La realizadora argentina Agustina San Martín (Buenos Aires, 1991) estrena su ópera prima “Matar a la bestia” (To Kill the Beast, 2021) en el Toronto International Film Festival. Tras un exitoso paso por el cortometraje -basta mencionar que su más reciente trabajo “Monstruo Dios” se llevó una mención especial del jurado en Cannes 2019-, San Martín presenta su primer largometraje en la sección Discovery del festival canadiense, uno de los más importantes del mercado internacional.

En su proceso de desarrollo “Matar a la bestia” participó en el Script Station del Berlinale Talents 2016. Con ese proyecto fue parte del BAFICI BAL, el Bolivia Lab y Los Residentes en Paraguay. También participó en la competencia de guion del Festival de La Habana. Además, Agustina ha sido seleccionada como fellow en el Rolex Mentor and Protégé Arts Initiative, para ser alumna del director y compositor de Broadway, Lin-Manuel Miranda.

Aquí pueden leer nuestra crítica de “Matar a la bestia”, y a continuación una entrevista que sostuvimos con la directora:

Agustina, ¿de dónde surge la historia que vemos en tu film, el contexto geográfico, y esa mirada que apela más a las sensaciones que a lo narrativo?

Siempre me interesó muchísimo filmar en la frontera. Son espacios que trascienden una definición, borrosos donde los idiomas, las comidas, incluso la señal de radio se mezcla. En ese sentido, era el lugar perfecto para poner esta historia donde la sexualidad de la protagonista la ayuda a superar su miedo. Este tironeo entre las dos fuerzas. De ahí surge la historia inicialmente.

¿Cómo fue el proceso de casting, para dar con la protagonista Tamara Rocca?

Luego de muchos castings, ¡apareció Tamara! Ella viene de la danza clásica, por lo que fue fácil que encontremos un modo de interpretar a Emilia, ella ya estaba acostumbrada a usar al cuerpo como herramienta.

Julieth Micolta y Tamara Rocca, en “Matar a la bestia”.

En tu película notamos algunos elementos que nos remiten al cine de Lucrecia Martel, por ejemplo. ¿Qué referentes del cine u otras artes tuviste en mente durante el proceso de producción?

Muchísimos referentes. Me gusta mucho trabajar con referencias, me inspira. Para hacer esta película volvía recorrer varios otros referentes, como David Lynch, Reygadas, Andrea Arnold, siempre un poquito de Apichatpong y Dario Argento también.

Sobre la representación del otro, de lo desconocido, como una ‘bestia’ extraña, agresiva, que acecha y ataca, pienso que una lectura sería relacionarla con lo masculino, en general en la naturaleza. ¿Coincides con esta lectura? O en todo caso, ¿cuáles fueron tus intenciones al crear esa representación de la ‘bestia’? 

¡Sí! La bestia para distintas personas tuvo distinto origen y eso me parece muy interesante. Lo masculino sin duda es una de las interpretaciones, un peso opresivo más patriarcal que va acechándola. Por el otro lado, también mucha gente queer la relacionó con la culpa. Esa culpa inicial cuando quizás uno es jovencito y está descubriendo su propia homosexualidad y en esa negociación con uno mismo, en ese habitar el deseo nuevo o impensado, uno ve los discursos sociales o religiosos y siempre aparece una especie de miedo o sensación de “¿será cierto, seré monstruoso?”. En ese sentido creo que la bestia también puede interpretarse así, tanto como esa posible bestia interna como el mundo de afuera.

Tu película y su historia está fuertemente arraigada en la feminidad de sus personajes.¿Cómo ves el momento actual del cine argentino respecto a esta cada vez mayor apertura a las miradas netamente femeninas en el cine?

En el cine siempre faltó mucha diversidad. Es más un problema sobre quién consigue financiación, quién emprende mejor, al final del día llegar a hacer una película es una tertulia de estrategias  y conocer gente, hacer que suceda. En ese sentido sí, por muchísimos años las mujeres no llegaban a esa silla. Con suerte eran representadas en la pantalla. Me parece estúpido y aburrido. Hay tanto por decir, tanto por hacer. Y no solo mujeres, directores de color, de distintas comunidades, de distintas clases sociales. Ese sería un verdadero idilio del cine, de voces, de perspectivas. Pero bueno, parece que va de a poco. Hay ciertas cosas que la industria se resiste a cambiar y, lo peor de todo, genuinamente creo que eso atenta contra el cine en sí mismo.

Agustina San Martin (Buenos Aires, 1991)

Entrevista realizada por Laslo Rojas el 14 de septiembre de 2021, vía email.