Festival de Lima 2010: Vikingo


Vikingo, de José Campusano, incluida en la variopinta sección Secretos y tesoros de Latinoamérica, es una extraña película que recrea el rudo estilo de vida de los motociclistas argentinos. Destaca el esmero en presentar sus asperezas y riesgos de la manera más natural, sin truculencia, apelando a un tono laxo, debajo del cual se fermenta un clima de violencia y un entorno acechante que pone a prueba códigos inflexibles, que definen una manera de concebir y afrontar el mundo y se aplican a los lazos de todo tipo.

Campusano, ganador del premio FIPRESCI y de una mención del Jurado del Festival de Mar del Plata, maneja la puesta en escena a partir de la contención, y no renuncia a ella ni siquiera en los estallidos mortales de la trama. Comparte el pragmatismo y el aplomo de sus protagonistas, que se impone incluso en las circunstancias más peligrosas. El mérito del director es lograr que personajes de aspecto tan recargado, icónico y aparentemente desfasado, que vienen a ser los descendientes de Dennis Hopper y sus compadres del clásico Easy Rider y podrían prestarse a un grueso tratamiento, encarnen tanta actualidad y autenticidad en la explosión inexorable del paisaje suburbano de Buenos Aires, que lo aproxima al escenario de un western descarnado.


Una respuesta

  1. […] Se filmó los fines de semana, algún feriado, y duró nueve meses. En realidad Vikingo también duró nueve […]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *