“Cholitas” se presenta como el registro documental de un proyecto que busca incentivar la práctica del andinismo entre las mujeres indígenas de Bolivia, para el cual los directores y guionistas Pablo Iraburu y Jaime Murciego acompañaron a la expedición “Cholitas Aconcagua” en su intento por conquistar la cima de la montaña más alta del continente americano, situada en la cordillera argentina. Cinco mujeres, que nunca habían escalado el Aconcagua y cuyos maridos son guías de alta montaña, conforman este grupo que ataviado con la vestimenta típica del altiplano intentará lograr esa hazaña. 

Como suele verse en este tipo de producciones que combinan retos humanos con deportes de aventura, la historia empieza presentando a cada una de las protagonistas: Dora Magueño, Lidia Huayllas, Cecilia Llusco, Elena Quispe y Lita Gonzales. Las vemos ejerciendo sus roles cotidianos como madres, amas de casa y trabajadoras, hasta que un día hacen una pausa a todo para alistarse y emprender una aventura única. 

Sin embargo, en lugar de incentivar actitudes de competencia entre ellas, las protagonistas, y la dirección en sí, proponen otro tipo de viaje, el cual estará marcado por el descubrimiento personal y la reafirmación de su identidad como aimaras. Hay una permanente intención de respeto a su cosmovisión y a la naturaleza que se expresa, por ejemplo, cuando ellas aparecen invocando y pidiendo permiso a la pachamama (madre tierra) y a las achachilas (montañas) a lo largo de su ascenso de los 6.962 metros del Aconcagua.

Un proyecto de esta magnitud requiere de mucha planificación y reglas, tanto delante como detrás de cámaras, por lo que hay que destacar que estos parámetros no hayan ahogado el desarrollo de una historia que respira naturalidad, emoción y una tensión que se acrecienta conforme se aproxime a la meta. 

“Cholitas” luce además un impecable acabado técnico que privilegia en cada encuadre, aéreo y terrestre, la presencia del espacio geográfico andino, los impredecibles cambios de clima que afectan a la travesía, y el esfuerzo humano y colectivo desafiando a la naturaleza. Y se deja llevar por la sensibilidad y hermandad que crean este grupo de mujeres y el equipo de guías que las alienta y acompaña en todo momento sin paternalismos de su parte. Al final llegar a la cumbre resulta menos importante que sentirse, aunque sea por veinte días, dueñas de sus propias vidas.

Esta crítica forma parte de nuestra cobertura especial del 2° Festival de Cine Latinoamericano en Lenguas Originarias, que se realiza del 11 al 15 de marzo del 2021.