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Código 46 (2003)

Code 46

Code 46

Interesante cinta del inglés Michael Winterbottom, nos presenta un mundo futurista que más interesado en los artilugios y la parafernalia que siempre se esperan, deja mas bien todo eso a un segundo plano para hacernos respirar un aire de contemporaneidad. Se trata ante todo de una historia de desencanto entre dos personajes, el investigador que interpreta Tim Robbins y la alunada Maria (Samantha Morton) viven una relación marcada por las limitaciones ya sean propías y las que la sociedad les impone. A Winterbottom lo que le interesa es este juego de conductas en el marco urbano. Surge la tragedia y el tal código 46 cual estigma los castiga sin contemplaciones.
Si habría que citar alguna referencia el director solo nos deja contemplar algo de Blade Runner apenas (esa otra historia de seres sonambúlicos dentro de la geografía postmoderna). Una buena película en la que se aprecia a un director hábil del que esperamos ver algo más de su ya prolífica carrera.

Jorge Esponda

Conociendo a Julia (2004)

Being JuliaBeing Julia
Dir: István Szabó | 104 min. | EE.UU – Reino Unido - Hungría

Intérpretes:
Annette Bening (Julia Lambert)
Jeremy Irons (Michael Gosselyn)
Michael Gambon (Jimmie Langton)
Shaun Evans (Tom Fennel)

Estreno en Perú: 28 de abril del 2005

La Julia del título es Julia Lambert una diva de las tablas londinenses a la que nos la ubican en los años 30, se encuentra en la plenitud de su carrera y viviendo una especie de crisis de la edad mediana. Julia (Annette Bening) ha sabido adaptar su vida a ese vaivén, de agendas recargadas de compromisos laborales y de placer, como buena ama y señora de la escena ya no sabe distinguir entre la vida real y la postura impostada de su oficio.

Being Julia

La Julia del título es Julia Lambert una diva de las tablas londinenses a la que nos la ubican en los años 30, se encuentra en la plenitud de su carrera y viviendo una especie de crisis de la edad mediana con la neurosis y el carnavalesco habitat propio del mundo del espectáculo y la representación. Julia (una exhuberantemente histriónica Annette Bening) ha sabido adaptar su vida a ese vaivén, de agendas recargadas de compromisos laborales y de placer, como buena ama y señora de la escena ya no sabe distinguir entre la vida real y la postura impostada de su oficio a ello contribuyen aquellos que forman su círculo sobre todo su marido-productor (Jeremy Irons) y su mentor (Michael Gambon, suerte de consejero fantasmal).

En momento tan frágil de su existencia el colapso tiene que llegar y de eso trata la pelicula, que el húngaro István Szabó (especializado ya en este cine de etiqueta de prestigio y de cierto academicismo) nos presenta con el arsenal esperado en gran mayoría de estas cintas tributarias de aquellas magníficas obras acerca del mundo de teatral y su extensión al mundo de rituales, apariencias y simulaciones de la élite (All About Eve acaso fue una de sus mayores expresiones), estrategias, engaños, juegos de poder y manipulación que resultan poco inspirados desde la concepción misma de los personajes, a pesar que la intención es hacer una película bastante ligera, aunque habría que destacar algunos momentos en los que la vehemencia de su protagonista vence el acartonamiento, momentos sin duda colocados para lucimiento de la actriz, pero válidos en si mismos. Una película que a pesar de todo se deja ver.

Jorge Esponda

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Río místico (2003)

mystic_river_posterMystic River
Dir: Clint Eastwood | 137 min | EE. UU.
Guión: Brian Helgeland
Intérpretes:
Sean Penn (Jimmy Markum)
Tim Robbins (Dave Boyle)
Kevin Bacon (Sean Devine)
Marcia Gay Harden (Celeste Boyle)
Lawrence Fishburne (Whitey Powers)
Laura Linney (Annabeth Markum)

Clint Eastwood demuestra nuevamente no solo estar en plena forma creativa sino que su estilo evoluciona en esta compleja, difícil y fascinante película. Un crimen es el embudo del remolino que traga todo a su paso: resentimientos antiguos, formas de vida de una pequeña comunidad, la amistad. A partir de esta premisa, no tan distinta de muchos films, el último director clásico del cine norteamericano nos entrega una historia de profunda pérdida. Un poema de sentido tono elegiaco. Tan poderoso que resulta conmovedora como pocas que hayamos visto en los últimos años.

Mystic River

Esta debe ser una de las mejores películas de Clint y probablemente de las más oscuras y ambiguas (sino la más). Para esto por supuesto el otrora héroe radical hasta lo facistoide ya se ha convertido en el creador genuino que apreciamos desde algunos años, más notoriamente desde Unforgiven. Ello no implica que haya perdido su esencia conservadora sino que mas bien ha sabido modularla a estos tiempos. Sabio y con un universo propio heredado de sus grandes maestros, Eastwood explora dentro de la sociedad de su país para tratar de arrancar de ella algunas de las pocas respuestas que se le pueden extraer para conocer la misma fuente de su forma de ser, de sus secretos, de sus males y en fin, de sus tradiciones. De su larga experiencia ética, artística y vital, extrae más bien una mirada amarga (propia casi siempre de la vejez) pero muy sentida. Y sobre esto mismo se construye esta autentica joya que es Mystic river.

La historia gira alrededor de tres amigos de la niñez en Boston, cada uno con rumbo propio en la edad madura: Jimmy es un ex criminal convertido en dueño de una pequeña tienda de abarrotes pero no ajeno a las movidas de su círculo de antaño; Sean es un policía meticuloso y dedicado a su labor; y finalmente Dave es un desempleado y extraño padre de familia. Los tres representan en sí diversos grupos de su comunidad y a la vez de la gran nación del norte. Lo único que los enlaza indesligablemente es que son víctimas de pérdidas terribles. La pérdida es el sentimiento esencial que baña la película. A partir del episodio de infancia en la que Dave es secuestrado por un par de pedófilos, un religioso y un policía (aparentemente representantes del orden o de su versión pervertida), Eastwood nos coloca el sentido de su película de manera ejemplar.

Las heridas se intentarán cerrar y como dice la ley de la vida “dejar que el tiempo lo cure todo”. Pero Clint intransigente y lúcido nos dirá implacable que esto no tiene solución, al menos de esta manera. No importa el tiempo que transcurra, los fantasmas del pasado habrán de regresar como muertos en vida (cuales vampiros como dice el desgraciado Dave en un momento). Un crimen horrendo sucede y dejará al sosegado Jimmy nuevamente como deudo de sus pecados pasados. Es aquí que la película asume su perfil mas definido: el de film de investigación. Como conocedor del género, Eastwood se despacha con toda una lección de pesquisa pero no a la manera en que muchos quisieran. Es en la investigación donde el compromiso de Sean se hace más notorio, todo se le complica pues sufre la separación de su esposa que huye de él embarazada.

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Con el triángulo definido, Clint se pone mas ambicioso que nunca y vemos complicarse más la trama, con todo ese coro alrededor para darle una dimensión de gran tragedia a la obra. Y eso es Mystic river, un lamento por el rumbo que tomó la nación en alguna parte del camino. Es el tema del destino, siempre presente desde Esquilo y Sófocles. Como en algunas otras cintas recientes (The virgin suicides, Donnie Darko ó incluso Elephant), Mystic river nos habla de ese camino tangencial y pervertido que tomaron en algún momento los protagonistas y tal vez el aún probable sueño de cambiarlo. Pero esta es la versión mayor, la más compleja y matizada.

Todo se expresa claramente en los tres personajes principales: Jimmy (Sean Penn notable como siempre) sufre la pérdida de su hija y su reacción será inequívoca aunque terrible. Sean (adecuado y sobrio Kevin Bacon) sufre la ausencia del amor de su vida y su maniática determinación alrededor del crimen será su forma inmediata de reacción. Y finalmente es Dave quien sufre la pérdida mayor (la de su individualidad, su esencia, su ser), aquí Tim Robbins, en una notable interpretación, se convierte en el polo de atracción de toda energía negativa, en imán de tragedias encadenadas, asumiendo casi con inocencia las culpas de los demás.

Entonces abiertas nuevamente las heridas, solo un ritual de purificación (o sacrificio) podrá calmar la furia y volver a intentar que el tiempo se encargue de lo demás. Justos pagan por pecadores porque todo debe seguir su curso. Lo que queda es arreglar las cosas como se pueda y proceder con el saludo a la bandera correspondiente. Este amargo final que coloca Eastwood es consecuente con todo lo que hemos visto antes y lo inquietante de la verdad revelada no es fácilmente olvidable.

Y todo lo hace con genialidad envidiable. El referente del viejo Clint en sus último trabajos es John Ford pero esta vez se transforma en un John Huston con todas las de la ley. Como en Midnight in the Garden of Good and Evil (otra de sus mejores y más incomprendidas películas) hace una radiografía de esta comunidad pequeña y extraña, anclada en pleno noreste progresista de Estados Unidos. Todo este conjunto de ideas tan bien y sutilmente expresadas, son el corazón de esta auténtica obra de arte.

Jorge Esponda.

Un golpe de suerte (2003)

The Cooler

The Cooler

Simpática cinta de cierto aire noir la que nos trae el desconocido director Wayne Kramer, el “enfriador” del título (William H. Macy) es un personaje bastante original (pero muy afín) al mundo de los casinos y los juegos de azar, se dedica a echarles su mala vibra a los afortunados, a los ganadores, todo en beneficio de su empleador, un matón pero astuto regente (Alec Balwin, quien otorga la mejor actuación del film).
Lo mejor y más prometedor del film esta en el inicio cuando se va perfilando un tono desencantado de fantasmas deambulando en la ciudad del pecado y el placer, solo los perdedores o los inconformes son el centro de atención de la cámara, así vemos deambular a los protagonistas por un universo de oropel al que son ajenos. En este deambular entra en escena la camarera Natalie (la guapa Maria Bello) quien forma también parte de este club, pero oh maravilla, al encontrarse con este salado, la vida de ambos cambiará.
La película pierde densidad y se vuelve más convencional entonces, a pesar de los giros que resultan también poco sorpresivos, así asistimos a un supuesto climax que ya torna a la película en un compendio de clichés del cine gangsteril.
De un relato de ciertas ambiciones a una sencilla cinta de género así rápidamente The Cooler sin perder por lo menos el interés de serguirla viendo, se convierte en solo una curiosa cinta que nos intenta hacer recorrer aquellas desengañadas historias dentro de los escenarios de oropel en el que se alimentan las ilusiones del éxito o los temores del fracaso.

Jorge Esponda

Mujeres infieles (2004)

Mujeres infieles

El cine chileno arremete tras el boom argentino con una serie de cintas que se proyectan a ser sendos taquillazos como lo ha sido esta producción. La anécdota se resume en una serie de enredos extramaritales que intentan alcanzar algo del cinismo Alleniano pero muchísimo mas light como comedia de situaciones y personajes contemporáneos que le dan esa apariencia tan cosmopolita que se intenta dar del desarrollo del país del sur. La película se queda únicamente en el lado frívolo del tema que trata (incluyendo cierta crítica al arribismo pero que no pasa de frívola). Los hombres solo tienen en su cabeza sus tontos intereses que no les permiten satisfacer las necesidades (realizadas via terceros o no de sus parejas), ellas solo responden a la ausencia o la venganza. Y así se diseminan toda clase de conclusiones pero sin mayor inspiración.
A su favor tiene el hecho que es más entretenida de lo que se pudiera pensar y por lo menos funciona como eso, como divertimento. Además que suelta sin verguenza la sentencia de que son el país con mas cornudos del orbe.

Jorge Esponda

Juego macabro (2004)

SawSaw
Dir: James Wan | 100 min. | EE.UU.

Intérpretes:
Tobin Bell (John)
Cary Elwes (Dr. Lawrence Gordon)
Danny Glover (Detective David Tapp)
Ken Leung (Detective Steven Sing)
Monica Potter (Alison Gordon)
Leigh Whannell (Adam)

Estreno en Perú: 21 de abril del 2005

Curiosa cinta de horror esta que nos presenta el desconocido director australiano James Wan. Dos hombres se encuentran encadenados en un baño sucio en algún lugar abandonado. Ellos no lo saben pero forman parte de un juego, una estrategia elaborada por uno de esos engendros tan característicos de las cintas del género. Aquí se resucita la mitología del genio malévolo dispuesto a comprobar o simplemente jugar con sus teorías a costa de sus semejantes. Historia sobre la megalomanía sin control, de los sueños desbocados de quien se atreve a ir mas allá de lo permitido.

Saw

Así contemplamos a los dos protagonistas de la partida maldiciendo la suerte de haber sido elegidos y él por qué. Tal vez entre estos pensamientos encuentren la salida. Todo ello lo irán descubriendo poco a poco como el mismo espectador. Pistas y armas dejadas por aquí y allá les dejarán saber que siempre hay alguien por encima de ello como un gigantesco ojo que todo lo observa y una mente que todo controla.

Lo mejor es el planteamiento de la película que se concentra principalmente en los dos cautivos y la manera como interaccionan ante esta situación. Uno de ellos tratará de mantener la racionalidad y el otro será la desesperación encarnada. Poco a poco se darán cuenta que tienen mucho en común y sus roles se irán invirtiendo. Morbosidad total que cautivará al espectador desde el inicio (heredada de Darío Argento) con todo y sus aberrantes atmósferas.

SawEl lado débil es la manera como se empalma el plot con lo que ocurre afuera (los flashbacks entre ellos) que resultan muy convencionales creando un marcado desbalance, acentuado por el efectismo con que los realiza. Como la historia paralela del investigador que interpreta Danny Glover involucrado poco a poco en este juego macabro. Es de esas películas que intentan ser novedosas a como de lugar y logrando ser peculiar dentro de lo último visto Saw peca de ser disparatada incluso.

Por supuesto los sacudones están garantizados así como también algunos momentos de humor involuntario. El director Wan puede ser todavía inexperto pero entusiasmo y habilidad no le faltan, Saw resulta una alternativa bastante aceptable en comparación a otros congéneres suyos, vale la pena echarle un vistazo.

Jorge Esponda

Enlace relacionado:

El acorazado Potemkin (1925)

Bronenosets Potyomkin
Dir. Sergei M. Eisenstein | 80 min. | URSS

Intérpretes:
Aleksandr Antonov (Grigory Vakulinchuk)
Vladimir G. Barsky (Comandante Golikov)
Grigori Aleksandrov (Guiliarovski El segundo a bordo)
Ivan.Bobrov (El joven “azul”)
Mijail Gomorov (Matiuchenko)
Aleksandr Levshin (El contramaestre)

Durante poco más de una hora somos testigos de no solo una aventura épica sino de toda una declaración de principios. Gigantesco espectáculo el que nos presenta el gran director ruso y acaso una de esas peliculas que no se borran nunca de la memoria.

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Lazos de familia (2004)

Around the Bend

Around the Bend

El debutante Jordan Roberts acierta con esta sencilla y entretenida pelicula, una familia de esas que podemos ver en cantidad de cintas norteamericanas (incluyendo a los Douglas) es la protagonista, el patriarca Michael Caine deja como última voluntad a cumplir por su decendencia (Christopher Walken y Josh Lucas incluídos) un viaje en el que saldran a relucir conflictos antiguos y surgiran otros nuevos. Ciertamente nos encontramos ante una historia por demas vista pero el director se las arreglar para trabajar el motivo de la road movie de manera eficaz, con mucha frescura, aunque es cierto que nunca se atreve a ir mas allá de lo amable. Y lo mejor es eso, durante hora y media presenciamos una divertida cinta sin fisuras y suficientemente coherente y hasta entrañable como para salir del cine con un buen sabor de boca. Un buen momento de cine.

Jorge Esponda

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