Entrevista a Eduardo Mendoza

3. ¿Por qué no voy a poder hacer una película?

Eduardo Mendoza¿Cuáles son tus influencias?
De chico tuve la suerte de ver mucho cine clásico, vivía cerca del Cinematógrafo de Barranco y mi papá siempre me llevaba, y a veces siento que las primeras películas que uno ve te marcan bastante, quizás de adulto no. Lo que me acuerdo… son sensaciones que te quedan porque a los nueve o diez años tampoco es para salir y hablar de la película, pero me acuerdo por ejemplo de Alphaville, y otras que ya no recuerdo, Jules et Jim por ejemplo, directores como Fellini, Godard, Truffaut… de joven ya veía cosas más contemporáneas como Tarantino, Oliver Stone, mucho Kusturica, pero por ejemplo también algunas de Woody Allen que tiene esta cosa de los diálogos que me parecen buenísimas o Almodóvar cuando arranca ¿no? Hace poco ví su primera película Pepi, Luci Bom… y es malísima, parece una película de universitario, el pata era telefonista de la telefónica ¿no? Si Almodóvar hubiese hecho esa primera película acá, cierta crítica le hubiera hecho pedazos y yo siento que así como está mal el hecho de “Ah porque es peruana hay que apoyarla” No, no hay que apoyarla, si está bien está bien, si está mal, está mal, pero sí me parece que la crítica debería estar más consciente de bajo que condiciones y con qué elementos está trabajando un cineasta ¿no? Bueno a lo que iba antes, no sé si llamarlo influencias, me encanta Lars von Trier y muchas de las películas dogma, Mifune, La Celebración, Los Idiotas me parece genial, que no tiene nada ver con el otro tipo de cine que me gusta. En realidad me gusta un poco de todo.

¿Cómo entraste a esto, cómo decides hacer cine?
Yo estaba en la Universidad Católica, estudiaba literatura y tenía esta ilusión del cine, pero lo veía lejanísimo y la verdad utópico. Pasó el tiempo y cuando tenia 21 años me fui a estudiar a Brasil, a Paraiba con una beca, supuestamente era para estudiar cine pero ponías también una segunda opción, yo puse historia. Cuando llegué vi que el lugar era muy pobre, en el nordeste que es la región más pobre de Brasil. Había un sólo cine en la ciudad, cuando cuente esto les dará risa pero pasaron Titanic un año, año y medio, hasta que todos la vieran, hasta que toda la ciudad la viera no quitaban la película. Bueno ahí en Paraiba vi muchas películas y aprendí bastante pero teóricamente, se veían y discutían muchas películas pero había poco acceso a la práctica. Cuando vuelvo tres años después ahí si me digo voy a hacer una película y me la planteo a como de lugar, desde mi primer trabajo en la universidad, sobre una persecución intenté desesperadamente realizar mi guión, me tomaba cada curso como la última oportunidad de poder hacer una película, no me lo tomaba como un trabajo universitario. Tenía que hacerme de cierta fama como director para que cuando llegara el último ciclo, entre tres proyectos escogieran el mío, eso me ayudó a que escogieran TQ 1992. Y por otro lado a mí siempre me ha encantado escribir, por eso escribo mis guiones y el cine te da la oportunidad de mezclar muchas artes, la fotografía, la literatura, la dirección de arte, la dirección de actores, yo lo veía como un campo muy rico y muy variado como una paleta muy amplia, así era como sentía la posibilidad de trabajar en esto.

¿A partir de que momento decides que vas a hacer un largo?
Cuando tenía 21 o 22 años seguía todavía siendo como un sueño. Vivía yo en un lugar bien loco en la selva brasilera y no tenía nada. Seguía siendo un sueño. Pero cuando regreso y digo pucha estos tres años viviendo en todos lados. Nueve meses viví escondido en un internado de mujeres, luego viví en uno de hombres que era casi como una cárcel. Tres años he pasado de un lado a otro, en la calle. La beca no te daba plata, supuestamente pensé que las becas eran becas (risas) Pero sólo te daban el cupo, y como yo me fui de mi casa chiquillo y peleado, por orgullo también. Cuando regreso acá y veo que no me sirvió en términos prácticos, el hecho de haber estado tres años tratando de hacer lo que quería y sobreviviendo, me vinieron muchas cosas a la mente. Me dije si he podido hacer eso ¿Por qué no voy a poder hacer una película? Al final de cuentas es una de las cosas que más me ha ayudado, te da cierto empuje.

¿Siempre pensaste ser director? ¿O sólo guionista?
No, porque escribía el guión y veía que lo actuaban de otra manera y me desesperaba. Eso me pasó cuando escribí mis primeras telenovelas. Escribí para Eva del Edén, Demasiada belleza, Qué buena raza y otra que se vendió afuera. Es algo raro porque comenzaba a escribir y veía esto y me quedaba ¡ah! Y al mismo tiempo dirigir me gusta, dirigir las historias que quiero contar, que se me ocurren. De verdad que las siento como lo mismo casi no hago una diferencia, siento que estar escribiendo es un poco como estar dirigiendo.
Y por otro lado no me imagino dirigiendo algo que no he escrito y no me imagino escribiendo algo para otra persona.

Pero por ejemplo has trabajado con Daniel Rodríguez en El diente de oro
Pero él lo dirige. Es bien complicado, habría que tener tal empatía con un guión que no sea tuyo para que realmente lo quieras, lo adoptes y lo cojas. No digo que eso no pueda pasar. Ojalá que pueda hacer otras películas y si pasa mostro. Pero yo siento esa necesidad. Por ejemplo tengo en mi computadora siete u ocho argumentos de largometraje y me pongo a pensar cuál me conviene hacer ¿no? He hecho esta película que es mas bien un hit comercial, pero de repente quiero hacer otra cosa que no tenga nada que ver, que si va mucha gente genial, pero hacer otra onda totalmente distinta. Pero es algo que tendría que sentarme a escribir y ahora no puedo. Igual, por último escribiría si no pudiera hacer la película, pero es también frustrante escribir un guión y nunca hacer la película.

TQ-1992
¿Y hasta que punto escribes pensando en los costos de producción?
Bueno eso cambio con El baile de los que sobran (risas), una de las historias era la de las barras bravas y toda la película transcurría en el contexto de la definición del titulo nacional entre la U y Alianza, arrancaba un domingo y terminaba el otro domingo. El partido de ida en Matute y el partido de vuelta en el Monumental. Y todas las historias transcurrían esa semana, ahora claro para llenar el estadio… por ahí me dijeron que se podía hacer por computadora (risas). Y el solo hecho de tener 300 barristas por cada equipo, son 600 extras ¿Cómo los controlas? Caballos, policías, tanquetas, la entrada del Estadio Nacional ¡Asu madre! No escribiría algo así ni loco. Cuando he escrito, he pensado ¿Qué es lo que me interesa? Me interesa este asunto de las parejas que están en un cuarto como en TQ 1992, Mañana te cuento y 303, ahí es una casa. Si lo tengo en mente. Cuando escribo este otro guión un poco diciendo voy a hacer una película grande ahí si que no me medí. Pero para la siguiente película ni loco pues, voy a hacer una película pequeña, formar una productora chiquita.

¿Y no has pensado seguir trabajando con Inca Cine?
Bueno no sé hasta que punto les va a interesar lo siguiente que yo quiera hacer.

1. Una película con tres cuartos, un grifo, un cerro y dos calles.
2. Va a pasar mucho tiempo para que una película vuelva a meter cien mil personas en una semana.
3. ¿Por qué no voy a poder hacer una película?
4. Hay criticas que se hacen con mala leche.

Comenta

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back