Godard! presentó “La conquista del honor”

La conquista del honorCada nuevo film de Clint Eastwood es una buena noticia en la cartelera, y por ello la gente de la revista Godard! decidió organizar una presentación especial de Flags of Our Fathers (No acabo de tragarme el título con que se está presentando aquí). La cita fue en el Cine El Pacífico de Miraflores, el lunes pasado. A través de Cinencuentro 15 afortunados cinéfilos ganaron pases dobles para la presentación, nosotros también estuvimos ahí y pudimos conversar con algunos de ellos y con otros amigos que asistieron gracias a la invitación de Claudio Cordero y su equipo, gracias también a la distribuidora Warner Films.

Sobre la película ya tendrán nuestra apreciación crítica pronto, sólo puedo adelantar que contiene escenas bélicas que de por sí ameritan su visión pero a la larga son sólo un pequeño componente del todo, aqui Clint habla de aparentes victorias y desveladas ambiciones en medio de actos de heroísmo, es un retrato crítico del gran monstruo que es la guerra que todo lo devora. Véanla de todas maneras cuando entre en cartelera.

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2 comentarios

  1. 25 de Enero de 2007 at 2:46 — Responder

    Nueva obra maestra del insigne Clint Eastwood, de largo el mejor director contemporáneo de cine y uno de los mejores de la historia del Séptimo Arte, sin duda alguna.
    Con esta magna obra logra de nuevo emocionar, hacernos reflexionar, y sufrir, con los avatares de un grupo de hombres corrientes y molientes, que fueron considerados héroes por sus conciudadanos, cuando no eran más que jóvenes soldados que solo pretendían salvar la piel en una espantosa guerra mundial.
    Eastwood, con su maestría habitual logra una soberbia adaptación de la estupenda novela de James Bradley y Ron Powers, gracias al entusiasta y perfecto guión a cargo de William Boyles Jr, y su ya habitual colaborador Paul Haggis.
    Partiendo de un hecho aparentemente superficial en medio de un enorme caos de muerte y destrucción, la colocación de una bandera de Los Estados Unidos en lo alto de una montaña de la isla japonesa de Iwo Jima a cargo de seis soldados de los marines de dicho ejército, Eastwood nos narra una historia conmovedora, llena de ternura, cariño y también de crueldad y violencia. Y no olvidemos que se trata de una historia real, no inventada.
    Y ahí reside su mayor virtud, que Eastwood no la desvirtúa, narrando unos dolorosos hechos nada complacientes con el Gobierno de Los Estados Unidos, muchos de cuyos miembros usaron a heridos y atormentados seres humanos para sus partidistas fines…igual que lo siguen haciendo hoy en día (no solo Los Estados Unidos, sino prácticamente todos).
    Eastwood divide su historia en tres momentos diferentes, la de la isla de Iwo Jima, con sus terribles confrontaciones bélicas, narradas con todo lujo de detalles, algunos de ellos singularmente violentos; la que siguió a la isla, con los tres soldados que sobrevivieron y colocaron la dichosa bandera, usados para captar dinero para la Guerra, y en la que asistimos a un rosario de injusticias, humillaciones, prejuicios e hipocresía, pero también de amistad, compañerismo y lealtad hacia unos compañeros ninguneados que dieron su vida por ¿la patria?.
    Y por último, la época actual, donde el hijo de uno de los soldados escribe la historia real que ocurrió en Iwo Jima, entrevistando a los hombres que participaron en ella y, por tanto, continúan vivos para contar la verdad.
    Y es esta última parte, la que ocupa el último tercio, la que está llena de humanidad, respeto y cariño, no hacia el soldado valiente, el héroe nacional, sino hacia simplemente el padre que intentó y logró formar una ejemplar familia llena de amor. En este sentido, la conmovedora escena del hospital es una de las más bellas que quien esto escribe ha visto en los últimos tiempos, y quizás en muchos, muchos años.
    “Banderas de nuestros padres” es, repito, una obra maestra sin discusión alguna, enormemente entretenida, que se seguiría con gusto y también dolor, viendo muchos minutos más. Gracias a un riquísimo guión, estupendas interpretaciones a cargo de actores y actrices no demasiado conocidos, perfecta ambientación (se nota el dinero metido por Spielberg, co-productor del filme), y un empaque técnico soberbio, con fotografía, montaje y música (del propio Eastwood) ejemplares.
    Una película que una vez finalizada deja literalmente sin habla al espectador, anonadado ante tanta belleza, lirismo y humanidad.
    Para finalizar, conviene no echar a correr como posesos una vez comienzan los títulos de crédito finales. Estos son muy interesantes, pues se ven, en todo momento, fotografías de la contienda real de iwo Jima y a sus verdaderos protagonistas. Y mientras, podemos deleitarnos con la exquisita música de Eastwood.

  2. Serialkiller
    25 de Enero de 2007 at 20:28 — Responder

    las fotos están hasta las webs. hay q tener concha pa publicarlas…

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