Entrevista con Alberto Matsuura

Entrevista con Alberto MatsuuraEn el reciente 2º Festival Internacional “La Noche de los Cortos”, destacó El chalán (2006), opera prima de Alberto Matsuura, ganador de cuatro importantes premios: mejor corto peruano, por partida doble, por parte del jurado internacional y la Agencia Audiovisual de Iquitos; mejor corto latinoamericano, por parte de la productora Digital Dreams Group, y mejor música original. Además, hace unas semanas ganó el premio del público en el Fenaco 2006.

Nacido en Lima en 1977, Alberto Matsuura editó los cortos Fundido a negro, de Gonzalo Otero y Archivo Courret, un estorbo de cien mil dólares (2003), de Álvaro Mejía. El chalán, cortometraje realizado en digital y protagonizado por José Luis Ruiz, María Angélica Vega y Reynaldo Arenas, es el primer western peruano, mixtura del tradicional personaje, elegante y garboso, de nuestro imaginario costeño, y la influencia del spaghetti western, la estilizada visión del italiano Sergio Leone, autor de los clásicos Por un puñado de dólares, Por unos dólares más, El bueno, el malo y el feo y Érase una vez en el Oeste, además de Érase una vez en América, obra maestra sobre gángsters que hizo en Hollywood en plena madurez. Matsuura, fuera de la entrevista, nos contó que el chalán puede dar para un largometraje, lo cual ya es otra aventura y tendrá que “cabalgar por donde lo lleve el Destino”, como dice el personaje de José Luis Ruiz.

Pueden ver el video de la entrevista en tres entregas: Parte 1, parte 2 y parte 3.

Quería darle un toque peruano al género western

Hablemos de cinefilia.
Desde pequeño me gustó el western, lo veía con la familia, y se pescaba una serie o un filme relacionado con el western. En realidad descubrí sus códigos en una película que me ha influido mucho, Star Wars, de George Lucas, la que me animó a ser cineasta. Él tomó elementos del género, a partir de ahí lo vi ya no como entretenimiento, sino con un criterio más artístico. Y luego encontré a Sergio Leone, el maestro del spaghetti western. El estilo visual que desarrolló fue una influencia directa.

¿Cómo te acercas al chalán, este personaje costeño, tradicional?
Desde hace unos años tenía la idea de hacer un western, pero no quería hacerlo tan norteamericano o italiano, quería ponerle un elemento peruano, darle un toque nuestro. No se me ocurría nada, incluso en algún momento pensé adaptar el espíritu del western sin toda su simbología, tal vez ambientado en la época contemporánea.

Como “Un mundo perfecto” de Clint Eastwood.
Claro. Bueno, eso quedó como idea, incubándose, hasta que un día estaba zappeando y vi un programa de caballos de paso, y dije esto es, estaba el caballo, el chalán, con un poncho muy parecido al que usaba Clint Eastwood en los filmes de Leone. Ahí empecé a investigar un poco más y pensé cómo lo ambiento, y decidí no hacerlo en nuestros días, sino darle un toque más antiguo, tener esa referencia a lo añejo.

Que está claro desde el inicio con la frase “Hace mucho tiempo, en algún lugar del Perú…”, recuerda también a Star Wars.
Sí, exactamente, es otro homenaje, aparte de la tipografía y todo el diseño de la presentación que ubica claramente al espectador en el universo del spaghetti western.

¿Cómo fue la elaboración de la historia?
Tomé bastantes referencias de los filmes de Sergio Leone. Sus personajes son antihéroes, cazarrecompensas, seres que van en busca de venganza o dinero y siempre tienen un interés. Mi primer guión tenía mucho de eso, pero cuando estaba listo lo revisé y no me convenció del todo. Replanteé el asunto, le di un cariz de mayor estereotipo: el bueno, el justiciero; y el malo, el villano. Esta versión me gustó más.

Alberto Matsuura, director de 'El Chalán'¿Fuiste consciente de que optabas por personajes muy arquetípicos?
Sí, la primera versión tenía una trama anterior a los personajes, era pesimista y terminaba mal, pero cuando estaba haciendo el corto yo estaba en un momento mucho más feliz, optimista, y me di cuenta de que en ese momento no me gustaba. Preferí una historia más sencilla, arquetípica, más inocente, de romance con la chica, más alegre.

¿Cómo encontraste la locación?
Fue obra del destino. Le conté la idea a una amiga, que me llevó a un tío que tenía un caballo de paso, y este señor me dijo por qué mejor no vas con Emilio Tomatis, que tiene un fundo. El Sr. Tomatis fue muy buena gente, nos acogió prácticamente de la nada, porque éramos unos desconocidos, nos dio todas las facilidades para hacer el corto en su fundo “Los Tilos”, en Chilca. Cuando visité el fundo vi que la parte interna nos servía, pero nos interesaba también la parte externa, un lugar amplio donde ocurriera el duelo. Hicimos el casting fuera del sitio mismo y encontramos los campos de algarrobos secos, que eran perfectos para grabar.

¿Qué le parecía al dueño del fundo que hicieran ahí una película y particularmente un western?
Bueno, el Sr. Tomatis estaba feliz con que se hiciera una película ahí, porque rompía la rutina, colaboraba en todo, además teníamos la ventaja de que los caballos estaban siempre a la mano, no nos preocupábamos por ellos. Y que sea western, sí les pareció extraño. Al comienzo las primeras personas con las que hablaba del proyecto no lo tomaban con disposición muy fluida. ¿Un western peruano? Como que al inicio te choca un poco, pero después te acostumbras. Y me preguntaban si iba a haber persecuciones a caballo, como en las cowboyadas, y yo les decía esto va a ser más tranquilo, y les explicaba la idea del corto.

Sí, el corto mantiene una atmósfera de tensión y quietud que se resuelve de una manera muy oriental (risas).
Sí, también me lo han dicho. Sucede que Leone tiene como maestro a Akira Kurosawa, tomó los momentos de quietud de sus películas. Incluso Por un puñado de dólares, el primer western de Leone, es un remake de un filme de Kurosawa, Yojimbo.

Con Toshiro Mifune.
Sí, efectivamente. Así que volvimos a las raíces (risas).

Has tenido cierta cautela con el hecho de recoger un personaje tradicional como el chalán. Incluso al final de los créditos escribes una breve nota, casi excusándote.
Sí, cuando planteaba el asunto tenía muchos reparos de chocar con la gente de los caballos de paso. El chalán ya tiene toda una tradición que ellos cultivan, y el hecho de mezclarlo con un género cinematográfico ya de por sí me parecía romper su tradición. Y a veces, cuando mostraba el guión, me decían pero un chalán no usa pistola, ah, así que debía hacer las cosas con cuidado. Ya después de ver el resultado, es otra cosa. Por eso puse esa nota final, por si acaso alguien lo entendiera como que se está distorsionando la realidad.

Entrevista con Alberto MatsuuraEs lo que ha pasado con Madeinusa. O sea tú te has puesto a buen recaudo (risas).
Sí, todavía no he visto el filme, pero me parece interesante que haya tanto diálogo. Pero quiero verlo antes de opinar.

¿Qué te ha parecido ganar premios de jurados y del público?
Feliz, porque en realidad me gusta mucho que el público en general sea el principal receptor, incluso varias personas que no tienen que ver con el cine me han dicho que les ha gustado. Y bueno, mejor aún que un jurado, que tiene una visión más técnica, específica, reconozca el trabajo.

Hay algunos gestos de Reynaldo Arenas que tratan de darle mayor textura a su personaje.
Sí, Reynaldo aportó bastante. Bueno, yo soy muy creyente en esa frase de que el 50% de una buena dirección es el casting. Hacer un buen casting de por sí te da una buena base para trabajar. Y claro, Reynaldo aportó muchísimo.

Esos besitos son inquietantes… (risas).
Me lo han resaltado bastante (risas). Pero lo que tenía que trabajar más con José Luis, María Angélica y Reynaldo era el ritmo de sus acciones. El ritmo de la actuación es una especie de coreografía lenta, a veces tenían unos movimientos demasiado rápidos, y les decía no, hay que hacerlo más lento. Al inicio del proyecto no lo captaban muy bien, pero a la mitad del rodaje ya fue muchísimo más fluido. Y bueno, esos gestos de Reynaldo eran aportes de él.

Recuerdo el plano detalle de sus manos.
Sí, a ese tipo de composiciones no están tan acostumbrados los actores, teníamos que ser muy específicos en dónde poner la mano, el ritmo que iba a tener para que la cámara pudiera seguirla, y reencuadrar otros elementos.

Hay un plano muy bueno de la manga colgante de Reynaldo, que es manco. Hay en general un buen trabajo del encuadre. Es bastante notorio, desde la llegada del chalán al lugar donde tienen forzada a la mujer. En el mismo plano, la cámara muestra de lejos esa situación y luego se sitúa detrás del caballo que monta el chalán, justo cuando está sacando su arma. En ese momento ya está claro el tono del relato.
Sí, eso fue una de las cosas que tuvimos muy claras desde el inicio, el estilo visual basado en el spaghetti western, eso era inevitable, y siempre me ha gustado este tipo de composiciones, de elementos que se van armando dentro del encuadre.

¿Asumirías este tratamiento estilizado también en otros proyectos?
Bueno, tanto no se puede decir no a las cosas, pero en realidad me gusta la ficción, la fantasía, más que algo realista. Por ejemplo, el documental no me atrae mucho, sí lo veo, ¿no? Pero ahí nomás, y como realizador tampoco, su forma de captar la realidad no me atrae.

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Lima, 30 de setiembre del 2006
Entrevista y transcripción: Gabriel Quispe Medina
Video: Rafael Velarde
Fotos, edición y producción: María Panta y Laslo Rojas

4 comentarios

  1. 18 de diciembre de 2006 at 10:51 — Responder

    amigos en realidad miuy buena la entrevista, pienso que esta pagina debe esta en un lugar mas privilegiado de la web. Los felicito po el inmenso aporte que le dan al cine y /o produccion nacional
    que sigan los exitos. Amigos no se si me pudieran dar el email de Alberto Matsuura.
    gracias

  2. […] les muestro la galeria de fotos de la entrevista a Alberto Matsuura, realizada por los chicos de Cinencuentro en setiembre del 2006. […]

  3. […] Leer más en: Entrevista a Alberto Matsuura Cinencuentro.com […]

  4. […] visto el cortometraje El chalán, de Alberto Matsuura, que por una década ha sido el único western peruano? Beyker Bances: […]

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