Secreto en la montaña (2005)
Brokeback Mountain
Dir. Ang Lee | 134 min. | EE.UU.
Guión: Annie Proulx, basado en su relato corto.
Música: Gustavo Santaolalla
Dirección de fotografía: Rodrigo Prieto
Intérpretes:
Heath Ledger (Ennis Del Mar), Jake Gyllenhaal (Jack Twist), Randy Quaid (Joe Aguirre), Anne Hathaway (Lureen Newsome), Michelle Williams (Alma), Valerie Planche (Mesera), Anna Faris (LaShawn Malone), Graham Beckel (L.B. Newsome).
Estreno en Perú: 16 de febrero del 2006
El taiwanés Ang Lee regresa al terreno que más le acomoda: las historias personales que como en esta película no se encuentran reñidas con las resonancias épicas. Esta historia sobre dos jóvenes prospectos de cowboys se desenvuelve como una de pasiones contrariadas (muy a su estilo) pero también como representación del fin de una época y un estilo como lo fue el western. Arriesgado proyecto el que se plantea el director pero del cual sale muy bien parado.
Imaginarse una historia de amor entre dos vaqueros es acaso anécdota más propicia para algún chiste de esos que se complacen en jugar con los contrastes. El mundo recio y la brutal labor de vencer a la naturaleza nos ha creado la imagen de los cowboys como la representación cumbre de la hombría. Pero si miramos con mayor detenimiento se pueden percibir muchas sutiles insinuaciones en este mundo tosco y regido por leyes no escritas. Desde las historias de camaradería o de partners, desde Red River hasta las seriales de El llanero solitario. Y es que puede más la soledad y las vistas de parajes de ensueño que cualquier código moral asignado por la lejana civilización.
Ang Lee, fascinado por esta idea, hace su propia versión pero en pleno momento de destape y convulsión. Casi con mentalidad a lo Peckinpah nos describe la decadencia o más bien el derrumbe cataclísmico de lo poco que quedaba de la tradición y la leyenda del far west. Nos encontramos de arranque en 1963 (el año clave para los cambio socio-políticos en EE.UU.), y comenzamos a ser testigos de la historia de Ennis y Jack, dos muchachos que son encargados de la cada vez menos usual labor de trasladar un rebaño de ovejas por terreno agreste e intransitable para las aún limitadas máquinas de transporte (de esas que veían sorprendidos los personajes de las películas de Peckinpah).Todo este viaje es acaso la mejor parte de película.
Con maestría Lee nos resume todo lo que quiere decirnos y hasta hacernos sentir. Entre la dura labor y las ocurrencias se van desatando todo un ambiente sensual sorprendente. La fría y poco propicia montaña Brokeback (“espalda quebrada” podríamos decir con sonrisa anticipatoria) se convertirá en escenario y ambiente para la pasión desatada, con la torpeza y curiosidad de la primera vez. Con toda la alegría de su juventud Ennis y Jack hacen de su viaje unas vacaciones o juerga, escape o tirada de pera de las obligaciones. Pero como todo tabú rápidamente el sentimiento de culpa habrá de imponerse (magistral el plano de Ledger contemplando la oveja devorada).

La incomprensión y el escándalo deben ser evitados a toda costa y con gesto fuerte habrán de comenzar su vía crucis de disimulos. Aquí se impone toda la gran sensación de frustración que cargarán a lo largo de su viaje vital de encuentros y desencuentros. Cada quien seguirá su camino paralelo. Se imponen las grandes diferencias provenientes de las mega ciudades. Sin que necesitemos mayores referencias se nos muestra el avance y crecimiento de unos y la decadencia y necesidad de otros. Ennis y Jack se convertirán en apenas cajas de resonancia de estas circunstancias que no pidieron pero que son el motivo de sus penas. Son las épocas de Lyndon Johnson y Nixon, las del ensanchamiento de las brechas generacionales y el triunfo de las grandes corporaciones que terminan de derrumbar los pocos vestigios de lo que alguna vez fue la pintoresca y salvaje imagen identificatoria de Norteamérica. Solo quedan los vendedores de tractores y sus vestimentas fachosas y las casas de apariencia rústica cayéndose por pedazos.
En medio de estos cambios se encuentran los protagonistas en la certidumbre de que nunca tendrán su paraíso soñado si no es en las cumbres de Brokeback, el único lugar lo suficientemente elevado como para no respirar el smog de la malsana modernidad aún siendo ellos contradictoriamente una muestra de la misma. La tragedia y la melancolía tiñen así la película pero sin exaltaciones ni clichés. Con toda esa característica mesura que viéramos también en The Ice Storm (esa otra visión de la Norteamérica extraviada de la época) el director nos presenta este romance errático de manera muy lograda, que aunque no llega a la excelencia de ese viaje inicial nos hacen sentir las emociones precisas como toda historia bien contada.
Jorge Esponda
» Lee también la crítica de Secreto en la montaña escrita por Juan José Beteta.


Domingo, 19 Febrero 2006, 5:00 pm 





















quisiera saber quien me puede ayudar aconseguir esta pelicula tan interesante en la percepcion del mundo moderno, estudio pedagogia y vemos procesos cognitivos y comportamientos anormales pasado a lo normal, por eso me encantaria verla para hacer mi critica y reflexion asi poder inmiscuirme y profundizar el tema para porder decir como actuar y poder actuar en tales conductas sociales,.
me encanto la pelicula me hizo sentir que no nadamas una mujer y un hombre se puedan amor con tanta entrega . es una buena pelicula la mejor que visto asta haora. aparte me encanta Jake gyllenhaal lo bueno que no es como en la pelicula por que es realmente guapo.
Regresamos a lo de la montaña, digo regresar pero en verdad temo que nunca hemos dejado del todo tan árido lugar. Y lo de árido viene dado por los dolores del alma como dirían personas más sensibles, o cursis, que yo. Ya ha pasado tiempo desde que Brokeback Mountain (El Secreto de la Montaña) se exhibió como un estreno polémico, pero es hasta ahora que nosotros podemos hablar, así que se la van a tener que calar, ¿okay?
Cuando fui a verla, con un grupo de colegas de trabajo (de vez en cuando salimos a comer o tomar algo para pasar un buen rato, cosa que no es extraña, a veces se pasa más tiempo con ellos que con la misma familia), me resistí a ir. Me hacía el duro sobre el ir a ver a los dos maricones esos, como creo que hizo y dijo todo hombre venezolano de la boca para afuera, aunque deseara mucho ver la película. No estamos tan lejos en el tiempo del Wyoming del 63, y cada uno tiene que guardar ciertas apariencias, sobretodo con las amigas. Pero a decir verdad, deseaba ir. Siendo sinceros, la promoción del romance homosexual entre dos vaqueros era lo suficientemente escandalosa como para resultar atractiva. Fui. La vi… y me molesté mucho.
Me sentí desconcertado al ver a tanta gente afectada, incluidos hombres que iban con sus mujeres, aunque intentaban parecer duros, pero era fácil verles… esa angustia extraña en los ojos, al terminar la función. Alicia, una querida amiga, lloraba todavía mientras nos íbamos. Yo no lloré, ni me sentí conmovido. Estaba como seco, paralizado al respecto. Lo que tenía era una madre de arrechera que ni yo mismo entendía. En lugar se sentir la tristeza y desesperación de esos dos hombres, como decía Carmencita, o el gran amor que transcendió el tiempo y los deseos mismos de esos hombres por escapar a lo que sentían, como decía Fátima; yo sólo sentía ese mal gusto de boca, jurándome a mí mismo que iba a convertirme en el peor detractor de la cinta. Y así lo dije, ganándome miradas de rabia de todos, y hasta el mote de odioso, aunque ya en el pasado mucha gente me había acusado de sentimental, con todo y lo feo que eso suena. ¿Por qué la odié tanto?
Desde que leí en La Voz, un diario mirandino en Venezuela, que iban a realizar la película, un amor sobre vaqueros raros, donde Jake Gyllenhaal y Heath Ledger iban a protagonizarla y había problema con las escenas de amor, me picó el morbo por verla; pensé que tan sólo por esos momentos valía la pena calarse la peliculita. Pero no, yo había salido tibio (de rabia) más bien. Así que al reunirnos un poco más tarde para tomar algo, comencé el ataque feroz contra tan terrible film. Yo insistía en que la trama era muy traída por los pelos, ¿de dónde les salía a esos dos carajos el acostarse así de un momento a otro? ¿Estaban simplemente rascados y calentorros? ¿Locura de la montaña? ¡Ahí me cayeron encima las mujeres!
Fátima me preguntaba si no había notado la mirada que el tal Jack le lanzó a Ennis (vamos a usar los nombres) cuando llega frente a la oficina del tal Aguirre, y como medio esboza una sonrisa, sintiéndose alegremente sorprendido, y tal vez excitado ante la idea de encontrar a ese apuesto tipo allí. Qué si no había visto la forma en que Jack lo enfocaba con su espejo retrovisor mientras se afeitaba. Carmencita asentía, recordándome que cuando estaban en la montaña, y Jack se iba a caballo, Ennis lo seguía con la mirada por un rato; y que cuando Jack estaba cuidando las ovejas de noche, miraba hacia el valle, buscando la luz de la hoguera donde estaba el otro, sabiendo Dios en qué pensaba. Alicia me preguntó si no había visto la íntima escena donde Jack, congelado de preocupación, se quitaba el pañuelo y lo mojaba en agua para limpiarle la herida que el otro se hizo en la cabeza al caer del caballo por culpa del oso. Y hasta Ricardo me acotó que la forma en que el tal Ennis salía a buscar algo más que frijoles para que Jack comiera, ya que éste no quería más frijoles, indicaba que algo pasaba. ¡Ah, gente pa’detallista!
La verdad es que yo no había reparado en nada de eso. Y por ahí siguió la cosa. Se discutía que por intentar llevar dobles vidas, habían lastimado a otras personas, sus mujeres; otros aducían que lo hacían porque no querían ceder a lo que sentían, que luchaban contra lo que en verdad eran. Algunos los acusaban de cobardía, otros decían que era gente que había sufrido y que cuando les llegó el duro momento cuando el destino te obligaba a enfrentar la encrucijada más importante de tu vida, habían hecho una muy mala elección. Todo, todo en la película, había sido captado de forma distinta por todos. Y yo me admiré, porque, personalmente, me pareció que el tal Jack Twist había sido un tonto confiándose así a un tipo tan cobarde, pusilánime y mediocre como el tal Ennis del Mar. Y había sido eso, sobretodo, lo que me había molestado.
Pero esa noche, en mi casa, me sentí desasosegado. Estaba molesto, irritado, y mientras me cambiaba de ropa, comía algo, encendía la televisión y miraba Globovisión, o me daba un baño, no podía concentrarme. Algo me molestaba, me llenaba de una desagradable sensación de insatisfacción. Nada me parecía bien, no podría sentirme tranquilo. La película volvía una y otra vez a mi cabeza, y su drama, su tristeza, me llenaba de una rabia amarga. Me preguntaba: y por qué no hicieron esto o aquello, y si se hubieran ido, y si… Y no pude dormir. Por primera vez en mi vida, pasé una noche en vigilia por culpa de una película; dormía por raticos y creo que hasta soñaba con ella. Y al paso de los días, seguía así, incómodo, funcionaba pero como a dos niveles. Y coño, tuve que volverla a ver, aunque sabía que me exponía a más intranquilidad del ‘alma’.
Y allí estaban todos esos detalles que Alicia, Carmen, Fátima, Ricardo y los otros me indicaron. Y vi otros. Y ya no era el morbo de verlos besándose, o ver nuevamente las escenas dentro de la carpa; ya no me parecía algo vulgar, o excitante como ver una porno. Eran dos carajos que se ahogaban con algo que sentían, que estaba allí y no lo habían dicho hasta que el tal Jack, más valiente o más loco, no pudo aguantarlo más y decidió actuar, desencadenando toda esa tormenta. Tormenta que terminaría amargamente, pero ¿cómo podían saberlo en ese momento? La vida es eso, o debería ser eso, arriesgarse por saber si eso que se quiere, que se sueña, que se anhela de una forma que te roba la calma, la paz, la vida o la felicidad si no lo tienes, se te da.
La segunda escena dentro de la carpa me pareció entonces algo más poético. No eran dos carajos que deseaban tirar para pasar una noche. Allí estaba el tal Ennis que gruñó que no era un marica y que eso no volvería a suceder y culpaba a Jack; pero que al llegar la noche, humilde, confuso, asustado ante lo que sentía, algo que iba contra lo que quería ser, va hacia la tienda porque su deseo o necesidad de ese otro sujeto era más grande que sus miedos. Y allí estaba el tal Jack. Y no parecía un marica vulgar esperando que otro tipo entrara para que le diera lo suyo. Era un hombre (que hasta se veía bien con esa luz rojiza) que esperaba al que ya sabía dueño de su vida, tal vez temeroso de que Ennis no fuera; pero esperándolo, con esperanza, porque ¿qué otra cosa puede hacer quien ya no es dueño de su destino sino que lo sabe en manos de otro?
Y cuando el otro entra, casi con la cara enterrada en la tierra, Jack se sienta, lo soba, lo besa, lo acuna (y vaya mirada que le lanzó, realmente parecía alguien que esperaba a su amante). Lo recibe sin exigencias, sin reclamos, sin rencores por lo que el otro le había dicho. Ese tipo era eso, el que se entrega, el que se disculpa, el que siempre estará dispuesto a esperar y a entender, quien al ser ofendido, callará y esperará, para luego ir hacia el otro que llora amargamente y acunarlo con amor, aunque Ennis intente golpearlo como en la escena de la despedida final. Jack era ese, el que amaba, el que se entregaba y que seguramente esperaba que un día le dijeran, que se yo: te amo, Jack…
Ya no era una trama morbosa o ridícula de dos maricos que se escondían para tirar de vez en cuando, por sinvergüenzas o sin oficios. Era una historia dura, terrible, la de Ennis, un tipo tosco, inexpresivo, luchando contra lo que siente, peleando contra su naturaleza, luchando para cambiar lo que desea, aislándose cada vez más de todo el mundo, intentando se duro (un macho), pero que jadea, vomita y golpea una pared cuando se separa de Jack la primera vez, tal vez porque le dolía mucho esa separación y no pudo decirlo, o no quería admitirlo, o por no haber besado por última vez a ese carajo de mirada triste y anhelante (y bonita) que se iba de su vida, sin saber si volverían a verse. Cuando se reencuentran, cuando se ve el nerviosismo de Ennis, su angustia ante la espera, y como corre hacia Jack abrazándolo, besándolo con rudeza, casi mordiéndolo, frotando su frente de él una y otra vez, sus acciones te dicen que eso era lo único que ese hombre siempre había querido en esta vida, a su Jack a su lado; pero ni cediendo aún en ese momento, ¡porque él es un hombre! Y los hombres duros ni bailan ni aman a otros carajos. Por su lado, Jack era… Jack. El amor que se entrega y dice acabemos con todo y vivamos lo nuestro, pero siendo siempre rechazada y alejada su generosa oferta.
¡Y así quedé atrapado en esa maldita película! Sólo podía pensar en eso. Esos personajes, Jack y Ennis salieron de la pantalla, como lo hacían los personajes en La Rosa Púrpura del Cairo, y se convirtieron en personas de carne y hueso. En gente que sentía y sufría. Eran, ahora, dos tipos que habían pasado por todo eso, que se habían amado y lo habían perdido todo. Y eso me arrechaba otra vez, porque me parecía que los había visto padeciendo. Que yo los conocí, porque se me volvieron demasiado reales; y sentía, en la escena final, cuando Ennis tenía esos ojos cuajados de lágrimas, como un vacío maluco en… no sé dónde. Y me preguntaba qué podía haberse hecho para ayudarlos, para que encontraran la paz, para que Ennis entendiera que debía aceptar el regalo de Jack y ser feliz y hacer feliz a Jack.
Sí, me obsesioné. Y me pegó duro, no se imaginan cuánto. Como a muchos de mis conocidos. Y por culpa de ellos caí en blogs y páginas en la Web que sólo empeoraron la cosa; pero de eso hablaremos después. Sin embargo, antes de despedirme, quiero compartir una imagen que me persigue aún todavía: Ennis del Mar debe tener más de sesenta años ya, si sigue vivo y no se suicidó o algo así, y ya debe haber pactado con la soledad y la nostalgia. Pero estoy seguro, no sé por qué pero lo estoy, de que cada noche, antes de dormir, y aún en sus sueños, llama a su Jack… Y Jack aparece, mirándolo con afecto, con su sonrisa suave y hermosa, como era en esos días en la montaña, acostándose a su lado, acompañándolo; porque Jack era eso, el que acudía, el que disculpaba, el que se entregaba. Era el que más amaba…
fue una gran pelicula es bueno que se puedan hablar de estos temas y saber que el amor puede ser mas fuerte¡¡¡ mis respetos para esos actores eres muy especial jake espero que algun dia me llegue un amor asi de lindo¡¡¡
ME IDENTIFICO CON LA PELICULA EL AMMOR DESENFRENADO DE DOS HOMBRES ES UN OMOR PURO Y VERDADERO LOS FELICITO A LOS ACTORES Y AL ESCRITOR DE LA HISTORIA
Me parecio una pelicula que quiere dejar en claro que el amor va mucho mas alla de prejuicios y de limitaciones……. el amor es universar es lo unico que puede cambiar al mundo y por el cual debemos de luchar… felicito a yodos los que participaron en esta pelicula pero quiero aprovechar para que heat ledger que es mi amor platonico y uno de los seres que mas me llena ojala algun dia pueda leer este mensaje……….
rrealmente grandiosa, un contenido super original, saludos chile
Imagino que ya es tarde para nuevos comentarios, pero siento que debo enviar el mío. Esa película fue realmente hermosa. Fue sorpresivamente hermosa. Creo que como muchos, fui a verla por el morbo de ver a esos dos tipos besandose o en escenas tal vez más candentes; pero la cosa fue dolorosamente bella. Sobretodo la segunda escena de amor en la carpa, cuando Ennis va avergonzado, pero deseando a ese otro tipo otra vez junto a él. Y la forma en que Jack lo espera, no es barato ni vulgar, era la cara del que espera a su amor, y así lo recibe, lo mira con ternura, con comprensión. Lo entiende y acepta porque ya estaba enamorado, y la gente así siempre se entrega. Ese Ennis tuvo hasta suerte, y no es de extrañar que también él se enamorara.
[...] Sorprendiendo a más de uno, Crash (Alto impacto), dirigida por el canadiense Paul Haggis, se llevó el Óscar a mejor película. Por su parte Ang Lee también celebró su premio a mejor director por Brokeback Mountain (Secreto en la montaña). Ambas películas vieron premiados sus guiones, uno original y el otro una adaptación. Crash completó su terna con el premio a su excelente edición y el argentino Gustavo Santaolalla le dió el tercer premio a Brokeback Mountain por la partitura del film. El resto de premios se repartió casi equitativamente entre los diferentes filmes nominados, con Memorias de una geisha y King Kong logrando también tres premios cada uno. [...]
es de las historias de amor en toda su expresion para saber que aunque compleja una relacion puede existir y ademas ser mas fuerte que uno mismo. exelente actuacion de todos los actores. felicidades
[...] Actualización [5:40 pm]: Pequeña Miss Sunshine gana como Mejor filme extranjero. Se impone frente a la grandes favoritas, Volver de Pedro Almodóvar, y Babel de Alejandro González Iñárritu. Las otras cintas nominadas eran La reina de Stephen Frears, y Secreto en la montaña de Ang Lee. [...]
Es de las pocas peliculas que te dejan pensando en lo bello que es el amor y la dicha que se tiene cuando el ser amado esta a nuestro lado, es de alabar las actuaciones Jack y Ennis y que decir de la direccion es perfecta, felicito a todos los que tuvieron algo que ver con la realización de esta pelicula es conmovedora y se reflejan los sentimientos puros que pueden surgir entre dos hombres que lo que menos imaginaban hera que hiban a encontrar el amor en Brokeback Mountain. Felicidades.
esta muy buena aun que no la aiga visto
me gusto mucho la pelicula, es muy bonita, me gusto demasiado, el hecho de que se trate gay no significa que es imposible un amor asi, de verdad el sentimiento que derrocha el amor llena todos los vacios que existan n un ser humano y al tratarse del secreto de la montaña se ve todo… es la MEJOR PELICULA QUE E VISTO… ojala que la humanidad recapacitara y que tomen consiencia de que el amor lo es todo y que no importa con quien estar sea hombre o mujer… el deseo de estar juntos es lo mas importante de todo… y si hay que dejar de un lado todo , se haria solo con estar FELIZ al lado de la persona que tanto AMAS… felicito a los producrores de la pelicula… y me llena de conmosion que ellos hayan librado a la luz publica el sentimiento del amor, no importa con quien sea, lo importante es ser FELIZ… Yxxxxxx
yo llevo viendo como tres veces, alprincipio me dijieron que tenia una final triste por eso es que no quise verla , pero contanta publicidad lo he estado viendo y cada vez siento el sentimiento melancolico sobre la escena final y cada ves que lo veo lloro y ahora estoy muy triste.
solo quiero encontrar a alguien en la vida para estar feliz.
la pelicula secreto en la montaña es fabulosa sobre todo las actuaciones de jack y enis son fornidables, ya que expresaban el sentimiento de amor y dolor que tenian en las escenas. por primera vez senti la historia de la pelicula ya que hubo escenas de ella que ami por experiencia propia me sucedieron, y me hicieron recordar que el amor es bonito pero duele y mas cuando la persona no esta a tu lado, magnifica la pelicula secreto en la montaña ojala que algun dia encuentre a alguien como jack twis.
creo quela pelicula es sensacional muy bien dirigida los esenarios naturales son espectaculares en relacion al amor de jack y enis fue muy intenso los personajes trasmitian el amor que se tenian a pesar del tiempo que no se miraban, las esenas sexuales muy bien cuidadas sin caer en la vulgaridad muy bien dirigida esta pelicula fantastica
la pelicula en si me gusto mucho creo que es de las pocas con las que me quedo enlelado. aveces suele pasar que cuando sale una pelicula una cancion etc. que se dirija a la comunidad gay. solemos alavarla asi sea malisima con el simple echo sentimos que es lo maximo .(un ejemplo mi vida en rosao ” todos me miran ” osea x ) este no es el caso su direccion muy bien la historia padre creeible y si daña a los joveneso no pues es otro rollo pero tipico de los gays que se sienten enfermos o que pasaron por esa situacion solo recomendarles que ballan con buen psicologo para que desaparesca su trauma o degenere . en general padrisima me gusto.
leandro@
gonzalez99@hotmail.com
la pelicula en si me gusto mucho creo que es de las pocas con las que me quedo enlelado. aveces suele pasar que cuando sale una pelicula una cancion etc. que se dirija a la comunidad gay. solemos alavarla asi sea malisima con el simple echo sentimos que es lo maximo .(un ejemplo mi vida en rosao ” todos me miran ” osea x ) este no es el caso su direccion muy bien la historia padre creeible y si daña a los joveneso no pues es otro rollo pero tipico de los gays que se sienten enfermos o que pasaron por esa situacion solo recomendarles que ballan con buen psicologo para que desaparesca su trauma o degenere . en general padrisima me gusto.
pues esta linda la pely melatio un buen aunq lo q no me parecio es que los vaqritos sran guapisimos pero creo q asi pasa todos los guapos son gays