Solos (2008)

"Solos", de Jorge OlguínDir. Jorge Olguín | 74 min. | Chile

Guión: Carolina García y Jorge Olguín

Intérpretes: Camille Lynch (Camille), Karina Pizarro (Madre de Camila), Cristóbal Barra (Niño de 6 años), Patricio Lynch (Doctor 2), Gibella Perez (Zombie)

Estreno en Chile: 19 de marzo de 2009

Unos niños deambulan en una ciudad devastada y sin nombre, la cual es constantemente bombardeada por helicópteros militares y custodiada por militares que disparan a todo lo que se mueva. La historia nos la relata Camille, una pequeña niña que ha perdido a su madre en medio del caos y el terror provocado por una infección que azota al planeta y que hace que los seres humano se conviertan en zombies. Un sinnúmero de flashbacks nos cuentan lo ocurrido con la madre de Camille a la vez que nos dejan en claro las instrucciones que la mujer le dio a su hija: “ve al mar, ahí te esperaré”. La chica, muy obediente, se dirige a la costa.

"Solos", de Jorge Olguín

Este es básicamente el argumento de Solos, primer estreno chileno del año y nuevo filme de Jorge Olguín, quien ya antes nos entregó obras como Ángel negro y Sangre eterna. La promoción de la película ha hecho hincapié en el novedoso trabajo de postproducción al cual ha estado sometido el material. Colorización, ciudades enteras en el horizonte que no existen más que por la magia de las computadoras, helicópteros y aviones hechos absolutamente con la ayuda de los ceros y unos, son algunos de las cosas que podemos apreciar a lo largo de los 74 minutos que dura la historia. Y sí, digamos que todo lo anterior es novedoso en el cine nacional. Y sí, digamos que los efectos están más o menos bien, nada para volverse locos y en donde, en general, nada da arcadas. Ahora bien, dejando de lado esto, el primer estreno nacional del año no se queda chico a la hora de decepcionar de manera absoluta y, sin duda, debe ser una de las peores películas estrenadas en mucho tiempo.

El gran problema del cine de Olguín es que carece siempre de un punto de vista claro y de guión que logre atrapar la atención del espectador. En sus tres largometrajes, las historias que nos relata siempre parecen cortometrajes alargados hasta lo indecible, con personajes tan falsos como monedas de 12 pesos y situaciones tan absurdas que nunca intentan siquiera lograr su cometido.

Por lo general, el cine de terror es utilizado por sus directores –por los más competentes, claro– como un arma de crítica social y de ajuste de cuentas con el mundo. Obras como las primeras películas de Carpenter y Romero, daban cuenta de personajes que luchaban contra lo establecido y contra un mundo extraño y atemorizante, a la vez que comentaban la sociedad que los rodeaba. La desconfianza en el poder, el racismo, la sociedad de consumo, han sido, son y serán algunos temas recurrentes en el género. Al parecer Solos pretende tener algo de lo anterior, en especial al inicio del relato, cuando un grupo de militares escolta a un grupo de detenidos con bolsas en las cabezas para luego obligarlos a arrodillarse y dispararles en la cabeza a sangre fría. ¿Reminiscencias con la época de la dictadura? Qué duda cabe, no importa que el nombre de la ciudad en la que transcurre la historia nunca sea mencionado y que los habitantes de este mundo hablen inglés (algunos con un acento latino poco decoroso), algo de recuerdo nos traen esas imágenes. Pero lo que podría haber sido interesante de explotar, queda ahí y prontamente es olvidado y la película se estanca, cayendo en una arritmia dramática inclasificable.

solos

Pocas veces se ha visto con tanta pasión la poca pasión de un cineasta frente a lo que nos cuenta. Pocas veces se nos ha relatado una historia donde el misterio no existe. Pocas veces el suspenso ha sido tan nulo en un película de un género donde ¡el suspenso es vital! Pero es que cómo pretenden que exista suspenso alguno si, por ejemplo, los zombies no atacan a los niños. Vale decir, los niños pueden pasear como pedro por su casa, en un mundo infectado de seres sedientos de sangre y carne humana y ninguno de los monstruos hará lo más mínimo por hacerle daño a los pequeños. ¿Intento de subvertir las reglas del género? Error garrafal, vacío e infantil, por decir lo menos.

En segundo término quedan los militares, quienes disparan a todo lo que se mueva, pero ¿por qué disparan a los niños, si todos saben que ellos no se infectan, además de que a ojos vista queda claro que NO ESTÁN infectados? ¿Lo hacen sólo por maldad? ¿Sólo porque son milicos? ¿Por qué cuando los militares disparan a los zombies no fallan ni un disparo, pero cuando disparan a 3 metros de los chicos protagonistas no dan pie con bola? ¿Es necesario, además, que cada 3 minutos un flashbacks interrumpa el ya alicaído relato? Y, oh Dios de los cielos ¿es necesario que nos repitan los mismos momentos en los flashbacks una y otra vez? ¿Acaso el realizador cree que nosotros, espectadores, tenemos problemas con nuestra memoria a corto plazo para decirnos lo mismo una y otra y otra vez? Además, disculpen por lo que diré a continuación, pero si esta es una película de terror del subgénero zombie, ¿me pueden mostrar carne, cadáveres desmembrados, sangre saliendo de la venas cercenadas? ¿Podemos aplicar alguno de los elementos del género? ¿Es mucha la molestia?

Después de todo lo anterior, huelga decir que es cansino y no emociona para nada el hecho de que luego de cada disparo, un charco de sangre computacional se aloje majaderamente en el lente de la cámara. ¡NO! no emociona, no da asco y el chiste repetido no resulta. Y si el absurdo de una historia fome nos lleva a arrastrarnos durante una hora de relato mediocre y en donde los personajes son inexistentes y las escenas se alargan de manera pocas veces vista, la escena final nos depara algo que ni en nuestras peores pesadillas podríamos haber previsto. Estén preparados.

Solos es una película insalvable y carente de ideas. No importa que haya sido filmada en 9 días, no importa que la postproducción sea algo nuevo en nuestro país, no importa que sean niños no actores y que el género de los zombies nunca haya sido tocado en nuestra cinematografía, nada de lo anterior redime un trabajo tan pobre como este. Es claro que en con esta película no se pueden esgrimir las clásicas armas de los defensores de lo indefendible, que argumentan que en Chile –o donde sea- no hay dinero para hacer cine, así como tampoco hay recursos. Aquí recursos hubo, pero no estuvo lo más importante. Pasión e interés por la historia que nos están contando, la cual no deja de ser un simple pegoteo con tintes de estudiante de cine y no de un director que ya va en su tercer largometraje.

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2 comentarios

  1. 24 de marzo de 2009 at 22:18 — Responder

    Acabo de verla y es mala como sus militares y vacia como sus zombies. Hace mucho que no queria irme de la sala tan recien comenzada una pelicula, como los 10 minutos. Olguin se queda en la forma y nunca en el fondo. Mover la camara no da suspenso solo mareos. Ojala le vaya mejor al cine chileno con los siguientes estrenos que anuncia.

  2. 11 de junio de 2010 at 21:39 — Responder

    lo peor de lo peor. partiendo por el guion hasta el montaje. voces en ingles un desafio en el que se pone mucho en riesgo. guion malisimo en el cual no hay una trama central. efectos especiales los cuales no impresionan. imagen muy mala .

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