Este lunes ha dejado de existir, a los 73 años de edad, uno de los personajes más queridos dentro del mundo hollywoodense: Sydney Pollack. La causa ha sido un prolongado cáncer estomacal según ha informado su familia. Con él se va otro integrante de aquella camada que presenció la era de los más radicales cambios en el espectáculo norteamericano.

Con todos sus altibajos, la carrera de Pollack se distinguió por su criterio y elegancia. Iniciado a comienzos de los 60 como actor (casi a la par que con su amigo y actor fetiche Robert Redford), pronto derivó hacia la dirección y la producción terreno en el cual se desenvolvería con éxito especialmente durante los 70 y 80. Allí es donde realiza varios filmes de género y de lucimiento para diversas estrellas del momento, pero dentro de este espacio supo moverse con habilidad. Ya sea haciendo drama y romance para Oscars como The Way We Were, Out of Africa, o Havana; cintas de suspenso político y liberal como Los tres días del cóndor, Ausencia de malicia, The Firm, o La intérprete; y por supuesto comedias sentimentales como Tootsie o Sabrina. En todas ellas, se balancea con inteligencia este director competente.

Pero si tuviéramos que citar momentos realmente notables de su trayectoria, serían tres:They Shoot Horses, Don’t They?, cruda y apasionante adaptación de la novela de Horace McCoy con unos estupendos Jane Fonda, Michael Sarrazin, Gig Young, en medio de la Gran Depresión, y una brutal maratón de baile que significa literalmente la vida para sus participantes; Jeremiah Johnson, el más extraño héroe que haya interpretado Redford, un ermitaño enfrentando su propia lucha política; y The Yakuza, sensacional film noir transplantado al refugio de las mafias japonesas bajo la pluma de Paul Schrader, acaso el último papel de madurez memorable para Robert Mitchum.

Finalmente, vale recordar que ocasionalmente Pollack también se desempeñaba como actor, casi todas ellas fueron oportunidades para apreciar un magnifico talento interpretativo que nos hace dudar si el estrellato debió buscarlo sólo en la dirección. Así fue como lo vimos en Tootsie, Maridos y esposas, Ojos bien cerrados y más recientemente en Michael Clayton, éste último que lo contó también como productor, siempre hasta el final con ideas claras dentro de la propia y cambiante industria del entretenimiento.

Aquí los dejamos con algunos fragmentos de su trabajo:

They Shoot Horses, Don’t They?

The Way We Were

Out of Africa

Como actor

Tootsie

(Vía NY Times)