“El Sistema Solar”: Entrevista a los directores Bacha Caravedo y Chinón Higashionna

Se estrenó el pasado 16 de noviembre en la cartelera peruana “El Sistema Solar”, película protagonizada por Gisela Ponce de León, Javier Valdés, César Ritter, Sebastián Zamudio, y la española Adriana Ugarte. Conversamos con sus directores Baltazar ‘Bacha’ Caravedo y Daniel ‘Chinón’ Higashionna sobre el proceso de adaptar la obra teatral homónima de Mariana de Althaus al cine, los distintos métodos de trabajo del elenco, la recepción tibia de los críticos españoles y la decisión de incluir un cameo de Carlos Alcántara.

El complicado paso del teatro al cine

¿Qué tan difícil fue adaptar el lenguaje de una obra teatral al cine?
Bacha: Se nos hizo difícil mantener el lenguaje de la obra en la película, por lo que hemos tenido que crear o imaginar escenas nuevas, por ejemplo en la película, todo lo que sucede en el jardín de la casa no existe en la obra. Además, hemos tenido que separar los dramas. En la obra todo sucede en un solo espacio y muchas de las revelaciones se dan con todos los personajes presentes, mientras que en la película decidimos abrir el espectro y entender un poco el drama, por qué es importante para cada quién cada revelación. Los monólogos también son complicados. Puede ser un momento grandioso, pero también puede ser un momento difícil de asimilar para los espectadores, que pueden preguntarse por qué el personaje habla tanto.

Un momento del rodaje de “El Sistema Solar”.

¿Qué los motivó entonces a adaptar la obra de Mariana de Althaus?
Chinón: Todo es un poco de instinto. Bacha me propuso hacer la peli y me pareció un reto fascinante. Tienes esta obra en la que todo pasa en un solo espacio, con cinco actores que se lucen todo el tiempo en escena. La obra de Mariana tiene un texto delicioso, la obra se sostiene en los diálogos. Ha sido un reto complejo, pero rico a la vez. Tratamos de mantener el espíritu que tiene la obra, pero si comparas la película con la obra, tiene bastantes diferencias.

¿Cuáles creen que son esas diferencias?
Bacha: Como alguien me comentó hace poco, en la obra se siente que hay una protagonista que es la hija, Edurne, y un antagonista que es el papá, Leonardo. Nosotros tratamos de hacer la película más coral, que cada personaje tenga sus momentos y esté más desarrollado. Por ejemplo, el personaje de Adriana Ugarte no tiene tantas escenas en la obra como en la película, al igual que el niño Puli y el hijo Pável. Otra diferencia es que en la película al final te quedas con la sensación de que en esta familia los animales hablan y no estoy seguro que en la obra de teatro pasa eso. Luego, tienes más claro el parecido del abuelo retratado en el cuadro con el perro. Hemos jugado con cosas que en la obra de teatro simplemente te las cuentan, pero no las ves.

Chinón: También es interesante que el elenco de la película le dio un carisma diferente a sus personajes. Por ejemplo el Pável de la obra, interpretado por Sebastián Monteghirfo, es un personaje histérico, gritón, perturbado y molesto. En cambio el Pável de la película, que interpreta César Ritter, escucha a los demás, es más apagado y deprimido. Los actores han partido del mismo punto, pero han construido personajes distintos.

¿Los actores de la película habían visto la obra?
Bacha:
Javier [Valdés] y Gisela [Ponce de León] son los únicos que habían visto la obra.
Chinón: Javier tenía claro que su Leonardo tenía que ser diferente del de la obra y que es un punto aparte del trabajo de Gustavo Bueno. Es mostro analizar cómo piensan los actores, todos tienen un mundo interno distinto y métodos de trabajo totalmente diferentes. Ha sido bonito verlos trabajar en la peli.

Bacha Caravedo, director: “Yo te diría que un guion que no tiene más de un año de maduración es un mal guion”.

Una crítica usual que se escucha en nuestro medio es que no tenemos guionistas. ¿Cómo lo ven ustedes?
Bacha:
Faltan guionistas. Creo que tiene que ver con el tiempo que se demoran en hacer las películas. Alonso Cueto dice que una novela se debe escribir mínimo en 3 años, que es el tiempo necesario para cuajar una historia. En cine, yo te diría que un guion que no tiene más de un año de maduración es un mal guion, salvo que seas un capazo como Paul Schrader que escribió el guion de Taxi Driver en 10 días. Además, un buen guion puede tener fácilmente 10 ó 15 versiones.
No es que necesariamente no tengamos buenos guionistas, sino que hay guionistas que pueden tener mucho talento, pero todavía no conocen tanto el oficio. Por ejemplo, la primera versión del guion que escribió Gonzalo Ladines de “Como en el cine”, tenía el espíritu de la película, pero también tenía cosas por mejorar. Felizmente Ladines es bien estudioso y siguió haciendo varias versiones, que es lo que uno tiene que hacer siempre. Obviamente hay ciertas limitaciones. Si te dicen que vas a filmar en febrero, tienes hasta dos días antes de febrero para acabar tu guion.

El rodaje y el trabajo con los actores

El rodaje duró 19 días. ¿Cuál fue el mayor reto que enfrentaron para filmar en tan poco tiempo?
Bacha: Por un lado estábamos asustados y por el otro, motivados. En tan poco tiempo no puedes darte el lujo de que algo te salga mal. “Perro guardián” se filmó en 5 semanas, si se retrasaba algo, los podíamos recuperar al día siguiente. En “El Sistema Solar” no tuvimos eso. Un día el niño Sebastián Zamudio se levantó con el pie izquierdo y fue terrible. Otro día, Adriana Ugarte comió algo que le cayó pésimo y le dio fiebre, entonces solo podíamos rodar con ella a partir del mediodía. Hubiera sido también más entretenido para nosotros el tener más días de rodaje, porque la creación es un proceso de ensayo y error. Cuando cometíamos errores, los teníamos que levantar muy rápido. Por la naturaleza del texto y el hecho de tener muchos actores dentro del mismo encuadre, es complicado.

¿Cómo fue el trabajo con Sebastián Zamudio? Él no tenía experiencia previa en actuación.
Bacha:
Primero ganamos su confianza. Tuvimos varios ensayos, realizábamos juegos. Los niños que han tenido un trabajo previo en actuación, en la tele por ejemplo, creen que actuar es hacer una especie de declamación del texto, y eso fue lo que vimos en los castings de niños actores. Nos decidimos por Sebastián porque era un niño que físicamente nos parecía bacán, es un niño muy inteligente, muy aplicado y sensible. Algo que resultó eficiente es que empezamos a grabar por orden cronológico y creo que en la película se nota cómo el niño va mejorando conforme avanzan las escenas, cómo al principio está un poco más duro y después tiene escenas donde está increíble. Por ejemplo, la escena en la que ve bailar a su tía y su abuelo, él está llorando de verdad y nadie le dijo que lo haga. Sebastián estaba llorando porque se está acabando la filmación.

Chinón: Javier se convirtió en el abuelo del niño, lo ayudaba, lo mantenía concentrado, hablaba mucho con él. César [Ritter] también tiene un instinto muy particular y cuando se daba cuenta que Sebastián estaba distrayéndose, lo metía en la toma, le hacía un par de bromas y lo concentraba. Al final con el elenco se formó como una verdadera familia y todos se apoyaban entre ellos.

¿Cómo fue la experiencia de dirigir a actores que vienen de diferentes medios?
Chinón:
Todos vienen de diferentes escuelas. Gisela y Javier son más de teatro, César viene más de la televisión, Adriana proviene más de la televisión que del cine.

Bacha: Nuestro trabajo fue poner a tono a todos, o sea, tratar de ponerlos en un mismo registro, pero cada quien trabaja como sabe. De alguna manera, nuestra chamba es ir modelándolos.

¿Cómo fue el trabajo con la española Adriana Ugarte? ¿Estuvo desde el inicio del rodaje?
Bacha: Llegó cuatro días después.

Chinón: Adriana estuvo muy integrada con los ensayos. A veces los tiempos de los actores no te permiten ensayar mucho, pero nosotros tuvimos una buena cantidad de días para hacerlo, y ahí ella participó mucho. Una decisión que tomamos a causa del tiempo ajustado, es que casi todos los planos son en secuencia, terminábamos de grabar un plano secuencia y después grabamos los contraplanos.

La película presenta una serie de conflictos familiares muy intensos. Sin embargo, también hay espacio para el humor. ¿Cómo manejaron ese balance entre la tensión y el humor?
Bacha:
En la obra de teatro ya estaba apuntado ese humor. Teníamos claro cuáles eran las escenas de humor y cuáles eran las escenas dramáticamente humorísticas, es decir, aquellas que hacen que te rías con un nudo en la garganta. Sabíamos que el humor negro era importante en esta película. Hay chistes que hemos hecho para la película y que no están en la obra. Es difícil de manejarlo, porque ya en edición te das cuenta del timing. Y el timing tiene que ver también con los actores. César Ritter entiende perfectamente cómo decir las cosas y sabe el momento en que tiene que decirlas. Vas perfilando el personaje de Pável, que es más sarcástico y ácido. Más bien el humor de Leonardo (Javier Valdés) es un humor involuntario, es decir, te hace reír de nervios.

Chinón: Te hace reír con sus bromas que son malas, es parte del personaje hacer una broma mala esperando que todo el mundo se ría pero nadie se ríe, porque lo que dice es una pachotada.

Bacha: Además, la risa se contagia. En la función de preestreno que hubo en la Semana del Cine en la Universidad de Lima, el público se mataba de risa, incluso en escenas que yo me preguntaba “¿Por qué se ríen de esto?”. Si el público ya engancha con el humor negro en una primera escena, va a estar más dispuesto a compartir ese humor en las siguientes escenas.

La música y la posproducción

La música juega un papel importante, específicamente en el caso de Edurne. ¿Cómo se dio la creación de la canción “Buenos días, caballero” que interpreta Gisela Ponce de León?
Chinón: En la obra, Edurne insinúa que es cantante. Nosotros queríamos que en la película el público tenga la sensación de que Edurne no es una loca perdida, sino que tiene talento. Trabajamos con Daniel Ruiz-Gonzalez, que es el compositor de la canción, quien intentó meterse en la cabeza de Edurne. Pensando en el baile que tiene al final Edurne con su papá y con la idea de que la canción sea un vals, empezó a surgir “Buenos días, caballero”. Cuando la escuchamos, todos nos enamoramos al toque.

Cuéntennos sobre el proceso de posproducción. ¿Alguna etapa se realizó en el extranjero?
Bacha:
La película se editó en Perú. Toda la posproducción de audio y casi toda la post de imagen se hizo en Argentina. Hubo muchas idas y vueltas, porque no es una película muy fácil de colorizar. Todos los exteriores son fríos y todos los interiores son cálidos. Por eso, siempre está presente lo cálido y lo frío al mismo tiempo en los encuadres, que además eran encuadres apaisados para que sea más fácil el trabajo coral. Por otro lado, tuvimos algunas dificultades porque en Perú no tenemos las mejores cámaras del mundo.

Chinón: Después de evaluar con qué cámara filmar, terminamos usando la misma cámara con la que grabamos “Perro guardián” hace 4 años y tuvimos que emparejarla con una cámara más nueva. Al final trabajamos en Argentina con Roberto Zambrino, quien ha colorizado desde “Nueve reinas” hasta “El abrazo de la serpiente”. Es un colorista que ha hecho miles de películas, fue increíble trabajar con él.

Bacha: De hecho ha sido el proceso más largo de toda la película, después de la edición que tardó tres meses y medio. La colorización tomó dos meses y medio, porque hay que revisar cada versión, ver qué hay que cambiar o mejorar. Las condiciones técnicas aquí en el Perú son terribles…

¿En qué sentido?
Bacha:
Por ejemplo, ¿en qué cine puedes hacer una proyección previa de tu película para revisar que esté bien? Hay salas que son súper oscuras porque no cambian la lámpara del proyector.

Chinón: Nosotros filmamos la película con la intención de que sea un poco oscura y a la hora de hacer las pruebas, vimos que hay salas que son exageradamente oscuras.

Bacha: Hemos ido a varias salas de distintas cadenas para probar la película. El director de fotografía iba con su colorímetro y la medida mínima en la proyección debía ser de 5000 a 5600. Había salas que estaban en 2800 o 3000.

Las reacciones del público y de los críticos

Chinón Higashionna, director: “Es parte de la chamba tener críticas positivas y negativas. Yo lo disfruto”.

En las funciones que han tenido en España y en la Semana del Cine de la Universidad de Lima, ¿qué retroalimentación han tenido del público que ya vio la película?
Bacha:
El público promedio, no especializado, sale feliz, agradecido o muy tocado. Hay gente que siente que le han hablado de su familia. Siento que la película gusta. La he visto dos veces con público lleno y no pensé que la gente se iba a reír tanto. Es algo que me alegra porque ese humor hace un buen contraste con el drama.

¿Cómo tomaron el recibimiento de la crítica española? Hubo algunas reseñas muy duras.
Chinón:
Yo soy muy cinéfilo y me encanta leer críticas de cine. Es parte de la chamba tener críticas positivas y negativas. Yo lo disfruto. Hubo un crítico que odió la película, Luis Martínez del diario “El Mundo” y yo siempre lo leo. Es divertido y uno tiene que tomar las críticas como lo que son: opiniones de cada quien. La película ha tenido críticas malas, pero ha tenido críticas buenas también. Y las críticas te sirven para mejorar tu trabajo. De todos modos, sabíamos que estrenar comercialmente en España significaba un riesgo grande de crítica, porque es una película chica, una película peruana, que no ha participado todavía en ningún festival, entonces para los críticos no tenían ningún asidero más. Lo positivo fue que casi todos los medios publicaron críticas de la película en España, hubo muchas notas sobre la película.

Bacha: Mejor es que hablen a que no hablen. Ahora bien, uno rara vez aprende del crítico. Uno aprende haciendo, aprendes de lo que te funcionó y de lo que no. Por lo menos en mi caso, yo soy más crítico que los críticos. Si pudiera repetir la escena tal o cambiar ciertas cosas, lo haría feliz, pero muchas veces tienes plazos que cumplir. Además, aprendes un montón cuando empiezas a editar la película y tienes proyecciones para amigos o para gente de la que te interesa su opinión. Conforme vas proyectando el primer, el segundo corte, aprendes mucho. A veces tú crees que ya está lista la película y de pronto te dicen “No entendí tal cosa”. Si varias personas que la ven te dicen que no entendieron algo que para ti estaba claro, entonces hay algo que está mal.

Luego de la función de prensa, una cosa que nos preguntábamos los periodistas era: ¿Qué los llevó a incluir a Carlos Alcántara disfrazado de Papá Noel?
Bacha:
Es un chiste interno de nosotros. No tiene nada que ver con la taquilla, porque ni siquiera hemos promocionado la presencia de ‘Cachín’. Necesitábamos un actor amigo que simplemente interprete a un actor que se gana la vida haciendo de Papá Noel. Cuando vi la obra, yo no creía que un personaje como Leonardo se pudiera disfrazar de Papá Noel en esas condiciones. Yo lo veía un poco patético, sentía que no era verosímil. Sentía que este personaje no se disfrazaría, sino que llamaría a alguien para que se disfrace. Y de hecho esa secuencia es mucho más fácil de digerir si el humor está fuera de Leonardo y no dentro de él.

Por otro lado, uno tiene que leer las críticas tomando en cuenta también los prejuicios de los críticos. Por ejemplo, la vez pasada leí un tweet de la crítica de cine Mónica Delgado, comentando la película decía: “Cuando entra ‘Cachín’, todo se hunde”. Ahí pensé: “Ya le leí el prejuicio”. Está bien, es parte de su manera de ver las cosas. Todos tenemos prejuicios. Pero también es importante no pontificar.

Proyectos a futuro

¿Tienen planificado enviar la película a algún festival?
Chinón:
Sí. Ahora estamos concentrados en el estreno comercial. Por la fecha que nos ha tocado, hay que meterle el triple de concentración con todo lo que está pasando, pero apenas termine la locura del estreno, sí tenemos pensado mandarla a festivales.

Bacha: La distribuidora Filmax maneja las agendas de festivales. Nosotros sí estamos sugiriendo a qué festivales se puede enviar. Por ejemplo, Tribeca nos apoyó con la producción de la película y sería lindo que pudiese estar en ese festival en abril del próximo año. Aunque ellos nos pedían que fuese estreno mundial para que la película entre a la competencia.

Por último, ¿están trabajando en algún nuevo proyecto?
Bacha:
Tenemos un par de proyectos. Uno tiene que ver con cine y el otro es una serie. La película es un proyecto que se va a hacer más adelante, por ahora estamos en la etapa de hacer entrevistas de investigación. Estamos tratando de meternos en el mundo del Sodalicio, pero no desde el punto de vista de denuncia, sino que queremos mostrar un año en la vida de los adolescentes que están en la casa de San Bartolo. Va a ser una ficción, no va a estar basada en nadie en específico. Ni siquiera hay un primer borrador de guion, ni tenemos los personajes todavía. Será algo así como “Full Metal Jacket”, pero dentro de la casa de San Bartolo. Es un proyecto que sabemos que será difícil de financiar, así que lo estamos tomando con calma, el proceso puede tomar cuatro o cinco años.
Y por otro lado, tenemos el proyecto de hacer una serie de TV con una inversión grande. No podemos hablar de eso todavía.

Chinón: Aparte, en Señor Z siempre tenemos proyectos que queremos producir.

Bacha: Vamos a producir otra película. El director será Germán Tejada, quien dirigió el cortometraje “El hueco”. Todavía no hemos decidido quién va a escribir el guion, pero sí podemos adelantar que será la adaptación de un clásico de la literatura peruana.

Entrevista realizada por Juan Carlos Ugarelli y Laslo Rojas, el 13 de noviembre en Barranco.
Fotos: Rolando Jurado

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