Recordando a Charlton Heston

Charlton Heston

La magnitud de la carrera de Charlton Heston merece recordar brevemente sus momentos más significativos, incluido un pasaje involuntario y hasta penoso, pero revelador de sus controvertidas convicciones.

1958. Mi escena favorita está dentro de la magnífica Touch of Evil. Heston se desmarca de sus grandes papeles y estrellas, para ser un tipo menor, casi trivial, pero lleno de enterezas (y defectos), un detective mexicano en su luna de miel, en la cual el deber llama por encima de la vida familiar. El momento que prefiero es el gran duelo final con Quinlan/Welles, la grabación, el barroquismo, la Dietrich y Heston caminando por el puente y el río. A mi pesar, no la encuentro en YouTube, pero podemos apreciar el inicio de esta película imprescindible, que valga de homenaje. (Antolín Prieto)

1959. La escena que siempre recuerdo de Ben-Hur, y de todos los filmes de Heston que he visto, es aquella en la que un extenuado Judah recibe un poco de agua de las manos de Jesús, presentado aquí de manera misteriosa. Desde la primera vez que la vi, en aquellas tardes de Semana Santa de los años 80, tuve la sensación de estar presenciando lo que luego entendería se denomina un crossover, un personaje cinematográfico, El Mesías, salido de otro filme, que hace una rápida aparición, casi un cameo en Ben-Hur. (Laslo Rojas)

1968. Por el costado de sus personajes épico-religiosos ambientados en tiempos remotos, la imagen que desde un principio me quedó grabada de Heston fue la del apocalíptico futuro de la Tierra, entre los escombros de una cultura que alcanzó a pulso su autodestrucción, en El planeta de los simios, de Franklin J. Schaffner, un buen artesano que también hizo Patton, Papillon y Los niños del Brasil, y que aquí consiguió un clásico inmediato, impactante y definitivo. El actor, en la piel del confundido astronauta George Taylor, descubría lo que quedó de un símbolo supuestamente imperecedero, como corolario de una magnífica actuación, y hacia el final de una década que vivió de cerca el peligro de la hecatombe nuclear en un contexto de bipolaridad mundial. Escena memorable. (Gabriel Quispe)

1973. Soylent Green debe ser uno de los mejores filmes de la carrera de Heston, aunque sea mucho menos notorio que sus roles épico-religiosos. De todos los momentos de su desesperada carrera contra la inadvertida desintegración mundial que presenta esta película de Richard Fleischer, siempre quedaré marcado por esta hermosa y sobrecogedora despedida entre Thorn y Sol, o lo que es lo mismo entre Charlton y el gran Edward G. Robinson, en su última actuación. Ambos compañeros y enemigos mortales en Los diez mandamientos, se vuelven a encontrar en este futuro apocalíptico para compartir y añorar los recuerdos de la era dorada. (Jorge Esponda)

2002. El ocaso en todo sentido. Michael Moore lo emboscó en su propia casa y le arrancó con malicia unos minutos crepusculares en su documental Bowling for Columbine. El gran Charlton, al borde del Alzheimer, era el presidente de la Asociación Nacional del Rifle, y defendía la libérrima posesión de armas en un país que sufre a menudo de hemorrágicas balaceras, y en particular de gente muy joven. (Gabriel Quispe)

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3 comentarios

  1. Jose Luis
    7 de abril de 2008 at 22:05 — Responder

    Ahora veremos si la historia del cine recordará más al patetico Michael Moore o al inmortal Charlton Heston.

  2. 8 de abril de 2008 at 18:03 — Responder

    Memorables escenas sobre toda la de Ben Hur, tambien pondria un de Los 10 mandamientos.

  3. […] llegó a dirigir el proyecto de manera casual, en gran parte por el afán de Charlton Heston de ser dirigido por él. En esa época, el actor estaba en ascenso luego de protagonizar Los diez […]

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