Etiqueta Ewan McGregor

[Crítica] “Aves de presa”, el spin-off de “Escuadrón suicida”

Uno de los pocos personajes que resaltó (positivamente) en la nefasta “Escuadrón suicida”, de David Ayer, fue la Harley Quinn de Margot Robbie. Con su caracterización imprevisible, personalidad carismática y actitudes violentas, Harley se convirtió en el personaje con más… Seguir leyendo →

Star Wars: Episodio 3 – La Venganza de los Sith (2005)

Los fanáticos de la saga de Star Wars son de los más exigentes; muchos se niegan a considerar a las precuelas como parte de la franquicia; y ahora, incluso hay algunos que odian las nuevas películas, quejándose de lo parecida… Seguir leyendo →

Star Wars: Episodio 2 – El Ataque de los Clones (2002)

Luego del tibio recibimiento que tuvo “La amenaza fantasma” por parte de la crítica y los fanáticos de la saga, George Lucas tenía mucho qué probar con la siguiente entrega de la nueva trilogía, el Episodio II. Y aunque para… Seguir leyendo →

Star Wars: Episodio 1 – La Amenaza Fantasma (1999)

Con motivo del pronto estreno de “Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi”, estaré escribiendo sobre cada una de las películas de la saga (a excepción de “El despertar de la Fuerza” y “Rogue One”, las cuales ya comenté)… Seguir leyendo →

[Crítica] “Miles Ahead: Secretos de una leyenda”, una grata sorpresa en la cartelera

Soy un fanático de la música jazz desde hace algunos años, todo gracias a mi padre, quien es un conocedor de este género. Es por ello que he tenido la oportunidad de disfrutar del trabajo de Miles Davis en varias… Seguir leyendo →

El escritor oculto (2010)

En El escritor oculto (The Ghost Writer), el largometraje número dieciocho de Roman Polanski, el anónimo redactor que interpreta Ewan McGregor es el individuo que ingresa con relativa inocencia –después de todo, cobra 250 mil dólares– a un universo complejo, lleno de meandros y antifaces, que lo va jaloneando y absorbiendo desde múltiples intereses que se superponen permanentemente.

Es el hombre común que se convierte en pieza utilitaria de un sistema turbio que no entiende del todo, y ante el cual pretende cierto grado de autonomía por instinto periodístico –que al inicio desdeña pues asume que su labor no es investigar sino sólo pulir el relato del cliente– y de sobrevivencia.

El conflicto es, entonces, si logra desentrañar el trasfondo oscuro que esconden las memorias de un ex primer ministro británico, envueltas en relaciones con agentes de la CIA y antecedentes borrosos, y vivir para contarlo.

Los hombres que miraban las cabras (2009)

Los hombres que miraban las cabras, de Grant Heslov, es una representación socarrona del estudio de campo del periodista Bob Wilton (Ewan McGregor quien interpretaría a Ronson) acerca del escuadrón Jedi –sí, como el de Star Wars– que tiene el poder de matar animales con sólo mirarlos fijamente.

La conducta de los personajes salta abruptamente de la insania sobria de la primera a la caricatura ridícula de la segunda. En muchos pasajes, se exagera la deformación psicológica de éstos de por sí zoquetes, no significando eso más hilaridad en la crítica, más bien la decanta hacia la frivolidad.

Se cree a esta cinta como extensión de la obra cómica de los Coen, principalmente por referirse irónicamente al descalabro de la sociedad norteamericana y sus instituciones, aunque también por contar con George Clooney y Jeff Bridges como comediantes. Son semejanzas de apariencia pero no de carácter.

Phillip Morris ¡te quiero! (2009)

Dentro de la línea de historias de buscavidas que encauzan el talento que tienen en la otra dirección, la que va al margen de la Ley, este Phillip Morris ¡te quiero! tiene mucho en común con Atrápame si puedes de Steven Spielberg.

Ambas suponen el lucimiento actoral de una estrella, allí Leonardo DiCaprio, aquí un Jim Carrey un poco necesitado de tomarse en serio debido a su baja estrella. Quizá por ello se ha metido en este berenjenal indie.

Ambas ficciones hablan de la gran mentira que montan a su alrededor sus protagonistas, mentira que incluye a todos, sus familiares, amigos y amores y hasta a ellos mismos, y tienen su base en la realidad, o al menos eso es lo que nos dicen, por increíbles que parezcan como ésta situada en Texas.

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