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[Entrevista] Eduardo Guillot, director de «La pasión de Javier»

Eduardo Guillot acaba de estrenar “La pasión de Javier”, una película biográfica de largo aliento protagonizada por Stefano Tosso, Lucho Cáceres, Sofia Rocha y Vania Accinelli.

Acudimos a la entrevista pactada con ganas de entender las motivaciones que ha tenido el director en representar los últimos años de la vida del poeta Javier Heraud. Como era de esperarse, la historia del vate soñador y revolucionario alimentó una extensa conversación:

Eduardo, ¿qué es lo que más te apasionó de la vida de Heraud como para llevarla a la pantalla?

Es una historia apasionante, cuando escuché o leí las primeras cosas de Heraud, realmente dije: «este es un material importante como para hacer una película» . Un chico miraflorino, muy joven, poeta, que le interesa meterse en política; que se desprende de todo por este amor al Perú, por este interés de mejorar las cosas; un romántico en esos años.

En los años 60 el mundo era todo un cambio, creo que hoy también estamos entrando a un cambio interesante, pero en ese momento era un cambio muy grande, la libertad de civiles de Estados Unidos por un lado, por otro lado, estaba Cuba con la revolución de 1959, y eso llegó hasta mayo del 68. En realidad había mucha gente que tenía esa inquietud de cambiar esta América Latina tan injusta.

Había una utopía, una especie de romanticismo. Muchos jóvenes, tales como Heraud, querían ir a la guerrilla para acabar con la injusticia. Eso por un lado, y en una sociedad como la del Perú en esos años, donde solamente había un grupo que dominaba todo hacia abajo con una diferencia muy grande. Heraud tenía esta solidaridad que deviene en el  primer movimiento político del social progresismo, grupo de intelectuales que querían una participación donde se educara mejor o se dieran principios más humanísticos, ahí es donde él empieza a interesarse por la política.

Eduardo Guillot, dirigiendo a Stefano Tosso, en el rodaje de «La pasión de Javier».

¿Por qué un chico que lo tenía todo, se involucra en algo que estaba mal planteado desde el inicio? Es decir, este grupo que mencionas, en realidad eran muy pocos y aun así se mandaron a hacer una guerrilla sin mayor respaldo y a sabiendas que podían perder la vida.

Yo creo que no era un chico que tenía todo. Él era un chico de clase media, en Miraflores, su padre hacía un gran esfuerzo por educarlos en un colegio inglés, que era muy distinto a lo que es ahora en niveles de lo que se pagaba, pero el padre tenía tres trabajos, era profesor en el Guadalupe. Era una persona de principios muy definidos y quería lo mejor para sus hijos, por eso hace este esfuerzo.

Luego de sentir curiosidad va avanzando hasta que tiene la oportunidad de viajar a Moscú y obviamente se queda impactado, hablando del año 1961 donde la URSS era el apogeo del socialismo. Entonces para él, un chico de la Lima de 2 millones de habitantes, se queda deslumbrado. Después va a Paris, y yo creo que ahí es donde radicaliza su posición; él cree que la única manera de cambiar esto es haciendo la revolución.

Tu obra tiene un alto contenido político, de hecho “Caiga quien caiga” también hace referencia a una situación política, “La pasión de Javier” igualmente. ¿Qué es lo que buscas llevando a la pantalla a estos personajes, en esta coyuntura y escenario político?

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Tiene que ver con lo que me interesa, como el tema de la justicia. Como peruano me siento con mucha bronca en la calidad de políticos que tenemos, en el gran tema de la corrupción que me parece el peor terror que tenemos hoy en día, gente que ha permanecido corrompiendo y saqueando. Tenemos muchas cosas para revertir esto, y yo lo veo con preocupación porque tengo hijos y creo que todo el mundo quiere vivir en un país mejor. Pero tenemos unos sinvergüenzas, un congreso lamentable.

¿Cómo crees que el público va a tomar una película de esta naturaleza?

Esa es una buena pregunta [ríe]. Yo no quiero pensar en eso, sé que es una prueba y le tengo mucho cariño a la película porque hemos puesto, todo el equipo, un gran esfuerzo.  Hemos tratado de hacer una obra muy bien cuidada. Y creo que la gente aprecia eso y quiere ver esas cosas. Me encantaría que la viese mucha gente.

Con “Caiga quien caiga”, que tuvimos mucha gente, pensaba que iba a ir más gente. Uno se puede hacer muchas ideas, pero en este caso estoy satisfecho con el trabajo, hemos terminado esta película, como te decía, con mucho cariño y dedicación.

Tus personajes son un poco como el viaje del héroe.  ¿Te identificas con algún tipo de corriente o posición política ideológica?

Esa es una buena pregunta, porque creo que algunas personas dirán que soy comunista, los fujimoristas pueden decirme caviar [ríe]. Pero yo me identifico con la izquierda, con una izquierda progresista, humanista. Creo que nuestro país tiene muchas carencias, pero no soy un radical, no creo que ese es el camino tampoco, Yo creo que hay mucha gente que quiere mejorar y trabajar, y desgraciadamente la política es un asco y entorpece todo el escenario.

Además de la corrupción y la injusticia, tus obras hablan de la desigualdad social. Hay una preocupación en todos los casos, es tu mirada a través de Heraud. ¿Crees que el cine es una ventana para poder transformar una sociedad?

Creo en el poder del cine, en que es muy importante, no como un mensaje, no creo en lo de cine de mensaje. Pero sí me interesa que la gente salga del cine y que pueda pensar, discutir y debatir, eso sí me parece importante, yo creo que el cine tiene eso porque son las herramientas con las que yo puedo trabajar como cineasta, no tengo otras.

Hay una serie de personajes en esta película que son referentes culturales. Has retratado a Vargas Llosa, sobre todo en una época donde él pensaba diferente. ¿Ha sido un desafío, lo dudaste en algún momento?

No, lo que pasa es que yo no conozco personalmente a Vargas Llosa, lo admiro como escritor, y cada uno tiene el derecho de elegir su posición política, y en el caso de él, creo que ha sido progresivo que se haya virado totalmente a la derecha o al neoliberalismo. Pero, yo lo toco como un personaje, en mi investigación lo que más rescato es el cariño con el que acepta a Javier Heraud: había una diferencia de edad de 5 años, Javier tenía 18 cuando llega a Paris, y él era un hombre casado muy joven, ya es un señorón en ese momento, da una imagen más seria, pero en realidad estaba escribiendo su primera novela. Sé que apoyaba la Revolución Cubana, eso es innegable, pero más allá de eso, no puedo profundizar.

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Cuando haces una ficción como esta, tienes que tocar los temas con respeto, por eso me he demorado haciendo esta película. Ese mismo respeto se lo merece Vargas Llosa, ahora definitivamente hablamos de política en la película y hablamos de poesía.

El género biopic es algo que no se ha hecho mucho en Perú. ¿Por qué crees que los cineastas no se atreven a realizarlo?

El biopic es un reto muy grande. En este caso yo no diría que esta película es un biopic porque tomo una pequeña parte de su vida y estructuro de alguna manera estos años. Un biopic en algún momento lo consideré, pero tiene ese problema de que tienes que tocar desde que era niño, desde que era joven. De hecho tengo guiones donde voy hasta su infancia, he hecho muchas correcciones de guion.

El trabajo de guion ha sido entonces un largo proceso, en el que también ha estado Augusto Cabada. ¿Cuánto tiempo lo trabajaron?

Varios años, fui a un doctor de guion en Francia, trabajé bastante en encontrarle la vuelta hasta el final. Mi interés era hacer una película con dos tiempos y lo hice así porque lo sentí así, que era importante tener este tiempo en el presente, ir hacia atrás y volver, y eso es lo más difícil en una estructura de esa manera, el cambiar los tiempos.

¿Cómo lograste hacer toda una ambientación de los años 50 y 60?

En realidad las épocas de ese momento no cambiaban como ahora, en esos años la ciudad era más chica y no se notaba realmente. Fue un trabajo de producción grande, de investigación, porque por ejemplo quieres filmar en Miraflores, pero encuentras una casa al costado de un edificio y no se puede. La casa es en Jesús María, un poco más grande de lo que fue la de Javier, por lo que para efectos de rodaje siempre juega mejor. También hemos filmado en Barranco, en el tranvía, y nos costó conseguir el permiso como no te imaginas, pero hay mucha gente que nos ha apoyado, aunque fue difícil que quisieran ayudarnos con la película de un guerrillero.

Justamente, has grabado en Madre de Dios, en Paris, has ambientado muchos lugares, como en el Callao, ¿pero cómo has conseguido financiamiento para un proyecto de esta naturaleza?

Con muchos años de trabajo, yo gané el premio de la DAFO; luego Ibermedia para desarrollo y luego producción compartida. De ahí busqué el financiamiento con productores independientes, gracias a Dios he logrado conseguir dos productores que han apoyado la película. Al final logré que el ICA en Portugal nos diera el premio de postproducción, con esto se logró terminar la película.

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¿Cuánto ha demorado la realización del proyecto en total?

Hemos filmado los últimos cuatro años, empezamos en Lima que fueron cuatro semanas, Paris que fue más o menos una semana, dos semanas en la Selva, y entre cositas que quedaron, son ocho semanas más o menos. La verdad que muy poco tiempo para todo lo que he rodado, me hubiese gustado tener más tiempo, más dinero.

Se presenta el documental de Javier Heraud, se inaugura la muestra en la Casa de la Literatura y tú estrenas tu película. De pronto todo es Heraud este mes, ¿A qué crees que se deberá toda esta coincidencia?

Son cosas muy interesantes; en los momentos más duros, cuando pensé que el proyecto ya no salía, encontraba una luz ahí al fondo, yo pensaba que Javier estaba conmigo y que él quería que salga esta película. Después me encontré con Corcuera en el rodaje en San Marcos, nos dimos la mano y él estaba grabando el documental que ha podido estrenarse en agosto.

¿Cuál crees que sea la relación entre ese documental y tu película?

Aún no lo he visto, quiero verlo cuando termine con calma porque creo que es importante. He conocido a su padre, fue muy generoso conmigo, me dio mucha información de la época. Fue una generación muy particular, educada con un nivel cultural que debemos apuntar en la actualidad.

Has estrenado una película el 2018, y el 2019 también; ese ritmo para cualquier cineasta no es fácil.

Mucha gente cree que han sido película simultáneas, pero yo empecé a rodar Heraud hace 4 años, y es un proyecto muy personal. Lo de «Caiga quien caiga» era un proyecto para televisión, y que al final los productores pensaron hacer en película. El proyecto de Heraud tiene más de 10 años, el de CQC era más comercial.

¿Qué crees que le espere al cine nacional? Con respecto a la ley de cine por ejemplo.

No han aprobado la ley, entonces estamos en camino. Yo creo que el cine nacional está bien, hay gente joven que está haciendo un trabajo bueno; los cineastas no somos muy unidos desgraciadamente, creo que hay que unirnos más, tenemos que organizarnos mejor. Es un gran paso lo que ha hecho el Ministerio de Cultura, DAFO está haciendo las cosas muy bien, se está generando cine. Generar una industria requiere de unión y de acuerdos. La ley de cine no es aprobada por un capricho, el cine no solamente genera cultura, sino también genera divisas, eso tienen que comprender nuestros congresistas.

Esta película habla de uno de los poetas, tenemos poetas grandes, escritores e historias que contar y hay que apoyar a la cultura. Países como México, por ejemplo, tienen un cine muy poderoso que influye mucho en la sociedad.

Sobre mi película, solo me queda esperar que vayan a verla y ojalá los haga reflexionar. Es interesante lo que ha pasado en el campus de San Marcos hace unos días, es una gran lección, los jóvenes son los que tienen ese gran poder para hacer este país mejor.

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2 comentarios

  1. […] “Joker” de Todd Phillips, la española “El reino” de Rodrigo Sorogoyen y la peruana “La pasión de Javier” de Eduardo Guillot, acá un listado para disfrutar de más opciones para que los cinéfilos […]

  2. Avatar
    Teresa Ines Pita Iturrizaga
    10 de octubre de 2019 at 22:08 — Responder

    Buena entrevista a Eduardo Guillot
    Felicitaciones por el esfuerzo y bien logrado el proyecto La Pasion de Javier . Que siga trabajando por la industria cinenamatografica y el apoyo de la prensa para que vayan y llenen las salas de cine .

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