Festival Visions du Réel: “El coloquio de los pájaros” (2026), de Sofía Velázquez


La nueva película de Sofía Velázquez, la directora del maravilloso documental De todas las cosas que se han de saber (2022), es una propuesta lúdica que salta entre la ficción y la realidad al combinar imágenes de archivo con extractos de poemas y una historia fantástica. Las imágenes alusivas al mundo natural, entre paisajes de bosques y animales, no solo sirven de representaciones idóneas para la trama principal sino que también generan una atmósfera que oscila entre el misterio y el confort. Pero en el fondo El coloquio de los pájaros también ofrece una historia humana sobre un grupo de poetas rebeldes que, al igual que los pájaros, buscan su lugar en un mundo incierto. 

El aspecto narrativo del filme, al igual que las imágenes y sonidos de fondo, está compuesto de varias fuentes. Por un lado está la trama del libro persa homónimo, escrito por el poeta Farid al Din Attar en el siglo XII, que narra la historia de un grupo de pájaros liderados por una abubilla en búsqueda de un ave rey. Por otro lado está la historia ficticia de la CODEVIAP o «Coordinadora de Viejos Anarco-Poetas», un grupo de intelectuales que se reúnen clandestinamente y que adoptan estrategias de lucha inusuales como la transfiguración. De vez en cuando también se aprecian en pantalla ciertos fragmentos de diversos poemas que, sin tener relación alguna, encajan bien entre sí y con el resto del montaje narrativo de Velázquez.

El marcado contraste entre la fantasía de la trama, siempre transmitida como narración en off, y el realismo de las imágenes de archivo no impide que estos comulguen en un significado convincente. Es así que los travellings iniciales pueden percibirse como el recorrido de los pájaros del relato de Attar. Otro notable ejemplo es el uso de una grabación casera de una aparente reunión familiar para representar a los miembros de la CODEVIAP, especialmente porque la cámara se detiene en cada invitado conforme la narración va describiendo a cada miembro, casi como si la persona que grababa supiese que algún día iba a cumplir esa función. El resto del metraje también cuenta con un par de sorpresas abstractas que no llegan a alterar dramáticamente el ritmo ni la atmósfera general, y alguna incluso hace un guiño a la convulsa realidad social peruana. 

Este filme de collage confirma la destreza de Velázquez como editora, siendo capaz de integrar imágenes de distintas resoluciones, tipos de cámara y temas para retratar un mismo universo. También logra aunar varias capas de audios de distintas fuentes, generando incluso algunos momentos de inquietud con la superposición de voces y ruidos. Lo que más sorprende es su faceta de guionista para adaptar los diversos materiales poéticos y moldearlos como si fueran parte de una sola historia. En ese sentido El coloquio de los pájaros representa una escultura cinematográfica donde la poesía adquiere forma de ave que lleva consigo la lección milenaria de que nuestros gobernantes yacen en nosotros mismos. Los vagabundos gallinazos del plano final reflejan claramente a quiénes les vendría bien aprender dicha lección.


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