Reseña de “La bella y la bestia”, con Vincent Cassel y Léa Seydoux

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Honestamente, fui a ver la nueva versión de La Bella y la Bestia, esta vez producida en Francia (con un poco de ayuda alemana) sin saber qué esperar. Sabía que el director era Christoph Gans (“Pacto de Lobos”, “Silent Hill”), y que la película era protagonizada por Léa Seydoux (El Gran Hotel Budapest, La Vida de Adéle) y Vincent Cassel, pero de ahí nada más. Y quizás fue por eso que la película me sorprendió gratamente.

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Aunque “La Bella y la Bestia” no llega a superar al clásico animado de Disney de los 90s, se trata de una película enormemente entretenida y bien hecha, con un acabado técnico impresionante y actuaciones decentes. Definitivamente me gustó más de lo que esperaba, y a pesar de que tiene un par de problemas aquí y allá, me dejó muy satisfecho.

Seydoux interpreta a Bella, la hija menor de un mercader en desgracia (André Dussollier). Ellos solían ser muy acaudalados y vivir en una gran casa en la ciudad, pero debido al hundimiento de uno de sus más preciados barcos, lleno de tesoros, la familia se ve obligada a mudarse a una casa de campo. Adicionalmente, el hermano mayor de Bella se encuentra en problemas, ya que le debe mucha plata a un maleante llamado Perducas (Eduardo Noriega). Es por ello que el padre trata de negociar con el bandido, quien trata de asesinarlo en un bar en la ciudad. El mercader escapa, pero termina perdiéndose en los alrededores de un castillo abandonado, en donde se encontrará con la Bestia (Vincent Cassel), quien le pone una maldición como castigo por robarse una de sus posesiones más preciadas: una rosa. “Una vida por una rosa”, le dice; le da un día para despedirse de su familia, pero debe regresar para dar su vida.

Enterándose de esto, Bella decide sacrificarse por su padre e ir al castillo, en donde se volverá prisionera de la Bestia. Pero tal y como pueden imaginarse, vemos poco a poco cómo la chica va encariñándose con la Bestia, aprendiendo sobre su pasado (gracias a unos convenientes flashbacks) y haciéndose amiga de las criaturas que habitan el palacio. Lamentablemente, y por culpa del hermano de Bella, Perducas se enterará de la existencia del castillo y todas sus riquezas, por lo que ahora tanto la vida de Bella como de la Bestia estarán en peligro.

No estoy muy familiarizado con el cuento de hadas, pero al haber visto esta más reciente producción, sospecho que se trata de una interpretación más fiel a su fuente de inspiración original que la versión de Disney. Esta vez no tenemos a un Gastón (supongo que Perducas sería su equivalente) ni diferentes adornos y objetos del castillo que hablan y cantan, pero eso no quiere decir que la cinta carezca de magia. Hay suficientes elementos sobrenaturales y mágicos en el filme como para darle un gran feeling de cuento de hadas.

Por otro lado, el castillo de la Bestia está lleno de unos perritos caricaturescos (que solían ser los beagles del príncipe antes de convertirse en Bestia), los cuales evidentemente han sido agregados para ser “bonitos” y apelar a los miembros más jóvenes del público. Como personajes funcionan, supongo, pero los efectos digitales usados para crearlos, así como su diseño, no son muy coherentes con el resto de la estética de la película.

Y hablando de estética, debo mencionar que La Bella y la Bestia es una de las películas visualmente más impresionantes y hermosas que haya visto… ¡y eso que no maneja un presupuesto a nivel de Hollywood! Ahora, esto no debería llamar la atención considerando que las películas anteriores de Gans, por muchos errores de guión o de actuación que tuvieran, eran también visualmente bien logradas. La mezcla entre efectos digitales y sets verdaderos en La Bella y la Bestia es perfecta, el diseño de vestuario es magnífico (la mayoría de vestidos que usa Seydoux la hacen ver realmente… bueno, bella) y la fotografía le da profundidad y oscuridad la historia, sin tornarse demasiado seria. Es una estética algo surreal y definitivamente fantasiosa, algo así como lo que Tim Burton trató de hacer con “Alicia en el País de las Maravillas” pero mejor.

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Como nuestra protagonista, Léa Seydoux, más recordada por sus escenas candentes en La Vida de Adéle, hace un buen trabajo. Su Bella es delicada pero a la vez valiente, una chica que se ve algo abrumada por los eventos a su alrededor pero que sin embargo logra salir adelante sin parecer una típica damisela en peligro. El hecho de que se termine enamorando de la Bestia es presentado de manera algo repentina, especialmente porque (comprensiblemente) los dos personajes comienzan su relación odiándose, pero no fue algo que me fastidiase demasiado debido a la palpable química entre los dos actores. Seydoux es perfecta mezclando inocencia con sensualidad, valentía con fragilidad, todo lo necesario para que su personaje no sea un cliché y que uno pueda identificarse con ella.

Como la Bestia (y el Príncipe en los flashbacks), Vincent Cassel tiene un trabajo un poco más difícil. Después de todo, la mayoría del tiempo no vemos su cara real. Ahora, no estoy seguro si es que la Bestia fue caracterizada únicamente con gráficos digitales o si también hubo trabajo de maquillaje o animatrónicos; todo lo que sé es que el personaje está perfectamente realizado, intimidante y bien diseñado sin verse ridículo o infantil, y completamente verosímil. Pero lo más importante es que Cassel logra desarrollar a un personaje interesante a pesar de todo lo que lleva encima de la cara, logrando hacer que la Bestia no sea un completo monstruo pero tampoco un santo. Se trata de un personaje complejo, un protagonista cuya actitud quizás no justifique del todo su eventual relación con Bella, pero que sin embargo uno jamás termina odiando (especialmente cuando uno se entera de su vida pasada).

Las actuaciones secundarias son bastante aceptables también. Como el padre de Bella, André Dussolier le da algo de elegancia pero a la vez de contenido emocional (no romántico) a la cinta. Como Perducas, el villano de la historia, Eduardo Noriega es suficientemente odioso; se trata de una caricatura, un personaje que no tiene ninguna característica positiva, pero que está suficientemente bien actuado como para no resultar ridículo. Y como las hermanas y hermanos de Bella, Sara Giraudeau, Audrey Lamy, Jonathan Demurge, Nicolas Gob y Louka Meliava no me parecieron particularmente necesarios (Gans le da demasiado enfoque al subplot sobre la deuda de Maxime a Perducas) pero tampoco me fastidiaron.

¿Olvidé mencionar que la cinta está estructurada alrededor de una madre contándole la historia a sus hijos? Me recordó bastante a “The Princess Bride”, y aunque la presencia de estos personajes no es tan importante como en el clásico anteriormente mencionado, creo que funciona para darle ese feeling de cuento de hadas tan notorio. Después de todo, aunque no se trata necesariamente de una película para adultos (hay criaturas adorables, escenas de aventura, y una que otra línea de diálogo divertida), el filme contiene algunos elementos oscuros y maduros que lo hacen más interesante para aquellos que esté acompañando a sus hijos o hijas al cine. La acción y las muertes son manejadas de manera seria, hay actitudes de cuasi-violador implícitas en la Bestia, y una escena con una chica desnuda muy breve, pero que creo no se hubiera incluido en una producción estadounidense (pero hey, así son los franceses).

“La Bella y la Bestia” es una película inesperada, una cinta que casi no ha recibido marketing y no ha hecho mucho ruido acá en Perú, pero que resultó ser realmente buena. A nivel técnico es impecable, las actuaciones son sólidas, la historia es interesante y tratada de manera madura sin llegar a ser demasiado oscura y deprimente, y en general me entretuvo durante casi dos horas sin que me den ganas de compararla demasiado con la versión animada de Disney. Es imperfecta, de eso no hay duda, pero tiene suficientes méritos como para que valga la pena verla en el cine.



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4 comentarios

  1. MONICA dice:

    Una pelicula adorable…creo que estuvo mucho mejor que Malefica, una pena que no sea mas conocida

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  1. […] que esta no es la única nueva adaptación del conocido cuento de hadas, ya que existe una película francesa del 2014 protagonizada por Léa Seydoux (La vida de Adele) y Vincent Cassel (“Cisne […]

  2. […] fue una de mis más gratas sorpresas del 2015 — y una que vino bastante temprano, ya que La Bella y la Bestia, de Christoph Gans (Pacto con Lobos, Silent Hill) apenas se estrenó en febrero. La película no […]



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