La segunda cinta de El cine chileno ataca Lima fue exhibida durante el Festival de Lima 2007, pero vista por muy poco público a pesar de ser de uno de los más emergentes directores de la región José Luis Torres Leiva. Se trata del documental El tiempo que se queda.

La apuesta y el reto de este trabajo es bastante alto. Reflejar la vida de uno de los más antiguos hospitales psiquiátricos de Santiago sin caer en el patetismo, ni el sensacionalismo. Complicado. Para lograrlo, Torres Leiva se dedicó a registrar las cosas simples y mínimas: el transcurso del tiempo en los rostros, en los objetos, en la naturaleza, en los lugares, en los detalles; en la humanidad de las personas que retrata. Cada pequeño elemento visual y sonoro se vuelve relevante. Un trabajo de filigrana al que se abocó (casi) completamente en solitario. José Luis lo comenta así en LaFuga.cl:

Me acomoda trabajar sólo, generalmente me tomo un tiempo largo para los documentales (un año el primero y diez meses el segundo) y por ende prefiero hacerlo sólo. Además esa era la idea más o menos, llegaba con la cámara y me instalaba en distintos lugares. Y con respecto al montaje, a mí me gusta mucho editar, además que en mi caso es un proceso paralelo al rodaje.

Vean un avance:

El tiempo que se queda se proyecta el domingo 22 a las 7.30 pm en el CC CAFAE-SE (Av. Arequipa 2985, San Isidro). Nos vemos ahí.