Falleció Jack Valenti, el sheriff de Hollywood

Jack ValentiMandamás de la poderosa Motion Picture Association of America (MPAA) durante 38 años e implacable cancerbero de los intereses de las ‘majors’, el tejano Jack Valenti murió este viernes a los 85 años, como consecuencia de las complicaciones de un derrame cerebral sufrido en su residencia de Washington el mes pasado.

Desde 1966, Valenti encabezó la MPAA implantando el “movie rating” sistema que permite clasificar las películas en cinco categorías (G, PG, PG-13, NC-17, R) y que sustituyó al represivo Código Hays, que desde 1922 prohibió en el cine americano la violencia explícita y el tratamiento franco del sexo.

De modales campechanos, personaje admirado por unos y odiado por más, Valenti aplicó la llamada “política del garrote” defendiendo a rajatabla la hegemonía planetaria de las cintas estadounidenses, e interviniendo para desarticular cualquier intento de promover y proteger una industria propia y ajena a los estudios hollywoodenses.

Defendió para el cine de su país un libre mercado donde, según él, se pelea en igualdad de condiciones. “El mercado es igual para todos. Son las mismas leyes para españoles, americanos, italianos o alemanes. Yo lo resumo así: si haces una película que mucha gente quiera ver, tendrás éxito; si haces una película que nadie quiere ver, no tendrás éxito”.

Se hizo célebre por sus intervenciones en boicots, cabildeos e injerencia en políticas en materia de cine tanto en Europa como en países latinoamericanos, incluyendo el Perú. El crítico Christian Wiener rememora estos hechos en un artículo sobre el controvertido Valenti, publicado en la revista Butaca (#20), que citamos:

“En la década de los 70 el sheriff viaja en persona a los países del patio trasero imperial que intentaban dotarse de leyes y normas de apoyo a su cine, buscando controlar el monopolio gringo que dominaban las pantallas. En 1971 su jet privado aterrizó en Sao Paulo para disuadir a la junta militar frente al pedido de intelectuales y artistas brasileños que pugnaban por un régimen de fomento a su cinematografía. Ese mismo año estuvo en México discutiendo con los funcionarios del gobierno de Echeverría que querían “nacionalizar” su cine. Dos años después fue a Bogotá y más tarde Caracas y Buenos Aires. Sin embargo lo más memorable fue en Lima, donde arribó en 1972 con aires de petrolero texano, a boicotear la promulgación de la nueva ley de cinematografía, el Decreto Ley 19327, pero Velasco se negó a recibirlo y “el gato” se tuvo que ir con el rabo entre las piernas”.

Jack ValentiDentro de casa, Valenti igualmente generó conflictos. Su sistema de calificación provocó la protesta de cineastas como Coppola, Soderbergh, Jarmusch, Bertolucci, Demme, entre otros quienes en 1990 le enviaron una carta abierta donde expresaron que la libertad e integridad artística de los cineastas norteamericanos están siendo afectadas por el sistema anticuado e injusto de la MPAA, que convierte en objeto de censura (con la temida X o unrated para calificar el cine porno) cualquier material con contenido adulto.

En el 2003, otra ocurrencia de Valenti fue prohibir el envío de videos y DVD a las personas que deliberan sobre los premios Oscar para evitar la piratería. Le salieron al frente 130 directores, entre los cuales estaban Martin Scorsese, Joel Coen, Robert Redford, Jodie Foster, Robert Altman, Francis Coppola, Jonathan Demme, Spike Jonze, Ang Lee, junto con 14 productoras independientes. Es que para ellos el envío de videos es la única forma de dar a conocer sus producciones y de refrescar la memoria de los votantes, al no poder competir con la maquinaria publicitaria de la industria.

Valenti, quien se desempeñó como asesor del presidente Lyndon Jhonson tras el asesinato de JFK, y trabajó para la petrolera Exxon, no solo se convirtió en el testaferro de los intereses de un conglomerado de corporaciones, que el 2006 recaudaron en salas la friolera suma de más de 25 mil millones de dólares. También promovió dentro de Hollywood la elaboración de contenidos para películas y series de televisión que exaltaran el heroísmo de las fuerzas armadas de los EE. UU. En el 2001, a pedido del gobierno del presidente Bush, se encargó de convocar a 40 ejecutivos de primera línea de la llamada industria del entretenimiento con quienes acordó adoptar estos lineamientos belicistas.

Poco antes de fallecer estaba escribiendo su libro de memorias titulado: “This Time, This Place: My Life in War, the White House, and Hollywood”.

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1 comentario

  1. camila
    31 de agosto de 2008 at 19:38 — Responder

    se lo merecia ese maldito hijo de hollywood

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