Javier Corcuera

Estos tres últimas días, entre el jueves 10 y el sábado 12, los aficionados, interesados y/o realizadores de documentales han participado, probablemente, en una de las actividades más importantes para este género en el Perú. Pues han podido compartir y departir con Javier Corcuera, uno de los documentalistas peruanos más reconocidos -si no el más exitoso- a nivel mundial, en un interesante seminario, a medio camino entre charla, entrevista colectiva y clase maestra, que, para más señas, fue gratis, y por ello cada sesión contó con lleno total.

Han sido tres citas donde se han proyectado sendos trabajos del realizador nacional afincado en España, para luego debatirlos, diseccionarlos y comprenderlos mejor de la mano del propio realizador, quien se mostró ávido a contestar cada pregunta de un público curioso y constante. El primer día, tras ver La espalda del Mundo, se habló en extenso de la necesidad de la investigación y las facilidades que brinda trabajar con un guión construido previamente, el cual se “destruye” en la realización. La segunda fecha se inició con las imágenes de Invierno en Bagdad, que dio pie a que Corcuera nos contara las vicisitudes de trabajar un documental en una zona de guerra y además contra el reloj, pues contaba sólo con dos meses para realizar la investigación, el guión y las tomas, todo a la vez. La clave: trabajar con un equipo en el que se pueda confiar y en el que todos estén entregados al 100%. Por último, el sábado se pudo apreciar La guerrilla de la memoria, un trabajo sobre la resistencia antifranquista de los Maquis. Después de la exhibición, la conversación sirvió para redondear algunas de sus ideas sobre el trabajo con personajes y despejar dudas dejadas en los días anteriores.

Pero, las sesiones también abarcaron otros temas de interés para el auditorio y Corcuera , como la piratería o el cine peruano. En ambos casos el director se mostró categórico en sus posturas. Por un lado, la piratería le parece la única manera de democratizar los contenidos audiovisuales, y por ejemplo, que sus documentales sean vistos en su propio país por sus compatriotas. Así hasta llegó a afirmar: “ojalá hubiera tenido polvos azules cuando era estudiante de cine”. Sobre el cine peruano, y el documental, en especial, sostuvo que son el Estado y la televisión pública los llamados a incentivar y difundir este tipo de realizaciones que, a la postre, se convierten en la memoria del país. Aquí los dejamos con algunos momentos de sus intervenciones del primer día:

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Fotos y video: Mary Panta