Trabajadores en el cine

Muchos dicen que es un derecho, otros dicen que lo inventó Dios como castigo. Lo cierto es que como tantos otros ritos de la humanidad, el trabajo ha pasado por el cine más veces de lo que nos hemos dado cuenta, mientras le prestamos más atención a una intriga, un personaje, un estilo de narrar o demás artilugios que convierten a la ardua labor diaria en sólo un pretexto o un detalle del encuadre. En otros casos hay cineastas preocupados por explorar el sistema laboral y su absoluta influencia sobre la existencia moderna. Los motivos de las injusticias sociales, la alienación y la despersonalización como sus consecuencias, o el simple disfrute de la conquista del hombre sobre la naturaleza y dentro de la sociedad. De todo ello hemos sido testigos a veces con más lucidez frente a la pantalla, aquí tenemos algunos retratos de la diaria jornada:

La huelga: Acaso la versión más memorable de la eterna lucha de clases en el mundo laboral. El genial Eisenstein hizo de los dogmas socialistas la fuente de inspiración de sus barrocas y poderosas ficciones. Su largometraje debut es una obra maestra envolvente y sobrecogedora. Una historia de tantas historias de lucha y rebeldía ante las injusticias. ¿Cine panfletario? Bastante. Pero por encima de ello se imponen las presencias y rostros de esos trabajadores, una explosión de movimiento. La búsqueda de una utopía absoluta casi sin meditarlo, a trompicones.

Tiempos modernos: Charles Chaplin hizo a Charlot protagonista de varias alegorías libertarias. La mayor de ellas es la que acontece, no ante ejércitos, damiselas o policías, sino la que transcurre en los predios de tecnología desbordante que va ejerciendo, de a pocos, un influjo absorbente en sus visitantes hasta convertirlos en objetos, en máquinas sin identidad que cumplen funciones robóticas y hasta triviales. Craso error pues en algún momento el espíritu puede hacer cortocircuito.

Recursos humanos: En tiempos todavía más modernos, la cosa no parece cambiar demasiado. Por ahí asoma una mayor organización dentro de esa inmensa mayoría menos favorecida, pero eso no significa que el eterno conflicto de clases estalle en determinado momento. Sino que lo digan estas dos generaciones encontradas, padre e hijo en el primer mundo, tan conflictuados como los que vieron llegar las primeras máquinas.

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5 comentarios

  1. 1 de Mayo de 2008 at 19:20 — Responder

    De forma sacrílega agrego esta escena de Dancer in The Dark con Bjork y Catherine Deneuve.

    Cvalda
    http://es.youtube.com/watch?v=09H0WRsEzAw

    Saludos

  2. Raul
    1 de Mayo de 2008 at 19:22 — Responder

    quisiera consultarles la diferencia entre el cine planfetario (como nombran a la pelicula de Einsenstein) y el cine politico.

  3. elcinéfilo
    1 de Mayo de 2008 at 20:48 — Responder

    “El trabajo dignifica al hombre, quiero decir te dignifica. Véngale pues, trabaja”

    El explotador.

  4. 2 de Mayo de 2008 at 1:15 — Responder

    siguiendo con el sacrilegio, agrego esta escena (tambien musical) de 7 mineros que celebran cuando el reloj marca las 5 pe eme. ay jo ay jo…

    http://www.youtube.com/watch?v=0L4ZP9NLtlk

  5. Jorge Esponda
    2 de Mayo de 2008 at 16:33 — Responder

    El cine panfletario vendría a ser el que asume una postura propagandística sin más casi siempre. Dentro del cine político abundan casos de ese tipo y el de Eisenstein fue uno de ellos. La maquinaria soviética le encargó películas de este corte y única intención. Afortunadamente el genio del realizador se impuso para experimentar con los conceptos estéticos que le interesaban y a la vez dejarse llevar por el detalle y la complejidad del fenómeno socio político del que formaba parte con convicción. Esa fue la forma en que se concibieron también El acorazado Potemkin y Octubre.

    Pero el suyo es un caso de los muy contados dentro de ese mecanismo de producción (otro célebre es el de la alemana Leni Riefenstahl y sus films pro nazi.). La gran mayoría son casos de expresiones artísticas chatas, sin mayores aristas o interés fuera de su discurso. Digamos que el cine de planfeto político es la versión más reducida de esa vertiente.

    Saludos

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