Hay que morir cada noche con el sol y cada día volver a nacer…

¿Qué aportaron desde la coproducción profesionales como la productora mexicana Bertha Navarro y el director ecuatoriano Sebastián Cordero?

Bertha es una persona que admiro y con la que comparto una amistad muy cercana. Ella entró al proyecto en la primera etapa del mismo y fue muy importante su colaboración en el aspecto creativo y en la búsqueda del equipo artístico con el que trabajamos. Por otro lado, Sebastián, siendo principalmente director y desde esa experiencia, fue un gran apoyo para poder mantener un proceso creativo bastante particular y flexible. Su experiencia y compromiso con la película fue fundamental en la etapa final de la misma.

Por último, ¿qué nos puedes contar de “Vunker”?, un proyecto previo en el cual estabas trabajando. ¿Y cuáles son otros futuros proyectos tuyos?

Vunker es un proyecto que decidí no continuar para poder dedicarme a “Tiempos futuros“. Actualmente estoy trabajando una nueva película llamada “La trágica muerte de un adolescente pistolero”.

Tiempos futuros

Entrevista realizada por Rodrigo Portales el 5 de agosto de 2022, vía email.



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