[Entrevista] Festival de Lima: Henry Vallejo, director de «Manco Capac»

Una de las principales cartas que ofrece el cine peruano en la 24 edición del Festival de Cine de Lima llega nuevamente desde Puno, tal como sucedió el 2017 con el estreno de «Wiñaypacha». Este año podremos ver en el festival del CCPUCP el nuevo film del director de la recordada «El misterio del Kharisiri».

El realizador puneño Henry Vallejo Torres (Azángaro, 1970) nos presenta «Manco Capac», su segundo largometraje el cual le tomó un década en completar, llegando 16 años después de su ópera prima. En su nueva película, Vallejo se aleja de los géneros más usados por el cine puneño y del cine regional en general, el melodrama y el terror, y nos presenta más bien una película naturalista, austera y de emociones contenidas.

«Manco Capac» narra las peripecias que vive Elisbán, un joven que llega a la ciudad de Puno en busca de un amigo y de la promesa de un trabajo. Al no encontrarlo, se ve rápidamente desprotegido. Debe sobrevivir a duras penas, realizando pequeños cachuelos y soportando la rudeza del citadino y el frío de las noches a la intemperie. Si bien cuenta con todos los ingredientes para hacerlo, el director no apela al melodrama ni al retrato miserabilista, logrando en cambio dotar a su protagonista de una dignidad y una fuerza de voluntad verosímil con la realidad que muestra, sin buscar desenlaces celebratorios ni grandes sorpresas.

A propósito de su estreno en el Perú -la película ya ha sido mostrada este año en pequeños festivales de New York y Tokio-, conversamos aquí con su director:

Henry, en una entrevista que te hicimos en 2012 ya nos hablabas de «Manco Capac». ¿Cómo fue el trayecto de esta película? ¿Cuánto tiempo te tomó concretarla?

Empezamos a escribir esta historia el 2010, y claro, el 2012 les conté que ya tenia una versión del guion. Por eso a principios del 2013 empezamos a filmar la pelìcula, con un protagonista que era un chico que estudiaba medicina en Puno. Habiendo filmado como el 10% de la pelìcula, el futuro médico se ganó una beca de estudios y tuvo que irse a Lima. No nos quedó otra que empezar de cero. Nos tomó tres años más conseguir otro actor. Ya después de esto comenzó la verdadera aventura de la pelìcula, que nos tomó diez años en total para completarla.

Henry Vallejo y una versión del guion de «Manco Capac», en el 2012.

Estás presentando tu segundo largometraje 16 años después de la celebrada «El misterio del Kharisiri» (2004). ¿Qué te llevó a dilatar tanto esta continuidad?  

Bueno, como el 2013 nos quedamos sin protagonista, como les decía, nos tomaron tres años conseguir otro actor. Salimos de Puno para organizar audiciones en Lima, Arequipa, Cusco y Juliaca y no lo encontramos, sobre todo en Lima vinieron actores muy buenos, pero que no encajaban en el personaje. Incluso lo buscamos en una página argentina de castings, y allá hubo un actor muy bueno del norte de la Argentina que se acercaba mucho al perfil físico, pero es difícil quitarse el acento argentino. Así que hicimos casting en Puno y en Juliaca otra vez. Y esta vez en Juliaca apareció un buen indicio, apareció Jesús Luque.

El rodaje inicia en enero del 2016, avanzamos como el 40% hasta marzo. Jesús recién pasaba a quinto de secundaria. Continuamos filmando dos fines de semana cada mes, pero además de que Jesús debía terminar el colegio, y de que ya le habíamos sacado el jugo al talento local, aún así nos faltaban actores que completaran el elenco. Por eso recurrimos a algunos actores capitalinos. Hay tres actores de Lima, un mexicano y un francés en la pelìcula. Entonces pasaron otros tres años en rodaje intermitente, ya habíamos avanzado el 95% de las escenas cuando se acabó el dinero, y ya tenía varias deudas en bancos y literalmente faltaban filmar tres escenas. Mientras luchaba para amortiguar mis deudas, al año siguiente, el 2019, mi mamá se compadece de mí y me presta dinero para culminar la película. Luego me ayuda mi hermano mayor, Jorge. 

La historia de «Manco Capac» transcurre en tiempos de carnaval. ¿Cuál es la significación de esta festividad en Puno? ¿Es consciente ese contraste de fiesta desbordada mientras el personaje principal atraviesa un calvario?

La fiesta de la Candelaria en Puno, es muy esperada por todos los puneños y muchos devotos de la virgen y amantes del folclor, visitantes de todo el país y el extranjero. Nuestra intención era que la historia transcurriera en ese mes de fiesta, en febrero, y a la vez contrastarla con la soledad de Elisbán. Queríamos mostrar que la gente está feliz, tomando, bailando, etc, y Elisbán en medio de miles de personas está solo. Y mostrar también que nadie tiene la culpa de la desdicha de Elisbán, sino que la ciudad desbordante se contraste con él. Conseguir estas tomas nos tomó tres Candelarias, porque los días donde hay muchedumbre solo son dos fines de semana, el resto de días la fiesta es más tranquila. Por otro lado, es inevitable que la gente mire a la cámara, lo que presenta una seria dificultad. Solo a punta de repeticiones y de mucha paciencia se pudieron lograr estas tomas.

Leonardo Villa (izq.) y Jesús Luque (der.), en una escena de «Manco Capac»

La película se puede ver como una denuncia del estado actual de cosas en el país (pobreza, racismo, exclusión). ¿Buscaste colocar esto como tema principal o fue un tema concurrente con otros?

Fueron temas concurrentes, que fueron apareciendo en la escritura del guion. Y todo parte de un reto personal. Es que quería escribir un guion que prescinda de todo sensacionalismo y, en lo posible, que sea naturalista.

Jesús Luque Colque, el protagonista de la historia, es todo un descubrimiento. ¿Tenía experiencia previa en la actuación?

Jesús Luque no vivía en Juliaca, sino en una comunidad a pocos kilómetros más allá de Putina, pueblo que se ubica a 135 kilómetros al norte de Puno. Jesús nos contó que los fines de semana asistía a clases de fútbol en Juliaca y que había visto un afiche del casting en la Plaza Zarumilla. Recuerdo que el primer día de casting era un sábado, y seleccionamos como a cincuenta personas para que vuelvan al día siguiente, entre ellos estaba Jesús.

En la última etapa de casting, quedaron alrededor de quince personas, con las que hicimos un taller de actuación por medio año. Jesús viajaba desde su casa, recorría 150 kilómetros para asistir al taller, que era de jueves a domingo por las tardes. Él asistía al colegio y adelantaba sus quehaceres escolares para asistir al taller. Y al principio de esto le dije: “el último actor que iba a ser Elisbán tenía talento, pero siempre llegaba tarde a las clases”. Entonces Jesús llegaba a clases media hora antes que todos. Él no tenía experiencia previa, cuando vino al casting cursaba el cuarto año de secundaria y sólo tenía 15 años. El rodaje arrancó cuando cumplió 16.

Teniendo en cuenta que el protagonista está presente en casi todos los planos de la película, ¿ensayaste mucho con él? ¿Cómo lograste el tono de su actuación?

Como lo mencionaba, hicimos un taller de casi seis meses antes de comenzar el rodaje. Sin embargo, ya en la filmación, ensayábamos mucho antes de cada escena. Al principio Jesús se aburría un poco, por la edad que tenía, pero comprendió que adquirir la técnica es muy importante, así como el trabajo duro y la constancia también. Al poco tiempo se fue adaptando al ritmo de un rodaje vertiginoso y que parecía inacabable, hasta llegar al punto que Jesús ya parecía una máquina, entregaba casi el mismo buen nivel en todas las tomas.

Gaby Huaywa (der.) es uno de los personajes clave durante la odisea de Elisbán

Gaby Huaywa se destaca por su naturalidad, caracterizando a la única persona que le da una mano al protagonista. ¿Ella es actriz? ¿Cómo la incorporaste al proyecto?

A Gaby la conozco un par de años antes de comenzar el rodaje de la película, estuvimos en la realización de dos videoclips para Victoria Porras («Saywa»). Gaby hacía un personaje en uno de esos videos. Algo que deben anotar es que Gaby había protagonizado anteriormente la película “Antuca” de María Barea el año 1992 [N.E.: Aquí pueden ver «Antuca» completa, ahí la actriz aparece como Graciela Huaywa].

Según me cuenta Gaby, ella estuvo viviendo en Lima cerca de diez años, luego regresó a Juliaca, pero sentía mucha nostalgia de no haber continuado con la actuación. Ella posee un gran talento, y mente fresca, como de una chica de veinte años.

Dos actores reconocidos participan puntualmente. ¿Cómo fue la inclusión de Mario Velásquez y Yiliana Chong?

Como ya habíamos agotado el stock de talento local en ese entonces, recurrimos a algunos actores capitalinos. Mario Velásquez ya había colaborado con mis hermanos Carlos y José en otro trabajo. Entonces le mandé las escenas respectivas para que audicionara con mi hermana en Lima. Mario no solo aportó con su talento, sino con su gran capacidad para improvisar también.

Yiliana Chong se incorpora en la última parte del rodaje, la había visto en sus anteriores trabajos y me pareció que podía encajar. La contacté directamente y así resultó parte del elenco. Ella también aportó con su gran talento, empuje y disposición para trabajar.

Vemos que Flaviano Quispe, otro director puneño, colabora contigo en esta película. ¿Su participación fue puntual en aquella escena o aportó en más áreas?

La participación de Flaviano Quispe fue puntual en esa escena, sin embargo le agradecemos infinitamente, por su disposición, experiencia y talento que puso para esta escena como un favor de muy buenos amigos que somos.

«La escena inicial se concibió para que Elisbán estuviera sentado en la ventana del bus, en posición fetal, como si recién fuera a nacer».

La película tiene un largo plano inicial, de una gran plasticidad, muchos travellings y steadycams. ¿Cuál es tu propuesta visual? ¿Qué equipos técnicos principales utilizaste en el rodaje?

La escena inicial se concibió para que Elisbán estuviera sentado en la ventana del bus, en posición fetal, como si recién fuera a nacer. Y a la vez aprovechar el reflejo de la ventana del bus para contextualizar la llegada a la ciudad y la fiesta. Para filmar esa escena, mi hermano César construyó un brazo para la cámara, que iba amarrado a la ventana del bus.

La película está contada, en la mayoría de escenas, en planos secuencia para no marcar tanto el ritmo con el corte, sino con los cambios de emociones y percepciones de los personajes. Ese fue un gran reto para todos, ya que la orquestación con los técnicos y el ‘bloqueo’ para los actores había que ensayarlo mucho, sobre todo en los travellings.

Grabamos la película con una Red Scarlet Dragon y solo un lente (16–40 mm, 2.8 ) hasta mitad del rodaje, ya luego conseguimos un lente más (25 mm, 1.3)  para el resto de la película. Para los travellings utilizamos un steadycam hecho por mi hermano César, que funcionó mucho mejor que un Ronin 1 (de DJI). Además, casi toda la película fue filmada en días nublados, a pesar que Puno es una ciudad muy soleada.

Vemos en los créditos a toda la familia Vallejo involucrada. ¿Cómo se da esta dinámica? ¿Quiénes son tus principales colaboradores?

En casi todas mis producciones he trabajado con mis hermanos. Los principales colaboradores son José, César y Carlos en la fotografía, y Carlos también en el sonido. Pero esta vez se sumó al equipo mi hermana Flor en la producción y dirección de arte. Y cuando me entusiasmo demasiado con alguna idea, ellos son los que evitan que haga el ridículo. Siempre estaré agradecido con ellos por sus colaboraciones desinteresadas, gran talento y enorme aguante en los rodajes. Igualmente infinitamente agradecido con cada uno de los actores, actrices, extras, asistentes, mis padres, amigos, amigas, y a Elard Serruto. Y por supuesto “Manco Capac” no habría sido posible sin la enorme ayuda de la DAFO (Ministerio de Cultura).

La película transcurre enteramente en la ciudad de Puno y se convierte en un recorrido vital por la ciudad. ¿Cómo fue la selección de locaciones?

Desafortunadamente en la ciudad de Puno, a pesar de ser del siglo XVII, no se construyeron muchas casas coloniales, sin embargo hemos querido mostrar lo poco de pintoresco que tiene. Claro que para los personajes como Hermógenes buscábamos un lugar austero, pero pintoresco. Encontramos entonces un callejón al lado del arco Deustua, (monumento que se construyó en el siglo XIX, para honrar nuestra verdadera libertad del yugo español, después de las batallas de Junín y Ayacucho), después de haber recorrido la ciudad en una scooter, decenas de veces. Y un día, cuando filmábamos en el callejón del arco, una vecina nos hace un escándalo por filmar en la vecindad. Y la encargada de la casa que accedió a alquilarnos la locación, se asustó y por eso buscamos otro lugar para completar el asunto.

Utilizamos varias calles, pero la locación principal de mercados era la calle de los Curanderos, donde por cierto casi nos linchan: Cada día alguien venía a interrogarnos, la presidenta del barrio, la presidenta de las vendedoras, o cualquiera de los vecinos. Nunca pudieron entender que solo se trataba del rodaje de una película. Correría el cuarto o quinto día de rodaje en esa locación, cuando en la toma aparecía un sujeto que miraba, y cada vez que en el mayor silencio posible arrancaba la escena, volvía a estropearnos la escena adrede. Hablé con esta persona para que nos apoye y no mire, al parecer estaba de acuerdo. Pero luego seguía metiéndose a la toma. Sería la toma número veinte, cuando perdí la paciencia me acerqué al sujeto y le dije: “Si vuelves a meterte en mi toma, te meto un cabezazo”. Grave fue mi error. Al cabo de cinco minutos nos rodean las vendedoras con sus esposos que eran como treinta personas, enfurecidos para lincharnos, y nuestro equipo de filmación no pasaba de siete personas. De milagro calmamos a toda la gente y aunque intentamos seguir grabando en las madrugadas, ya había mucha tensión en el lugar, no logramos convencer a estas personas ni de a buenas o malas, ni con dinero. Tuvimos que terminar esa parte en Chucuito, un pueblo a 18 kilómetros al sur de Puno. Además que las escenas más largas necesitaban silencio, y ese lugar de los Curanderos nunca está en silencio, ya sean los aserraderos, el vendedor de huevos, el que afila cuchillos, etc. Todo esto me hace recordar que cuando grabábamos en la calle, si algún turista extranjero se metía en el encuadre, nos pedía disculpas, pero cuando a algunos de nuestros propios paisanos les pedíamos hacerse a un ladito para la toma, varias veces han querido pegarnos. ¡Qué recuerdos!

«Manco Capac» ya ha participado en algunos festivales internacionales. ¿Cuál es la expectativa hacia adelante? ¿Buscarás estrenarla en cines comerciales o quizá en alguna plataforma de streaming?

Si, la película ya tiene un distribuidor para salas y para otros festivales y también para una plataforma streaming, estamos trabajando con Quechua Films. Y sí, esperamos entrenar en salas e ingresar a todos los espacios que le sean posibles a la película.

Puno ha sido y se mantiene como un gran foco de producción audiovisual en el Perú. ¿Cómo ves el estado actual del cine en tu región?

Afortunadamente en Puno hemos tenido un buen número de producción de largometrajes, alrededor de 40 en los últimos veinte años. Los realizadores no hacíamos muchos cortometrajes en aquel tiempo, ahora la producción de cortos ha aumentado enormemente, como también en alguna medida  seguimos obteniendo los premios de la DAFO, que son la ayuda más significativa en el rubro. Actualmente por ejemplo solo en Puno Audiovisual (una asociación local), somos más de cincuenta realizadores de audiovisuales, sin contar las decenas de realizadores que no se han sumado todavía a la asociación. Se puede decir que el semillero actual de realizadores es vasto, pujante y muy variado.

Sabemos que tienes otros proyectos escritos, como «El paquete» o «Los excluídos». ¿Tendremos que esperar otros 15 años para verlos en pantalla?

Todavía no sé si podré retomar mis anteriores proyectos. Actualmente escribo una historia en tiempos de pandemia. Nada más espero no coincidir mucho con los colegas. Y espero no demorar tanto para una siguiente película. Solo sé que todo depende de Dios y de la stamina que todavía nos queda.

Manco Capac (2020)

Ficha técnica:
Drama – Color – 92 min
Dirección: Henry Vallejo Torres
Idioma original: Español, Quechua
Título en inglés: Powerful Chief
Guion: Henry Vallejo Torres, Elard Serruto Dancuart
Fotografía: José Vallejo Torres, Carlos Vallejo Torres, César Vallejo Torres
Edición: Carlos Vallejo Torres, José Vallejo Torres
Sonido: Carlos Vallejo Torres
Música: Carlos Vallejo Torres
Dirección artística: Flor Vallejo Torres
Producción: Flor Vallejo Torres, Henry Vallejo Torres

Intérpretes: Jesús Luque Colque, Gaby Huaywa, Mario Velásquez, Yiliana Chong, Leonardo Villa, Henry Peláez, Sol Calatayud, Julissa Paredes.

Entrevista realizada el 19 de agosto de 2020, vía email por Luis Ramos.
Edición y texto: Laslo Rojas

Artículo anterior
[Crítica] Festival de Lima: "Samichay, en busca de la felicidad", de Mauricio Franco
Artículo siguiente
[Crítica] Festival de Lima: "Mujer de soldado", la añoranza de una inocencia perdida

Comenta

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back
COMPARTIR

[Entrevista] Festival de Lima: Henry Vallejo, director de «Manco Capac»