julio-comienza-en-julio-guion-de-filmeRicardo Larraín, uno de los cineastas importantes de Chile, ha emprendido la publicación de una colección de diez guiones de películas realizadas en su país en los últimos treinta años, incluido el de su prometedora opera prima La frontera. El proyecto ha sido impulsado por la Escuela de Cine de la Universidad Mayor (privada) y la Cineteca Nacional, en asociación con la editorial Ocho Libros, y cuenta con una introducción de la investigadora Mónica Villarroel sobre el contexto del rodaje y estreno de cada película. Los volúmenes podrán adquirirse por separado, o todos juntos en una caja especial.

Es una excelente iniciativa que permitirá apreciar con mayor detalle las vertientes de un cine que, pese a la represión, se mantuvo vivo material e intelectualmente y que hoy vive un periodo de creciente desarrollo. La selección oscila entre la denuncia política durante el primer tercio, el final y la revisión posterior de la dictadura -es muy sintomático no encontrar filme alguno de los años 80-, el policial, diversos registros de comedia, el erotismo, y otros episodios de la historia sureña, en manos de autores de edad intermedia en su mayoría, que crecieron precisamente en el contexto del criminal periodo pinochetista. Llama la atención la ausencia, entre otros, de los guiones de Amnesia (1994), de Gonzalo Justiniano, y de El chacotero sentimental (1999), de Cristián Galaz, cintas muy representativas de sus respectivas coordenadas (mirada al turbio pasado y comedia agridulce), siendo el último uno de los mayores éxitos de taquilla de su cinematografía.

Los guiones escogidos son los siguientes:

En una entrevista publicada en el diario El Mercurio, Ricardo Larraín explica los criterios empleados en el proyecto:

-La crítica a los guiones chilenos es recurrente. ¿Te parece que esas críticas son justas o injustas?
“Lo que se dice es que los guiones chilenos son malos, y esta colección viene a concurrir para que dilucidemos el dilema. En mi opinión, el guión es el gran problema de la cinematografía en general, no sólo la chilena. Hoy día se habla de generar contenidos, y hacerlo es un desafío para todos: para la televisión, para internet, la radio, la literatura y el cine. Existe una proporción de generación de contenidos bien hecha y de calidad en relación a la cantidad de producción total que no lo es tanto. Probablemente la proporción de buenos guiones es parecida en otros países y puede ser que si en Estados Unidos hacen 2 mil películas, 200 sean buenas”.

-¿Cuál fue el criterio de selección de las películas?
“Elegimos un período, y dentro de ese período buscamos parámetros que nos permitieran escoger: repercusión pública de la película, repercusión en la crítica en Chile y reconocimiento internacional expresado en premios. Después vino la segunda etapa, que consistió en ver qué materiales había disponible. Hubo un par de casos en que no estaba disponible el material original sobre el cual trabajar y que no está en esta primera colección, pero el resto corresponde a la lista que claramente es representativa del período que es post 1973”.

Este proyecto editorial debería ser un aliciente para los cineastas peruanos. Hasta ahora, Josué Méndez ha sido el único en publicar el guión de un largo, Dioses, con la diferencia sustancial de haberlo hecho como parte de la campaña del estreno fílmico. Si están ubicables y en buenas condiciones, sería una buena ocasión para que el público aficionado pueda revisar los textos de cintas peruanas de diferente clase y calidad. Por ejemplo, mencionando sólo algunas, pienso en Coraje de Alberto Durant, Juliana del Grupo Chaski, Madeinusa de Claudia Llosa, El destino no tiene favoritos de Álvaro Velarde, los altibajos de la carrera de Francisco Lombardi, entre otros. Aunque tal vez, con lo difícil que es hacer cine, muchos no se quieran complicar más la vida, agregar una tarea extra y mostrar las entrañas. A ver si se animan.