Inconscientes (2004)

Dir. Joaquín Oristrell | 100 min. | España – Alemania – Italia – Portugal

Intérpretes:
Leonor Watling (Alma), Luis Tosar (Salvador), Alex Brendemühl (León), Mercedes Sampietro (Sra. Mingarro), Nuria Prims (Olivia), Ana Rayo (Pastora), Juanjo Puigcorbé (Dr. Mira)

Estreno en Perú: 26 de octubre de 2006

Simpática cinta que nos trae de vuelta el llamado cine de época con un divertido tono de comedia de situaciones. Da cuenta de temas muy serios pero tratados de manera muy despreocupada a la vez. Una intriga en la recatada sociedad de entonces es el motivo del que se vale el realizador Oristrell para despacharse con sus personajes como si fueran protagonistas de una aventura en las calles del siglo actual. La analogía se traduce como correcta si miramos a la década del 10 como una era de cambios drásticos en plena Primera Guerra Mundial y especialmente con las teorías de Freud miradas con asombro y escepticismo a la vez por sus contemporáneos. En tal caótico contexto se desarrollan las correrías de Alma y Salvador, los protagonistas que se quieren, una suerte de Hepburn y Grant pero con toda la explicitez y libertades de nuestro tiempo conseguidas gracias al buen doctor Sigmund.

Estamos ante una comedia de corte sofisticado sujeta a la capacidad de sus actores y réplicas. Es una misteriosa desaparición la que motiva que se presente la total e hilarante zozobra de una familia renombrada en el ámbito de la medicina en la tradicional Barcelona. Leonor Watling y Luis Tosar interpretan a los inocentes descubridores de toda una catástrofe literalmente freudiana que comienza a inquietar a los más correctos y “conscientes” integrantes de su entorno. Acaso si en un comienzo sintieron el factor desentonante en la armonía del hogar como cuñados poco a poco atraídos el uno por el otro. En su investigación habrán de descubrir que son los más centrados en esta comunidad que incluye las más entusiastas prácticas sexuales, los secretos “deshonrosos” consecuencia de ellos e incluso, los más descabellados intentos por detener el curso acelerado de esta transformación.

Como aquellas inolvidables screwballs (comedias ambientadas casi siempre en la high society) se entrega a develarnos el costado risible y falso de las supuestas buenas costumbres. Lo único que hacen Alma y Salvador (como tantos antecesores) es destapar sin querer queriendo la caja de Pandora. Casi en forma de torpe pesquisa detectivesca habrán de pasearse por las filmaciones porno de la época a los burdeles-palacios más de moda y de ahí a una fiesta de gala, antecesora de Eyes Wide Shut. Es el festín en el cual finalmente se habrá de hacer realidad la era impuesta por el padre del psicoanálisis, quien incluso hará su aparición para bendecir el deseo desatado. Mundo trastocado que bajo el filtro cómico deja desconcertados a sus protagonistas, quienes prácticamente flotando en el aire asumirán que su propio mundo familiar habrá asumido otro rostro (e inclinaciones).

Pero la película nunca se asume como un estudio o tesis acerca de este momento de estallido de la modernidad. Siempre al estilo de las clásicas farsas teatrales (asumida con telón incluido) la película transcurre con una llevadera ligereza. Es antes que nada una seguidora de la gran tradición sazonada con la autoconciencia propia de la posmodernidad, por ello es que también puede resultar no tan fresca como sus antecesoras. De ello es consciente el realizador, también dramaturgo, quien asume su idea casi museística, aunque no con la total libertad de prejuicios que hubieran sido necesarios para darle una vuelta de tuerca al género.

Él mismo, a través de su film, se asume como un discreto admirador de la tradición pero sin intentar desmarcarse mucho de ella y de sus aportes anteriores. Algo que no deja de hacernos sentir, con todo lo divertida que pudiera resultar, que estamos muy lejos de los estilos y modalidades del espectáculo que entretuvieron a nuestros antepasados, y no solo por cuestiones tecnológicas (que son las más obvias), sino por que la gran mayoría de las sensibilidades que se atreven a enfrentarlos están ya muy lejanas de su vocación y esencia. Lo que sucedió con el musical y las screwballs hollywoodenses, dentro de su propio lugar de origen, son cabal muestra de ello.

Jorge Esponda

Artículo anterior
“Calles de Lima” en el 18º Festival de Viña del Mar
Artículo siguiente
La noche de los cortos en TV Perú

5 comentarios

  1. 14 de Noviembre de 2006 at 3:03 — Responder

    Ambiciosa coproducción entre España, Alemania, Portugal e Italia. La necesidad de unir fuerzas entre varios países seguramente viene motivada por el gran calado económico de la empresa, pues se trata de una película cara, o al menos eso se puede deducir dada la historia que se cuenta, ambientada en una época que requiere un gran esfuerzo de ambientación, vestuario, decorados…
    Y esa es su principal virtud, su acabado técnico. Muy conseguido, en las facestas anteriormente enumeradas, más su preciosa fotografía, iluminación, y el perfecto sonido, esto último bastante deficitario en el cine español desde siempre.
    Las interpetraciones son excelentes, destacando a Alex Brendemühl en su corto pero intenso papel. Los diálogos, ingeniosos, las situaciones alternando picardía con romanticismo, socarronería con humanismo.
    Es, para mi gusto, una película bastante entretenida e inteligente, bien realizada, con elegancia y sofisticación. Sin embargo la considero irregular en su conjunto, con algunas arritmias internas que si bien no lesionan el todo, sí que, sobre todo en su primer tercio, causan algo de perplejidad al espectador, hacia dónde derivará todo (quizás esa sea una de sus mejores bazas). La historia, por así decirlo, tarda en arrancar, habiendo alguna risa, bastantes sonrisas y también indudables momentos extraños que no digo sean momentos muertos pero que sí son algo deslavazados, lo que para mi gusto es algo negativo. Más tarde, cuando el meollo de la cuestión queda claro, todo encaja mostrándonos un último tercio magnífico (excepción del largo epílogo), divertidísimo y perfectamente narrado. Si toda la película hubiera sido así estaríamos hablando de una magnífica cinta. A mi entender, no es así, y la califico como “simplemente” buena e interesante, pero no redonda.

  2. 16 de Noviembre de 2006 at 11:07 — Responder

    A mi me parecio mostra! Es una pena que se haya demorado tanto en salir en cartelera. Yo la vi a inicios de año en un ciclo de La Ventana Indiscreta y me pareció estupenda, no podía parar de reir con tantas situaciones entremezcladas.

    Saludos.

  3. 16 de Noviembre de 2006 at 16:01 — Responder

    Es cierto, el póster de esta película estuvo en los Cineplanet hace varios meses, y luego… nada. Hasta que por fin la estrenaron. Por lo que dices, habrá que verla entonces. Ah, el actor ese que sale idéntico a Miguel Grau, también apareció en Miami Vice.

  4. […] p.m. Sala Azul Inconscientes, de Joaquín Oristrell […]

  5. 30 de Agosto de 2007 at 14:45 — Responder

    […] para mi gusto, una de las mejores comedias de 2005 y de las mejores de su director, J.Oristrell: Inconscientes. Sin embargo, mi gusto no coincidió con el de las carteleras comerciales, dándose el caso que […]

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back
COMPARTIR

Inconscientes (2004)