El discurso del rey (2010)

The King's Speech

Cuando vimos el cartel de esta película y nos enteramos que detrás de ella estaban los hermanos Weinstein, famosos por su ex productora Miramax, que metía en el mismo saco películas de calidad, y otras que no lo eran tanto pero que gustaban más a los miembros de la Academia de Hollywood, nos dio cierta desconfianza, aunque no siempre se encuentra una dupla como la de Colin Firth y Geoffrey Rush en un filme así es que nos aventuramos a verla.

Tras unos primeros minutos en los que se nos presenta el problema del entonces Príncipe Bertie (Colin Firth), quien tiene una tartamudez que le impide dar discursos, y unos médicos que no hacen mucho por corregirlo, pareciera que no vamos a ver nada nuevo, que estamos ante otra película más de superación. Entonces empiezan las sorpresas, aparece en escena el personaje de Lionel Logue (Geoffrey Rush), un terapista del lenguaje de “métodos poco ortodoxos”, que dialoga inicialmente con Elizabeth, la esposa del príncipe, para ver si puede tratar a su marido.

Tras un encuentro infructuoso, el príncipe se convence que tal vez el tal Logue puede servirle de ayuda e inicia toda una serie de terapias físicas, algunas bastante complicadas, pero ya el terapista le ha dicho al noble, que el problema es más mental que físico, aunque éste se resista a aceptarlo.

Las cosas se complican cuando muere el rey Jorge V, y el nuevo rey Eduardo VII hermano de de Bertie, debe dimitir rápidamente porque prefiere casarse con la divorciada Wallis Simpson, y no le queda otra al príncipe que convertirse en el nuevo rey Jorge VII. Entonces la necesidad de hablar con corrección se convierte en asunto de estado, y debe llamar nuevamente a Logue a pesar de la oposición de muchos familiares y nobles en la corte.

Desde el primer encuentro entre Firth y Rush nos damos cuenta que no estamos ante un filme cualquiera, ya que no sólo la química entre ambos actores es evidente, sino que ambos se han metido de lleno en sus personajes y los hacen más que convincentes. Firth compone no sólo a un rey con problemas de dicción y bastante mal humor, sino que guarda en su interior graves traumas adquiridos en sus años de niñez, que lo hacen un ser humano, que no despierta antipatía, sino compasión.

Logue, el personaje de Rush es al contrario, un tipo seguro de sí mismo y de sus conocimientos y experiencias, a pesar de no tener ningún título que lo avale. Pero, aunque a veces esa seguridad pueda ser confundida con arrogancia, es un tipo muy humano que le gusta ayudar a los demás y además sabe cómo hacerlo.

Cada momento en que se encuentran ambos, las cosas se ponen mejores ya que sus difíciles relaciones (recelo primero, confianza después, ruptura, reconciliación) son mostradas con suma credibilidad, verdaderos duelos actorales, capaces de captar la atención del espectador más desinteresado.

Esto obviamente es mérito de los actores en los que recae el mayor peso de la película, pero también de un guión que está construido con precisión relojera para contar una historia con mucha eficacia, pero también con la emoción suficiente como para sensibilizar a los más fríos, la flema británica aquí, se va al tacho. Cuando nos enteramos luego que David Seidler el guionista, tuvo una historia parecida a la del rey, nos explicamos muchas cosas.

The King's Speech

La reconstrucción de época es muy precisa, no sólo por los lugares públicos y las escenas en interiores, sino también por la recreación de los instrumentos electrónicos y radiales de la época.

La música si bien mayormente está compuesta por piezas de Mozart, tiene también piezas originales creadas por Alexandre Desplat, las cuales cumplen con dotar de emoción a muchas escenas, sobre todo en las cercanas al final. La dirección de fotografía es también digna de destacar, el encargado Danny Cohen coloca y mueve muy bien la cámara y logra composiciones bastante expresivas y originales. Pero la fotografía no hubiera sido bien aprovechada, de no ser por el montaje de Tariq Anwar que brinda un ritmo ágil al filme, pero que sabe detenerse en los momentos íntimos y logra sus mayores luces hacia el final.

No podemos dejar de hablar del director, Tom Hooper que si bien cuenta con un buen guión en el que sustentarse, ha tenido la habilidad de orquestar con maestría los distintos elementos de la película, especialmente el reparto multiestelar (Helena Bonham-Carter, Guy Pearce, Timothy Spall, Michael Gambon), que a veces puede ser difícil de controlar.

Hooper también acierta en recrear las tensiones que se dan en las relaciones entre el rey y su amigo, o entre este último y los allegados al rey, pues no hace falta recurrir a un libro de historia para darnos cuenta que las relaciones entre nobles y plebeyos no eran tan sencillas en la Inglaterra de principios del siglo XX.

Se puede apreciar especialmente la mano del director en la escena de la discusión entre Bertie y Logue, que ocurre cuando ambos caminan por una gran avenida de un Londres lleno de niebla, la cámara en mano combinada al steadycam y algunos cortes dotan el momento de gran tensión aprovechando al máximo la escasa luz y las sombras; y claro la escena clímax cercana al final, cuando vemos al ahora rey Jorge enfrentar su destino. En esas horas aciagas de la Segunda Guerra, él se convierte en la voz de toda una nación.

Finalmente, ¿esta película está hecha al gusto de los miembros de la Academia? Pues sí. ¿Le gustará al gran público? Es muy probable. Pero, ¿eso le quita valor a una película? Para nada. Al contrario. No está demás recordar que hubo un tiempo en que mucho del cine que se hacía trataba de agradar a la mayor cantidad de público, manteniendo un respetable nivel de la calidad.

El discurso del reyThe King’s Speech. Dir. Tom Hooper | 118 min. | Reino Unido

Intérpretes: Colin Firth (Bertie, rey Jorge VI), Geoffrey Rush (Lionel Logue), Helena Bonham Carter (reina Isabel), Guy Pearce (rey Eduardo VIII), Jennifer Ehle (Myrtle Logue), Derek Jacobi (Cosmo Lang), Michael Gambon (Jorge V), Timothy Spall (Winston Churchill), Anthony Andrews (Stanley Baldwin).

Guion: David Seidler.
Música: Alexandre Desplat.

Estreno en España: 22 de diciembre de 2010
Estreno en Perú: 17 de febrero de 2011

Durazno
Artículo anterior
"Durazno", crowdfunding en América Latina
Cada viernes sangre
Artículo siguiente
"Cada viernes sangre", lo nuevo de Fernando Montenegro

2 comentarios

  1. andy-92
    20 de febrero de 2011 at 20:54 — Responder

    Lo e visto y me gusto bastante, Colin Firth esta espectacular y personalmente Geoffrey Rush crea un personaje dificil de olvidar.

  2. fernanda
    27 de febrero de 2011 at 19:13 — Responder

    Bueno, así como en otros comentarios de este sitio. Me encuentro frente a un jugoso comentario.
    Yo disfrute enormemente de esta película. El ya tantas veces mencionado duelo actoral es de una maginificencia que pareciera que sólo eso hace grandiosa la película. Esto no es así, porque son varios los elementos que apoyan esta sublime intimidad actoral. Sin dudas ese eje que discurre la película tiene un respaldo más o menos evidente al momento de verla, que no por eso debe ser olvidado al momento que termina, sino todo lo contrario. Se disfruta entonces ese juego en el que uno se pone a ver y a rever aquellos elementos que siempre están ahí pero que si somos perezosos pasan de largo por la conciencia.
    Este juego es el que rescato siempre, y aquí, está lleno de detalles que hacen una exquisitez global que muy vale la pena jugar a enlistar.

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back
COMPARTIR

El discurso del rey (2010)