Entrevista a Dorian Fernández

2. Que se sepa en todas partes que se empezó a hacer cine amazónico

Terminaron el rodaje y entran a la fase de edición y post-producción que según parece también fue épica.

Terminado el rodaje, pasó bastante tiempo para empezar el tema de post-producción porque hubo mucha carga laboral y el proyecto sufrió un rezago. Yo tengo la sensación que mientras más pronto empiece la edición las cosas están más frescas. Entonces dos meses después del último rodaje había que empezar la post producción, porque era necesario, y tuvimos que cancelar muchas cosas. Empezamos muy lento ya que tuvimos muchas complicaciones.

Realmente, no teníamos en mente la real dimensión de lo que significaba editar un corto con aire de largo, porque es extenso, por ejemplo teníamos escenas que no estaban como queríamos y teníamos que parar y empezar a ver películas similares para ver qué hacían y llenarse de influencias en ese momento por la necesidad de resolver ese tema y luego volver a edición y tratar de seguir. Eso es lo más rico del proyecto y deja el sabor de querer seguir construyendo más proyectos. El hecho de ir descubriéndolo en el camino, estas creando sin un punto referente pero hacia algo que tu quieres seguir haciendo.

Ustedes se habían fijado una fecha y por lo tanto tenían que cumplir con el proceso de la edición, pero hacia el final de esa fecha todavía no habían terminado de hacer la película.

Sí, eso era lo complicado. Todo se complicaba por el trabajo, como nos dedicábamos a la publicidad y la publicidad tiene temporadas fuertes en noviembre y diciembre por la campaña navideña, pero nos habíamos fijado por una cuestión de coyuntura y por un auspicio con la municipalidad el estreno para el 3 de enero.

Entrevista a Dorian Fernández Una semana antes del estreno teníamos la película al 60% ó 70%, teníamos que terminarla como sea. Ese día decretamos cerrado por inventario o por luto, no me acuerdo qué y nos abocamos a la película a tiempo completo. Las personas que hacíamos post-producción vivíamos en la oficina, hacíamos postas. Yo tenía menos tiempo para dormir porque era el que estaba editando, solo la gente del entorno era la que se movía. La gente que hacía los efectos me traía su parte, hacíamos los insertos, entonces se armó toda una compañía para el trabajo. Dos días antes teníamos todo al 90%, todo lo visual y el audio referencial, pero ese día hubo una complicación, estábamos trayendo unos efectos de fuera y la máquina se infectó, un virus que movió los clips, se empezó a volver loca la línea de tiempo y teníamos clips del principio al final y ahí empezó la broma, esto es definitivamente la maldición del chullachaqui, no debimos tocar un tema tan importante (risas). Hubo esa psicosis, pero siempre en broma.

Entonces vino lo bravo, teníamos una presentación oficial en el marco de la celebración del aniversario de la ciudad, la fiesta más importante de la ciudad con el alcalde y las autoridades comprometidos a ir, la gente motivada, una publicidad espantosa en la ciudad y nosotros dos días antes teníamos la película movida de punta a punta, era una cosa de locos, realmente. Y sí, eso es común en casi todos los trabajos audiovisuales, es un karma. Así que esos días ya no se pudo dormir, solo corregir y se pudo sacar el producto para el avant-première donde se lanzó la película al 90%. Estuvimos todos con nuestro ternito, medio desaliñados, agradeciendo por el apoyo y qué sí, queremos seguir adelante con este proyecto, nos interesa seguir haciendo cine y ya no veíamos la hora de que se fueran todos para salir a terminar la edición para el estreno al día siguiente, el 4 de enero porque la película no estaba terminada como era el plan. Editamos esa madrugada y el trabajo lo concluimos a las 2:00 p.m. y a las 3:00 p.m. era la primera función. Hubo gente que fue al avant-premiere que luego fue al estreno en cartelera y nos dijo, oye, esa es otra película… ¿qué pasa? Yo creo que es el proceso de aprender y es parte de hacer algo que te gusta y poner todo para que resulte.

Luego estrenaron en cartelera comercial, en el Cine Star de Iquitos.

Tuvimos la suerte de hacer una movida importante en cuanto a promoción que despertó el interés del cine y logramos que se comprometieran a pasarlo en cartelera compitiendo con otras películas que estaban en ese momento y yo creo que eso fue importante porque una cadena de cine abrió sus puertas a una producción local siendo un cortometraje y que haya resultado a nivel taquilla que es lo más importante y lo más sorprendente, el primer día del estreno a las 4:30 p.m. ó 5:00 p.m. se acabaron las entradas de las seis funciones. Era un tema de locos, para no creerlo.

¿Qué otras películas estaban en ese momento?

Estaban Una noche en el museo, Las torres gemelas y no recuerdo que otra.

¿Y ustedes en comparación a eso?

En cuanto a taquilla, llena completamente. Los 6 primeros días de función, las 6 funciones estaban ya vendidas. Se había puesto de moda el cine con gente de la ciudad.

Y eso que lo de ustedes era cortometraje.

Exactamente, lo que hicimos para que valga la pena pagar, porque sino todos se venían encima, fue poner el video clip que es una pieza importante de promoción, poner el trailer, la película, y un detrás de cámara un poco extenso adrede para que todo llegara a una hora y la gente se vaya un poco más contenta porque pagó por una hora, no por treinta minutos. Eso permitió que se disipe la idea y que la gente entienda que más que ir a ver una producción por entretenimiento, está yendo a aportar, a apoyar un esfuerzo de jóvenes que pretende sustentarse en el tiempo tras ir desarrollando la técnica de hacer cine.

¿Cuánto tiempo estuvo en cartelera?

Estuvo cuatro semanas en cartelera.

¿Qué opinaba la gente?

Las opiniones están compartidas en Iquitos, porque como hay tantas versiones del mito y la que se ve aquí es una de ellas, hay gente que dice no, ese no es el chullachaqui a mi me ha contado mi abuelita de otra forma. La mitología tiene muchos matices y no hay forma de incluirlos todos y toda esa gente no es que esté descontenta sino que se va confundida porque ha tenido otra idea del mito y la que le vendíamos era un tema mucho más general, de repente. Este es un empezar sincero, somos concientes de que hay muchas deficiencias que tienen que ir puliéndose, lo importante es que las reconocemos y eso nos motiva para mejorar en los siguientes proyectos. Y que esto sea un ascenso continuo, constante y que siga para adelante la industria amazónica del cine.

En otros lugares, en provincias, el director se ponía a hablar afuera con la gente que había ido para recoger su opinión. ¿Tú has tenido esto?

Exactamente, tuve la oportunidad de estar en las 12 primeras funciones, un poco por la angurria del primer bebé. Entonces me zampaba toditas las funciones analizando las reacciones. Uno crea un efecto como productor o como realizador y tiene la idea de lo que va a pasar con el espectador y quería ver si eso es verdad, qué relación hay entre lo que se predijo y lo que sucedió realmente, fue muy riquísimo y eso aportó para poder afinar la puntería en los próximos proyectos.

Muchas veces al final de la función salía y agradecía por asistir ya que nos estaban dando un soporte, nos permitía poder seguir realizando proyectos y me decían entre otras cosas que era extraño ver una película en una pantalla de 8 por 3 metros con personas que veías en la esquina, personas que caminaban por Próspero, la calle principal. Lo digerían de una forma diferente, era ir a ver un cine diferente; por otro lado, también era el hecho de enfrentarse a un mito que desde pequeños escuchaban, un tema que terminaba por darle risa a la gente. En Iquitos, la película que tiene un corte tipo thriller a mucha gente le da risa porque está viendo lo que se ha imaginado y por alguna razón se matan de la risa, es así, de verdad.

Entrevista a Dorian Fernández Había mucha fascinación en los niños, fueron muchos niños a raíz de la promoción, querían ver al chullachaqui y terminaban como que envueltos en una fiebre del chullachaqui; la prueba más fehaciente que tengo es mi hijo que no solo se conoce la historia entera sino juega con muñequitos de Power Rangers a que son los personajes de la película, me parece alucinante ese tema. Hay una onda entre ellos que se molestan, oye, tú eres el chullachaqui, ¡no! tú eres el chullachaqui, realmente es encantador lo que se puede conseguir mediante el cine.

El recorrido de la película no acaba porque van a hacer una presentación en Lima y tienen la intención de mostrarla en otros lugares.

Si, la idea ahora es darla a conocer, hacer promoción y que se sepa en todas partes del país que se empezó a hacer cine amazónico, que hay una legión de jóvenes amazónicos que quieren también sumarse a esta movida de hacer cine en el interior del país y que tienen toda la intención de ir puliendo los trabajos e ir llegando a un estándar de calidad óptimo, en ese sentido, hemos visto la promoción en centros culturales. Empezamos ya el 15 de marzo con el Centro Cultural de España que nos va a dar el apoyo, el soporte, va a ser una suerte de avant-première con mucho espíritu amazónico en donde no solo vamos a presentar la película, quizá con la presencia de los actores y también la banda sonora, se va a hacer una ceremonia de lanzamiento con muy buena onda en donde queremos mostrar que aquí ponemos también nuestra cuota de cine amazónico.

Luego la intención es que el material esté abierto a cualquier lugar que lo quiera exhibir permitiéndonos a nosotros promocionar nuestro trabajo y luego va al circuito de festivales que al igual que con los otros trabajos hemos podido participar un poco, pero ahora con un trabajo un poco más formal o con un poco más de seriedad.

¿Qué se viene para ustedes? para este equipo que se ha formado al calor de una idea que en principio era bien utópica, hacer cine. ¿Qué se viene, realizar un largometraje, continuar haciendo cortos, seguir explorando el camino?

Hay mucha motivación de seguir haciendo trabajos pero hay que pensar el tema con mucha más seriedad, si lo que se quiere es mejorar. En ese sentido ya tenemos dos proyectos, dos guiones que están siendo armados. Uno es un cortometraje de corte mitológico pero más psicológico, más inteligente; y el otro es un largometraje que abarca el otro gran pilar de la cosmovisión amazónica, el ayahuasca. Es un proyecto en el que estamos por terminar el guión y estamos por definir cuál de los dos va. Es algo que vamos a discutir según el apoyo que se vaya dando, porque ofrecimientos como realizadores siempre se dan, pero del dicho al hecho siempre existe un trecho, por eso yo creo que depende de lo que podamos gestionar para la inversión, pero definitivamente el proyecto que sea lo empezamos a rodar este año y la intención es lanzarlo el 2008 porque la intención es no parar de aprender y mejorar el trabajo.

Al calor del Chullachaqui ¿hay gente en Iquitos que se sentido motivada y ha empezado a trabajar sus propias producciones?

Si, sabemos que se está empezando a trabajar la preproducción de un proyecto que se llama Runamula con gente de la universidad de Iquitos. Runamula es otro de los mitos que están muy arraigados, sabemos también de la posibilidad que otra gente está trabajando otro proyecto con alguna inversión española. Esa es la forma de poder hacer cine con seriedad y con peso, porque si se está aislado es complicado de manejar, pero si esto se convierte en una gran movida y hay grupos trabajando cine en la zona yo creo que aseguran la continuidad. Esperamos que los trabajos apunten poco a poco a llegar a un estándar de calidad que es lo que tiene que hacer el cine en provincia, salvar las carencias técnicas no solo de equipo humano sino de equipo técnico.

Justo mencionas el tema que queríamos tocar, el cine provinciano, cine que está hecho en condiciones distintas a las de Lima con gente distinta ¿Conoces algo de ese trabajo? ¿Te sientes identificado en parte con eso, qué opinas?

Por supuesto, de alguna forma tras terminar el Chullachaki, comenzamos a conectarnos y buscar gente que hacía lo mismo en otras partes y que tuviera tiempo haciéndolo y es fascinante el hecho de poder contactarlos, conversar y fusionarnos en la intención de que estamos haciendo lo mismo por nuestros objetivos e ideales. Sé del trabajo en Puno, sé del trabajo de Flaviano Quispe, de Henry Vallejos, de Palito Ortega en Ayacucho, sé de lo último que pasa con Los actores en Trujillo, sé de un realizador pucallpino. Ya somos 7 o 9 grupos que estamos moviendo el tema, yo creo que eso nos da más fuerza en cuanto a la atención que podamos conseguir en la capital. En ese sentido, yo creo que es importante integrarnos, darnos la mano, trabajar con estrategias que nos permitan lograr un sitial no solo en Perú, de repente en Latinoamérica y más. La figura yo creo es trabajar con estrategia y organización y desde diferentes trincheras cada uno ir desarrollando y resolviendo la expectativa que tiene, es importante eso.

Hay un tema que tiene que ver con la cinematografía nacional y aquí en Lima y en provincias se ha estado tratando: la responsabilidad del Estado en el apoyo a la producción cinematográfica. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Yo creo que el perfecto ejemplo nos lo dan otros países. Realmente siento insatisfacción cuando veo cortometrajes españoles donde lo primero que aparece es Ayuntamiento de tal o cual lugar, o bajo el auspicio de la Institución estatal tal… en realidad yo creo que definitivamente son opciones para realizadores de que el Estado pueda apoyar no solo el cine, sino a las artes y a la cultura en general, mientras esté dentro de un estándar de calidad necesario y sea un producto que sirva para la promoción y difusión de cultura.

En ese sentido, es importante que entidades como Conacine apoyen con partidas económicas a la realización de proyectos cinematográficos en todo el país. Si nosotros hubiésemos tenido la facilidad de entender que podemos aspirar a ganar un concurso o que el Estado pueda apoyarnos a hacer este proyecto, tal vez las cosas hubiesen salido mejor. Es importante exigir porque el que no llora no mama, yo creo que en algún momento las cosas pueden estar de mejor forma y que algunos realizadores pueden estar como en el caso de Flaviano, disfrutando de algún premio y cristalizando un proyecto más gracias al apoyo del Estado.

¿Qué le dirías a los jóvenes realizadores que quizás ven difícil hacer un corto o largometraje?

Que empiecen simplemente, yo creo que toda actividad humana hecha con visión va en ascendencia. Si tienes una cámara Hi-8 o una cámara de celular hay que empezar a hacer una historia sin mayor pretensión y a partir de eso, ir en ascendencia porque el ser humano cuando quiere algo es así. No hay pretexto cuando se quiere, el asunto es empezar. Nosotros empezamos con un corto muy incipiente, con una cámara Hi-8 y en el siguiente proyecto aparece una 3CCD, seguimos trabajando y este proyecto lo hicimos en HD; me gustaría explorar el formato de cine en algún momento. Creo que la mejor forma es empezar y punto, sin mayor pretexto ni mayor pretensión.

Entrevista con Dorian Fernández-Moris

  1. El cine te permite contar las historias y mitos selváticos y reivindicarlos.
  2. Que se sepa en todas partes que se empezó a hacer cine amazónico.

1 comentario

  1. Kuko
    13 de marzo de 2007 at 21:35 — Responder

    me parece genial que se este empesando a hacer cine en la selva hay mucho que contar de verdad espero ver la peli saludo a los productores

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