El último rey de Escocia (2006)

El último rey de EscociaThe Last King of Scotland
Dir. Kevin Macdonald | 123 min. | Inglaterra

Intérpretes:
Forest Whitaker (Idi Amin)
James McAvoy (Nicholas Garrigan)
Kerry Washington (Kay Amin)
Gillian Anderson (Sarah Merrit)
Simon McBurney (Nigel Stone)
David Oyelowo (Dr. Junju)
Abby Mukiibi Nkaaga (Masanga)
Adam Kotz (Dr. Merrit)

Estreno en Perú: 1 de marzo de 2007

De la filmografía sobre África que nos está sirviendo Hollywood, en una moda temática y temporal a la que nos tienen acostumbrados sus productores (ya pasamos por la de romanos, la de renacer monstruos legendarios, o la de guerras), es en El jardinero fiel y El último rey de Escocia donde más se va acercando el cine a una realidad de sangre y expolio que este Ébano grita. Son ambas, como detalle a tener en cuenta, adaptaciones del mundo literario.

The Last King of Scotland

El oscarizado documentalista escocés Kevin Macdonald (su documental Un día de septiembre ganó el Oscar en 1999) llevado por el entusiasmo de los productores Lisa Bryer y Charles Steel y la premiada novela de Giles Foden -sobre el implacable, paranoico y caprichoso Idi Amín Dadá que desangró Uganda durante ocho años de la década de 1970- reunió en un único proyecto todo su talento, bártulos y buenos actores, entre los que solo Forest Whitaker es una estrella, (aunque una estrella infravalorada por la Academia, vista su excelsa trayectoria de trabajos superlativos), y se encaminó a Uganda a llevar a cabo la filmación de su película, El último rey de Escocia. Viene a cuento recordar que es también Uganda uno de los objetivos de la cámara del director español Fernando León en esa historia de historias que es Los invisibles, un filme en cinco episodios producido por Javier Bardem y dirigido por cinco comprometidos y talentosos directores y que se estrena en el mes de marzo.

Junto al guionista Jeremy Brock, Macdonald ha construido un sorprendente y eficaz thriller político muy al estilo de aquellas películas de denuncia socio-política de los ochenta como Desaparecido o Salvador, con la salvedad de que esta vez la mirada va dirigida a la olvidada África, cuyo lugar en el cine a pasado de cintas de safaris y memorias de blancos terratenientes a indagar (aunque sea con cierto reparo aún) en la auténtica conflictividad social y política africana. Señor de todas las bestias de la tierra y de los peces del océano; Conquistador del Imperio Británico; o El último rey de Escocia, son algunos de los extravagantes títulos autoproclamados por este perverso, bufón, maniaco y hasta cierto punto carismático líder, que en un principio encandiló a la población necesitada y a muchos funcionarios y diplomáticos internacionales, con sus propuestas de mejoras sociales e infraestructurales, pero que no tardó nada en caer en su propio pozo demoníaco.

The Last King of ScotlandWhitaker está fantásticamente superior, no cabe duda, y sus cambios de registro proceden de una maestría experimentada, si bien no menos merecedora de elogios es la actuación del verdadero protagonista de esta historia, que aunque suene chocante, no es el dictador Amín, sino un personaje ficticio: un recién licenciado médico escocés, Nicholas Garrigan (un versátil James McAvoy, desde mi punto de vista todo un descubrimiento) que huye de una vida tétricamente aburrida en su Escocia natal, junto a su padre también médico, para adentrarse, al cabo de su inicial candidez, en un infierno que se le irá descubriendo y nos irá descubriendo por medio del pánico en su mirada. Escalofriante resulta su murmullo, entre chirriar de dientes, cuando ya no ve salida a su situación: “yo solo quiero volver a Escocia a cuidar la salud de ancianitas con mi padre”. Este ingenuo doctor, quién gusta enamorarse de mujeres casadas (a destacar la aparición de aquella, casi olvidada, agente de The X Files, Gillian Anderson, en sanitaria cooperante), es, además, utilizado por una rata diplomática británica, otro sorprendente actor Simon McBurney que da una perfecta réplica de funcionario indeseable. Nicholas Garrigan está inspirado en un británico-ugandés blanco que fue asesor de Amín, y que consiguió escapar, de milagro, para contarla.

Película entretenida, original, rica en intriga, con escenarios naturales en Uganda, a pesar de que el actual presidente, Yoweri Museveni, no gustoso de la idea de filmar en el país, ofreció, sin embargo, su apoyo a través del ejército, parlamento y ministros para la filmación. La banda sonora merece una especial mención, mezcla de ritmos étnicos y el pop más sonoro de la época, que conforma una cóctel perfecto con la colorida y exótica puesta en escena, sus gentes, y las frívolas fiestas (con la inclusión de la reina del erotismo del momento, Emmanuelle) en las que se mecía la locura de un militar al que, entre otras cosas, le gustaba reírse de sus colaboradores y ponerlos entre la vida y la muerte.

África de nuevo ante nuestros ojos, polvorienta y especiada en un trabajo vibrante de contrastes entre luces y colores. Con una mirada realista y dura, aunque para aquellos que teman encontrar vísceras y torturas repulsivas, con referencia a las atrocidades de Amín, decir que únicamente hay una escena desagradable que la cámara ha captado con la suficiente rapidez para no causar traumas al espectador. El resto es una labor de buenos actores, que demuestran el resultado de una positiva complicidad y trabajo en equipo. En una frase fatídica y casi final, Idi Amín le espeta a Nicholas su propia ceguera ingenua y no exenta de culpabilidad: “Llegaste a África jugando a ser el hombre blanco. Pero esto no es un juego. Esto es real. Esta habitación es real. Y cuando mueras, será la primera cosa real que vivas.” Idi Amín Dadá murió en 2003, en un lujoso exilio en Arabia Saudí.

Un Oscar al mejor actor para Forest Whitaker y un buen puñado de premios más que van, en realidad, dirigidos a todos los que han hecho posible una historia tan efectiva.

» Lee más sobre El último rey de Escocia

Artículo anterior
Lo nuevo en los blogs y webs peruanos de cine
Artículo siguiente
Tráiler de Gol 2

18 comentarios

  1. rosa
    28 de febrero de 2007 at 21:13 — Responder

    El argumento esta bastante interesante

  2. 1 de marzo de 2007 at 0:49 — Responder

    Interesante film de intriga política, que se aleja del cine histórico, a pesar de tocar una parte de la historia real de Uganda (África), cuando reinaba a su antojo el dictador genocida Idi Amín Dadá.
    No es histórico porque el argumento no es real, aunque se contextualiza en un momento histórico que sí ocurrió. Por ello, los detalles son inventados, aunque el fondo de la cuestión, los asesinatos, matanzas, expulsiones de Uganda y clima de terror extendido por todo el país, desgraciadamente ocurrieron.
    El guión está muy trabajado, no cabe duda, habiendo muchos buenos diálogos y situaciones afortunadas. Sin embargo, la dirección, a veces, es convencional, demasiado convencional, narrando casi todo con un ritmo desigual que hace que el resultado final sea más irregular que el que cabía esperar de un film como este.
    Los primeros plano se suceden, a veces, con una frecuencia que excede lo conveniente, quizás para que el espectador observe y se deleite, por qué no, con las expresiones del soberbio actor Forest Whitaker, que compone magníicamente a ese ser despreciable pero rico en matices que fue Idi Amín Dadá. Quienes tenemos algunos años, recordamos perfectamente las noticias en diarios y telediarios referentes a ese “buen señor”, que asoló su propio país en beneficio suyo (todavía recuerdo bien cómo el púgil Mohamed Alí le retó a un combate de boxeo, dado que Amín fue en su juventud campeón de los pesos pesados de Uganda).
    Además de la excelente composición de Whitaker, también tenemos la del verdadero protagonista de la película James McAvoy, quien expresa perfectamente los sentimientos que le embargan por su relación con el dictador. Primero de fascinación, admiración y compadreo y después, cuando se da cuenta del cotarro, de miedo y terror.
    La fotografía es otro de los platos fuertes, con distintas tonalidades según las escenas tengan lugar en la selva ugandesa o en el interior del palacete donde reina Amín.
    Sin embargo, como he dicho antes, el ritmo es desigual, habiendo buenos momentos, toda el primer tercio, por ejemplo, y otros un tanto renqueantes, como los que suceden cuando el protagonista se siente atraído por la tercera esposa de Amín.
    Sin embargo, su último tercio, sobre todo cuanto acontece en Entebbe, es excelente, brillante en su composición formal, magnífica en su tensión in-crescendo y con un suspense y brutalidad que acongoja al espectador. Esos momentos son lo mejor de la cinta, y dejan con un buen sabor de boca al espectador.
    En resumidas cuentas, una película entretenida e interesante, que tiene como mayor rémora la convencional dirección de Kevin Macdonald, quien se nota está un poco verde como director. Pero merece la pena, aunque solo sea por aprender algo del reciente pasado de un país sumido en el terror colectivo “gracias” a un enviado por Dios, según propias palabras de Idi Amín Dadá, otro “personaje” como el también desaparecido Mobutu Sessé Seko.

  3. katerin
    1 de marzo de 2007 at 9:39 — Responder

    Hola, en cuanto a la pelicula no me la he visto por que creo que no ha llegado, pero el argumento me parace super interesante , ademas a tenido varios reconocimieto y muy buenas criticas. Otra cosa es que aparace Gillian Anderson (agente scully), la cual admiro y soy una de sus fans. Espero que uds opinen lo mismo. Saludos Chao

  4. 1 de marzo de 2007 at 9:48 — Responder

    Puntualizar que hay un pequeño fallo del tratamiento de textos, y en la frase, casi al final, que dice: “que únicamente hay una escena desagradable que la cámara ha captado con la SUFICIENTE rapidez para no causar traumas al espectador”.
    Gracias por vuestros comentarios y aportaciones, siempre interesantes.

  5. Leonardo
    1 de marzo de 2007 at 13:14 — Responder

    Hola!! No he visto la peli, porque no esta en cartelera en Santa Fe (Argentina) todavia. y no me la voy a perder porque esta una gran actris Gillian Anderson a quien admiro muchisimo.SalU2.

  6. 1 de marzo de 2007 at 15:53 — Responder

    Hola Blanca, el pequeño error ha sido corregido.
    Gracias a ti por tus colaboraciones.

    Luis Ramos

  7. Andrea_W
    5 de marzo de 2007 at 19:51 — Responder

    me encanto la pelicula!

    Quiza la principal razon por la que la vi fue Gillian Anderson, soy fan de ella y bueno aunque aparece solo un rato al principio…despues la historia te captura!

    se las recomiendo.

  8. Cesar Fernandez
    9 de marzo de 2007 at 1:55 — Responder

    Buena Pelicula, por momentos deja de conectarse y desengancha al espectador en esos intentos de insertar dosis de thriller -luego de la relacion garrigan-kay- que la hacen forzada, aunque logra recuperarse con las grandes actuaciones de Forest Whitaker y James MacAvoy. Sinceramente, la actuacion de Whitaker es buena, se convierte en Idi Amin y no lo caricaturiza en absoluto, sin embargo, no me parecio del todo convincente para tanta fiesta en los oscar, es más me resulta mejor la actuacion del segundo.

  9. Ariel Batres V.
    9 de marzo de 2007 at 2:25 — Responder

    Como en otras películas (Apocalypto, El Aviador, El Patriota, etc.), la comentada aquí también tiene sus anacronismos; si es una historia de ficción, qué película no lo es; si fue extraída de la novela con nombre homónimo, cuales otras películas no lo han hecho.
    Lo trascendente para mí es que refleja situaciones que nuestra “memoria histórica”, bastante corta y volátil por cierto, no debe olvidar.
    Salvando las diferencias y distancias, en Guatemala tuvimos nuestros Idi Amín: Manuel Estrada Cabrera (1898-1920),Jorge Ubico (1931-1944), Fernando Lucas García (1978-1982)y Efraín Ríos Montt (1982-1983), éste último todavía activo en la política y dueño o cacique de su propio partido. A Lucas García muchas veces se le comparó con el tal Idi Amín por los organismos de derechos humanos, así que si la “historia” que describe la película es ficticia, estoy seguro que para muchos guatemaltecos será real, parte de su historia inmediata donde lo único que cambia son los personajes pero no los métodos de exterminio y tortura.
    Así como los detractores de “Apocalypto” han venido diciendo que la película es ficción, con fuertes anacronismos, etc., y hasta solicitaron en diciembre 2006 que se prohibiera su exhibición en Guatemala -con lo cual le hacen más propaganda pues quien que no es curioso y hasta morboso-, estoy seguro que vendrán otros a decir que “El último rey de Escocia también debe prohibirse. Únicamente cabe la pregunta: ¿quién se cree con el poder tal para censurar una película y cual Santa Inquisición decirnos que podemos ver, leer y oir?

  10. melissa
    9 de marzo de 2007 at 15:17 — Responder

    aguante gillian anderson!!!!!!!

  11. Ariel Batres V.
    14 de marzo de 2007 at 3:53 — Responder

    Independientemente de las respetables opiniones de los expertos historiadores sobre Uganda e Idi Amin, soy de la opinión que la película “El último rey de Escocia” describe prácticamente el inicio y el principio del fin del gobierno de este dictador. Claro que en escasos 123 minutos sería imposible para el director mostrar los detalles paso a paso de su sórdida tiranía.

    Como en la apertura se indica que la película se basa en hechos reales, solo habrá de tener cuidado de no creer que todo fue como se muestra. Al final, llama la atención el punto de vista ugandés: ven con odio que los extranjeros llegan “jugando a ser blancos”, quizá con espejitos como sucedió en América con la venida de los españoles, con el único interés de llevarse algo, no de ayudar.

    La escena donde cuelgan al doctor Garrigan de su propia piel -como castigo por haberle puesto los cuernos al dictador con una de sus esposas, Key, más que por haberlo intentado asesinar con un veneno en forma de pastillas- nos recuerda cómo también el “doctor Hanníbal Lecter” hacía lo mismo con sus víctimas (véase “El silencio de los inocentes”, así como la saga de tres películas más alrededor de este personaje, y mejor si se lee previamente las respectivas novelas). A propósito, en la descripción que efectúa http://www.cinencuentro.com/2007/02/28/el-ultimo-rey-de-escocia-2006/ se indica: “Nicholas Garrigan está inspirado en un británico-ugandés blanco que fue asesor de Amín, y que consiguió escapar, de milagro, para contarla.” ¿Quién fue en la vida real dicho asesor?

    En el epílogo el director anota que 48 horas después de que ocurrieron los últimos hechos descritos -la salida del avión con todos los extranjeros que habían sido tomados como rehenes por los palestinos, incluido Garrigan, excepto los israelíes- un comando de Israel logró liberar a todos sus connacionales menos uno. Esto nos recuerda aquella película de los 80’s “Ataque en Entebe”, la cual como propaganda de la eficiencia del servicio secreto logró impactar en cuanto a la planificación detallada de dicho rescate, que ocurrió en 1976 y no en 1979 como da a entender el texto del epílogo, pues éste último año corresponde al fin de la dictadura.

    Una reseña acerca del rescate es la siguiente:
    “La operación Entebe
    A fines de junio de 1976 fue secuestrado un avión de la compañía “Air France” y fue llevado hacia Entebe, capital de Uganda por terroristas árabes. En Entebe los secuestradores dejaron en libertad a todos los pasajeros menos a los 38 israelíes y la tripulación los cuales sirvieron como rehenes. En cambio de la liberación de estos rehenes Israel debía liberar 40 terroristas que estaban presos en Israel.

    El gobierno de Israel comenzó negociaciones con los secuestradores y mientras tanto el comando general preparaba un plan para liberar a los rehenes. El gobierno encabezado por Itzhak Rabin, autorizaron el plan con muchas dudas. Luego de una semana del secuestro 2 aviones de carga aterrizaron en Uganda y en ellos fuerzas israelíes.

    La fuerza de Tzahal que se encontraba en el primer avión salió desde el avión al ataque en jeeps, con gran agilidad y rapidez tomo posesión del edificio en el cual estaban los rehenes y los liberó. Los secuestradores murieron en el lugar, y toda la fuerza volvió a Israel. En un avión había un coche Mercedes negro y en el un soldado gordo especialmente, que se disfrazó de presidente de Uganda que en esos momentos era – Idi Amin. Esto era para crear una imagen a los guardias de Uganda que Idi Amin se encuentra dentro de la acción. En esta acción murió Iony Netaniahu, jefe de la unidad especial la cual logró controlar a los secuestradores.

    Esta actividad provocó un gran entusiasmo y éxtasis en Israel y en el mundo entero de la capacidad de Tzahal y poder accionar a la perfección y con eficiencia aún lejos de los límites de Israel para salvar judíos en caso de opresión.
    fuente: http://www.masuah.org”
    Tomado de: http://www.jai.com.uy/historia/entebe.htm NOTA: EL Tzahal o Zahal constituye el consejo militar ultrasecreto que se forma para atender situaciones especiales de crisis.

    Quienes señalan que la película “El último rey de Escocia” es sangrienta, deberían ver los informes que las diversas Comisiones de la Verdad en América Latina han escrito, describiendo los horrores sangrientos de la guerra sucia. Claro, en dichos informes la sangre no se ve, pues no se trata de una película, sino de la vida real, como le dice Amín al doctor Garrigan.

    Tómese en cuenta que así como los críticos de “Apocalypto” señalan a su director Mel Gibson de sangriento, por exhibir en ésta y en “La pasión de Cristo” demasiada sangre, iguales comentarios surgieron contra Steven Spielberg y su cinta “Munich” (2005).

    En el artículo intitulado “OPERACIÓN CÓLERA DIVINA”: LA MORALIDAD DE LA VENGANZA, publicado el 29.01.06 se comenta no sólo dicha película, sino también la actuación de dos agentes secretos que también participaron en el denominado ataque en Entebbe:

    “Con motivo del estreno de Múnich, dirigida por Steven Spielberg, el periodista alemán Erich Follath ha entrevistado para el semanario Der Spiegel localizó a los agentes secretos israelíes Muki Bezer y Amnon Biran. Ambos formaron parte del grupo agentes de élite, que por encargo del Gobierno que entonces dirigía Golda Meir, buscaron por medio mundo a los terroristas palestinos de Septiembre Negro responsable del asesinato de 11 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de 1972 y le fueron dando muerte uno tras otro. Lo que piensan, dicen y recuerdan Bezer y Biran pone en cuestión la “neutralidad” frente al terror, que Spielberg proyecta en su controvertida película.

    Bezer y Biran trabajaron juntos una vez más en otra operación espectacular: en la liberación de rehenes en Entebbe.

    El 27 de junio de 1976, el vuelo 139 de Air France que cubría la ruta Tel Aviv-París fue secuestrado y desviado a Uganda por terroristas alemanes y palestinos. En cuanto se tuvo la certeza de que Idi Amin había hecho causa común con los piratas aéreos, y que éstos habían empezado a seleccionar a los rehenes judíos, el Mossad decidió intervenir.

    Esta vez, Biran apenas disponía de 48 horas para organizar la complicada logística que requiere toda operación; Bezer contaba con menos tiempo aún para convencer a la directiva política de Israel de las posibilidades de éxito de semejante intervención: sobrevolar territorio enemigo con aviones propios hasta llegar a un objetivo que estaba a 3.600 kilómetros de distancia.

    El desarrollo de la operación siguió casi el mismo patrón que en Beirut: el hombre minucioso controlaba la acción desde el aire mientras el hombre de acción tomaba al asalto el edificio del aeropuerto amparado en la oscuridad. Los israelíes consiguieron liberar a más de cien rehenes y matar a los terroristas.

    “En este caso contábamos como mucho con el 40% de la información necesaria. Nuestro extraordinario éxito se debió sobre todo a la suerte”, resume Biran. Una suerte que se vio ensombrecida por un amargo incidente: Yoni Netanyahu murió al ser alcanzado por el disparo hecho a ciegas en la oscuridad de la noche por un soldado ugandés.

    Muki Bezer y Amnon Biran todavía lloran la muerte del amigo, aunque no se muestran demasiado partidarios de la política agresiva de su hermano [el ex primer ministro] Benjamín Netanyahu, ahora en la cúspide del Likud. Estos veteranos de los servicios secretos no adoptan posturas políticas intransigentes.

    “Creo que, a la larga, Oriente Próximo sólo alcanzará la paz cuando los palestinos puedan vivir a nuestro lado en un Estado propio”, afirma Biran, el recolector, y vuelve a meter sus fundas transparentes con sumo cuidado en una bolsa con la inscripción “Paz ahora”.

    “Siempre me han parecido comprensibles las exigencias de autodeterminación de los palestinos”, comenta Bezer, el cazador. “Ahora bien, nosotros tenemos el derecho moral, la obligación incluso, de defendernos de los terroristas y de eliminar a quienes los respaldan”.
    TOMADO de Periodista Digital

    Finalmente, interesa resaltar también que en el epílogo se anota que Idi Amín Dadá durante sus ocho años de gobierno ocasionó la muerte de 300,000 ugandeses. En Guatemala la guerra sucia de 36 años (1962-1996) tuvo como secuela más de 250,000 muertes, buena parte de las cuales durante los regímenes de Fernando Lucas García (1978-1982) y Efraín Ríos Montt (1982-1983).

  12. l
    9 de enero de 2008 at 5:04 — Responder

    La película no me ofrece novedad alguna, ya que en todas las escenas me imagino cómo van a sucederse los acontecimientos. Solo exceptuaría la magistral entervención de Whitaker. Por último, me parece lamentable la pretendida identificación que se da en el film entre Palestinos y este presidente sanguinario y paranoico. De hecho, a mí se me ocurriría aplicar estos dos términos a los sionistas, pero bueno, es difícil quitar la venda de los ojos a medio mundo comprado con la lástima eterna…

  13. […] de las poseedoras es Cate Blanchett). Me ha rendido a sus pies, encantamiento que comenzara con El último rey de Escocia. No hay palabras para describir su virtuosismo en la escena de Dunkirk. Al loro, este chico es […]

  14. […] Kevin McDonald, dejó su conocido trabajo en el documental y se aventuró con su primer largo El último rey de Escocia, una drama político que lo puso en el mapa de los cinéfilos en todo el mundo. Su nueva película […]

  15. […] de varias adaptaciones sobre sucesos y personajes históricos, entre las que se cuentan también El último rey de Escocia, La reina, y The Other Boleyn […]

  16. […] Macdonald, quién ya nos dejara muy satisfechos en 2006 con la oscarizada, en el apartado de actor, El último rey de Escocia. Pero pongámonos en antecedentes acerca de tanta barahúnda de títulos, en el que no puedo dejar […]

  17. […] documentalista que se dio a conocer en la ficción con la bien recibida El último rey de Escocia asume el reto de volver sobre la fascinante pero difícil obra del alabado rey de la ciencia […]

  18. Juan de Dios
    14 de abril de 2010 at 16:44 — Responder

    Este hombre carnicero está reencarnado en EVO MORALES presidente de Bolivia

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back
COMPARTIR

El último rey de Escocia (2006)