Festival de Lima 2009: Mal día para pescar

mal-dia-para-pescar-posterDir. Álvaro Brechner | 100 min. | Uruguay – España

Intérpretes: Gary Piquer (Príncipe Orsini), Jouko Ahola (Jacob van Oppen), Antonella Costa (Adriana), Cesar Troncoso (El Turco), Bruno Aldecosea (Grey), Alfonso Tort (Ronco), Jorge Temponi (Jorge), Jenny Goldstein (Jessica), Ignacio Cawen (Fernandez), Luis Lage ( Rius), Enrique Vidal (Locutor), Lucía Fernandez ( Boletera)

Estreno en el Festival: 9 de agosto de 2009

Una analogía superficial y malévola nos diría que esta película es una versión uruguaya El luchador de Darren Aronofsky y su principal protagonista es la versión española de Harvey Keitel, dado su cierto parecido facial con el actor Gary Piquer. En torno al anunciado combate es que el director Álvaro Brechner ha articulado otras historias secundarias, que siguen a menor escala el mismo procedimiento de la principal; el cual es la sorpresa. Este ingenioso manejo narrativo está algo opacado por el otro gran aporte de esta cinta, que es la construcción de los personajes. Cada un de los tres principales tiene incluso una canción o melodía propia que lo identifica.

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Una analogía superficial y malévola nos diría que esta película es una versión uruguaya El luchador de Darren Aronofsky y su principal protagonista es la versión española de Harvey Keitel, dado su cierto parecido facial con el actor Gary Piquer. Bromas aparte, la cinta que comentamos está basada en un cuento de Juan Carlos Onetti, y se desarrolla en una pequeña y ficticia población rural: Santa María. Narra las peripecias de un combate de lucha libre entre un musculoso campeón alemán, un poco entrado en años y su joven retador local. Ambos tienen sus respectivos managers: el alemán, un aventurero parlanchín y embaucador (el Príncipe Orsini, protagonista principal de la cinta), y el peleador local, manipulado por Adriana, su fría e inflexible novia.

En torno al anunciado combate es que el director Álvaro Brechner ha articulado otras historias secundarias, que siguen a menor escala el mismo procedimiento de la principal; el cual es la sorpresa. Una de estas líneas son las relaciones entre Orsini y los diversos personajes del pueblo (el que le alquila el carro, el director del periódico local, los parroquianos que juegan a las cartas en el bar del pueblo). Pareciera que todos ellos son manipulados por el verbo de Orsini (como el joven administrador del hotel), pero gradualmente se va demostrando que es lo contrario: el pueblo termina resultando más lúcido y amenazador para el embaucador; sobre todo en los momentos previos al combate.

De todos los personajes locales su más decidida adversaria es Adriana. Al inicio, ella le parecerá inofensiva, pero luego, también gradualmente, se entenderán las razones de sus exigencias y determinación. Por otro lado, tenemos la relación del citado “príncipe” con el propio Van Oppen, cuyas opciones se van desvaneciendo gradualmente con una creciente aparición de circunstancias que cuestionan las fortalezas del luchador; creándose, a partir de la acumulación de todos estos conflictos, la tensión dramática que se resolverá en el combate.

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De lo dicho se desprende que el gran protagonista de la película, el que lleva adelante la acción y enfrenta todos los obstáculos, es Orsini. Y su objetivo de inicial es, obviamente, que su luchador gane contra un sobornado peleador local, que finalmente se revela como un borrachín inútil incluso para este cometido. Es en este momento que aparece “El Turco”, un oponente no conocido ni manipulado por Orsini.

De esta manera, la película pasa del conflicto entre Van Oppen y su contrincante, al conflicto que enfrenta a Orsini con Adriana, la cual es acompañada de las resistencias y apoyos de los personajes locales. Por tanto, de un conflicto entre luchadores, el filme pasa aun enfrentamiento entre los managers (o asistentes). Y lo más ingenioso es que el desenlace nos devolverá a lo que era el conflicto principal planteado originalmente, pero resuelto de manera muy distinta; de tal forma que serán los asistentes (Orsini y Adriana), junto al perdedor del combate, quienes sufrirán las consecuencias de todo.

No en vano el filme empieza un inserto del derrotado en la enfermería local, luchando por su vida y al que no le vemos la cara. Con lo cual estamos en un esquema de racconto, que se inicia con la llegada de los protagonistas a Santa María. Luego sigue el un eje central que es el combate, en los términos dramáticos descritos en el párrafo anterior: las relaciones entre Van Oppen y Orsini, de un lado y de este último con Adriana y el resto de personajes locales, del otro. Tanto las consecuencias del combate, como las relaciones entre los personajes involucrados directamente en el mismo tendrán resultados sorprendentes. Entonces, no es sólo un desenlace, sino varios; correspondientes a cada una de las pequeñas historias que se articulan en esta hermosa película.

Este ingenioso manejo narrativo está algo opacado por el otro gran aporte de esta cinta, que es la construcción de los personajes. Cada un de los tres principales tiene incluso una canción o melodía propia que lo identifica. El supuesto Príncipe Orsini, Funiculí Funiculá, Van Oppen, la famosa canción popular alemana de la guerra Lily Marleen, y Adriana el preludio de La Traviata (lo cual es una burla, ya que la protagonista de esa opera actúa en forma muy distinta al personaje de este filme).

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Entonces, cada una de estas canciones o fragmentos ilustran, así sea por oposición, la personalidad de cada uno de los personajes. Ellos mismos son un poco decadentes y sus ilusiones y esperanzas son tan limitadas, que el objetivo que buscan se vuelve decisivo para una vida que apenas es una mera y solitaria supervivencia.

Igualmente, estas músicas y personajes le dan un aire pasadista, al mismo tiempo que fantástico al relato; propio del mundo provinciano en que se desarrolla la acción, lo que es consistente con el notable trabajo de ambientación de Santa María. Varias de sus locaciones –el hotel, el bar, el periódico local, las calles y parques y el mismo escenario del combate– pintan un mundo casi detenido en el tiempo; y en el que sólo un breve y brutal combate podrá hacer que el pueblo deje su habitual asistencia a la temporada de pesca.

Asimismo, la película tiene un tempo cansino –propio de la localidad provinciana– que no llega a ser lento. Y la parte del combate está trabajada a la manera de un western, con esa planificación de contraposición in crescendo de planos cada vez más cerrados de los contrincantes hasta su breve y espectacular final. En general, el acabado es impecable y las actuaciones son impecables. En fin, una buena película de época, entretenida e ingeniosa.

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1 comentario

  1. […] fortísima. Habiendo numerosos buenos candidatos, se escogió un trabajo de adaptación literaria, Mal día para pescar, muy lograda, sin duda; pero se dejaron de lado propuestas más audaces: La teta asustada, […]

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