Con satisfacción presentamos a Rosa María Oliart, una de las mejores sonidistas peruanas (La prueba, Una sombra al frente) y actual vicepresidenta –en realidad, presidenta interina, ante la desidia del Ministerio de Educación por nombrar al titular– del Consejo Nacional de Cinematografía (Conacine). Desde ahora la popular “Bucles” compartirá periódicamente con nuestros lectores su conocimiento técnico y habilidad interpretativa del sonido de las películas que tenga ocasión de ver. Empezamos con la cinta brasileña El año en que mis padres se fueron de vacaciones, de Cao Hamburger, que compite en la Sección Oficial de Ficción.

El año en que mis padres se fueron de vacaciones: la estética del foley

La película brasilera El año en que mis padres se fueron de vacaciones, de Cao Hamburger, demanda una reflexión especial a propósito de la estética y el uso del foley como recurso en la postproducción sonora cinematográfica. En este filme la banda sonora está prácticamente fundamentada en el foley como elemento protagónico de la sonoridad de la historia.

Llamamos foley a los efectos sonoros sincrónicos grabados en estudio sobre la imagen ya editada, a manera de doblaje. Los podríamos clasificar en tres categorías: pasos, presencias y ruidos. En la mezcla cinematográfica 5.1, son ubicados siempre en el canal central que alberga todos los elementos sonoros sincrónicos y el diálogo.

Existen dos estilos de uso y mezcla del foley.

1. El que usa el foley como refuerzo del directo, y trata de amalgamarse a él. Por lo tanto es mezclado con ese criterio y se integra a la sonoridad del directo en los niveles y tratamientos respecto del plano visual, tal como sonaría un efecto de sonido grabado desde la distancia que el encuadre lo permitiera según su valor.

En este caso el foley no se percibe como tal, sino que se funde en el directo, enriqueciéndolo o resaltando algunos aspectos sonoros de las acciones o los movimientos que en el directo no se pudieron lograr, ya que su concentración fundamental está en los diálogos y no en los efectos.

Este estilo de uso suele dar peso y presencia a los personajes.

2. El uso del foley como recurso expresivo, que genera un hiperrealismo desligándose del sonido directo, concentrándose en la sonoridad de los detalles con un criterio que no necesariamente corresponde al plano visual sino que se independiza de éste, lo supera y se convierte en recurso expresivo con gran aporte dramático al relato.

Esta es la opción tomada en la obra de Humburger. Recordemos un momento protagónico del foley: cuando el niño llega por primera vez al departamento del abuelo y no lo encuentra. No hay diálogos y el foley marca los movimientos y acciones sincrónicas del niño en la espera, pero además el foley ha sido tratado con un efecto rever, que expresa con mucha claridad el temor y el vacío que siente el personaje.

De esta forma el tratamiento sonoro deja de estar al servicio de reflejar sincrónicamente lo que vemos, y pasa a guiar la lectura emotiva del espectador con respecto a las imágenes.