“El perdón” de Omar Quezada

Esta semana entrevistamos a Omar Quezada, estudiante del último año de la Universidad Católica que se ha encaminado en la rama de comunicación audiovisual, a pesar de haber llegado a dicha casa de estudios con la finalidad de estudiar Artes. Omar es un interesado de la imagen y de su poder comunicativo. Se ha especializado en fotografía y dirección de arte, y gracias a esto ha colaborado en varios cortos y videoclips como Amuse de la banda Space Bee y Amigos imaginarios, de Carolina Mendoza.

Actualmente, el director de El perdón trabaja como asistente de iluminación en la película de Ronnie Temoche, El inca, la boba y el hijo del ladrón. Aquí su cortometraje documental:

Omar siempre trabajó en video digital y ha consumido mucho video arte, especialmente los trabajos de Diego Lama y de Roger Atasi y es a partir de allí, de la explotación del recurso tecnológico en su máxima expresión, que comienza su interés por el audiovisual, lo que lo llevará a ver en el video, el medio para satisfacer la necesidad de expresar sus sentimientos.

Para Omar el documental es un género cercano, es un terreno donde uno siente cuándo debe comenzar y cuándo debe terminar, es un proceso personal además, de etapas y momentos de ánimo específicos que se quieren dar a conocer o replantearse dentro de uno mismo.

Omar Quezada Director del Cortometraje Documental El PerdónSu primer documental Esta es la banda fue un ejercicio dentro de un curso de la universidad sobre la barra brava del Club Deportivo Municipal que le costó mucho realizar, debido al nivel de acercamiento que había que experimentar y que a Omar le resultaba bastante difícil, ya que se sentía como un objeto extraño dentro del universo humano que era la barra del Municipal, tanto así que, después de hacerlo, pensó que nunca más iba a volver a hacer un documental porque le costó mucho hacer ese primer trabajo.

Para su segundo documental ya tenia mejores referencias sobre el trabajo en equipo y un mayor acercamiento al documental, fruto de haber visto varios filmes valiosos de Nicolas Philibert, Chris Marker y en especial Exilio en Sedán de Michael Gaumnitz, que le dieron la visión necesaria para su proyecto siguiente: El perdón.

Quezada retrata en su documental un tema bastante personal, la historia de un compañero excluido del grupo escolar al que pertenecía, por ser el raro del colegio, por no ser igual a sus compañeros. Él se plantea la difícil tarea de pedir perdón después de varios años, y sobre todo compartir y hacernos testigos de esa etapa de su vida. El documental de Omar Quezada es una búsqueda de la amistad perdida y, a su vez, un encontrar respuestas en un momento específico de su vida, un espacio que marcó su etapa escolar y que terminó mal.

Ficha técnica:

Cortometraje Documental El PerdónDuración: 31 min. 18 segs. | 2006
Formato original: Mini DV
Dirección: Omar Quezada
Producción: José Bernaola
Cámara: Mónica Panta, Christian Acuña
Sonido: Ángel Dávila
Edición: Camila Ampuero, Omar Quezada
Cámara de Apoyo: Sofía Velásquez, Omar Quezada
Profesor: Alonso Quinteros
Jefe de Práctica: Sofía Velásquez
Entrevistas: Steve Goulden, Javier Marroquín, Christian Nakasone, Giancarlo Poma, Carlos Remy, Javier Tapia

Cortometraje Documental El Perdón Omar Quezada Director del Cortometraje Documental El Perdón Omar Quezada Director del Cortometraje Documental El Perdón

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14 comentarios

  1. gustavo riOS
    7 de Abril de 2007 at 11:40 — Responder

    felicitaciones por tu documental omar, realmente una agradable sorpresa haberte visto en este buen trabajo.

  2. Javier Muñoz
    9 de Abril de 2007 at 2:08 — Responder

    Entiendo que cualquier trabajo audiovisual en un medio como el peruano merece siempre un aplauso, pues se enfrenta a dificultades de todo tipo. Sin embargo, también debo ser severo y crítico contigo a otro nivel. El documental tiene un problema medular. ¿Qué buscabas realmente al exponer de esa manera a Javier Tapia? Es una pregunta que repites varias veces en el libreto del documental, pero no por ello pierde relevancia. La respuesta es sencilla y escueta: PRESTIGIO. Tapia es, otra vez, como antes en el colegio, una excusa para la vanagloria y el autobombo. En las aulas de la salle, el objetivo era ganar las risotadas de tus compañeros. Ahora, en la univeridad y frente a la comunidad intelectual, presentar un trabajo audiovisual que incorpore las últimas tendencias del trabajo documental y etnográfico, la inestabilidad del punto de vista objetivo, la dinámica del observador interpelado por el objeto que investiga, el discurso del subalterno, etc. Por supuesto, el trabajo tiene una factura impecable y está bien narrado, como seguramente también lo eran aquellas pullas y pantomimas que armaban contra Tapia en el colegio. La única diferencia es que ahora te has pulido más en el arte de lornear a la gente. Tapia, a partir de lo que muestras, sigue siendo un huevón, y tú, en el centro, el héroe. Lamentable.

  3. Martin Romero
    9 de Abril de 2007 at 2:32 — Responder

    narración, buena, estructura visual, aun mejor… pero creo de todo lo bueno que tiene y es notable no puede redondear un buen corto. Estructura conceptual…el filme no se arriesga ni se compromete a nada. No quiere ni pedir perdon y cagarse en el perdon ni nada solo prentede, y si apela a la neutralidad y objetividad inherentes a el espiritu documentalista esta queda infundado con el sobre-dialogo del “heroe” que sufre por su busqueda de perdon. Creo en el talenta del director y personaje pero el compromiso que asumió no fue el de solo cumplir con su tarea, que lo hizo bien, sino el de comunicar perdon… lo dejo a su reflexión

  4. omar quezada
    9 de Abril de 2007 at 17:15 — Responder

    A ver, varias cosas. Primero, el documental es una forma de representar la realidad que se basa en un proceso, no en un producto, a diferencia de la ficción. Es decir, lo que llega al espectador es sólo esa “visión” que los realizadores desean mostrar para contar una historia. Todo lo que se pueda tejer detrás de eso queda en la moral de cada uno. En fin. Este trabajo lo asumí desde un inicio como una historia sobre mí, no sobre Javier. Así que desde ya, resultaba egocéntrico, narcisista, edípico, etc. Sin embargo, en el camino descubres que el documental trata sobre relaciones humanas y lo complejas que éstas pueden ser. Entonces, si no fuera por este medio, ninguno de ustedes sabría que las personas sobre las que he hablado (entiéndase manipulado) son personas a las que yo estimo mucho y con las que mantengo contacto todavía. Es decir, lo que yo haya hecho o dejado de hacer queda en mi conciencia y queda en Javier. Mi intención no era hablar sobre el ACTO de pedir perdón, sino sobre la crisis, la angustia y el sinceramiento que significa el asumir que debes hacerlo. No sé, no me gustan las historias de héroes y villanos, sino más bien, las de seres humanos complejos que cuestionan su existencia y se equivocan en el camino. No me interesaba mostrarme pidiendo perdón (eso cerraría la historia perfectamente y yo quedaría bien frente a todos), sino más bien mostrar lo difícil que le resulta al ser humano tratar de hacerlo y admitir que se ha equivocado (proceso). Según lo que yo veo, y según lo que creo haber mostrado, Javier, no es ese patita callado y sumiso del que se habla sin conocerlo, sino que más bien se revela y se rebela frente a una sociedad, como la nuestra, como un ser humano extraordinario, sensible, gracioso, tímido sí, pero dispuesto a escuchar a pesar del dolor acumulado. Es decir, no sé si cabría la pregunta, pero, quién es el imbécil en esta historia. Él?, yo?, mis patas? o todos aquellos que alguna vez subestimamos y restamos valor a un ser humano que simplemente era distinto de nosotros. Creo que el valor del trabajo reside en eso más que en el aspecto técnico o narrativo que más bien calificaría de austero y un tanto primario. Creo, además, que desde el momento en el que eliges poner una cámara sobre tu rostro, estás arriesgando. Tu propia integridad, diría.

  5. Javier Muñoz
    9 de Abril de 2007 at 21:52 — Responder

    Algunas aclaraciones:

    Es cuestionable aquello de que el documental habla sobre un “proceso” y no sobre un “producto final”. No puedes apelar a la idea de que la ficción es siempre una obra cerrada y armónica, mientras el documental se permite ser digresivo y abierto. Debes tener en cuenta que las fronteras entre uno y otro género se han disuelto: tu mismo trabajo es muestra de este fenómeno. Si bien las fuentes del documental suelen ser más inestables que en una ficción, donde se empieza con un plan de trabajo más o menos definido, en el documental todas las pistas inesperadas y las peripecias o revelaciones terminan tamizadas y reorganizadas por el proceso de edición. Por cuestiones de verosimilitud y coherencia, la edición se hace indispensable: no presentas el proceso de tu búsqueda tal cual aconteció, sino solo una versión de esa búsqueda con el acabado impecable de un producto final. Aquello de la “visión” (como quien dice, mi trabajo es solo un conjunto de anotaciones a vuelo de pájaro) no puede ser excusa para un trabajo incapaz de aceptar las consecuencias pragmáticas de su discurso. Por la manera como has construido el documental, el entramado textual y las relaciones entre sus componentes, el personaje Javier Tapia vuelve a quedar como el tonto de la clase y el personaje narrador (que identificamos como Quezada) sigue en su pedestal. Ojo que he hablado de los dos como personajes ficticios, entendiéndose por esto tal y como aparecen configurados a partir del resto de elementos del documental. No interesa como sean las personas en la vida real, ni Tapia ni tú, Omar Quezada; importa cómo se presentan a partir de tu trabajo, y por ello me reitero en mi apreciación: el joven que estudió en la salle y ahora dirige documentales ha encontrado una forma más sutil de seguir lorneando a la gente.

  6. piero castillo solari
    23 de Abril de 2007 at 15:31 — Responder

    no necesitabas ni de una camara, ni de una nota en un curso, ni reunirte con los pendejos de siempre para pedir disculpas . por lo que veo , hay cosas q nuncan cambian ….tu sigues siendo el “disque” pendejo pero ahora con burlas mayor elaboradas .

  7. 24 de Abril de 2007 at 9:27 — Responder

    Me parece chevere lo que has echo omar, es mas como todos dijeron hasta ahora la narracion esta buena. Desde el comienzo lograste captar mi atencion y no quice terminar de verla (¿sera porque es algo que paso en el cole?). Sin embargo a nivel técnico deja mucho que desear, faltan pulir muchas cosas: audio, iluminacion, movimientos de cámara, etc. Espero que lo tomes como una critica constructiva.

    Y en lo que concierne al caso tapia, pues la frase de Muñoz cae a pelo: “ahora te has pulido más en el arte de lornear a la gente”. Solo espero que al final de tu documental, al menos detrás de cámaras, le hayas pedido perdón a Tapia.

    Saludos

  8. maria eugenia
    1 de Mayo de 2007 at 12:27 — Responder

    Omar, despues de leer las cartas anteriores no voy a criticarte porque me parece que los que te han escrito son tus ex-compañeros que te hacen papilla. Has hecho una obra cinematografica y has abordado un asunto personal y eso merece una felicitacion, no es facil exponer un sentimiento de culpa. La verdad es que seis años no es mucho tiempo.
    Solo quiero decirte que el tema es sumamente interesante, el inicio con las fotos es bueno, las entrevistas con tus compañeros son quizas un poco largas y a veces no se entiende lo que hablan, pienso que pudiste editarlas mas, pero lo mejor es la entrevista final con Tapia, tienes razon, vemos a un chico muy sensible y noble que a pesar del tiempo no guarda rencor.
    Otra vez te felicito.

  9. Giancarlo
    14 de Mayo de 2007 at 0:26 — Responder

    Omar Quezada es un buen tipo, si hasta tiene harto kas.

  10. La Chansonalia
    14 de Mayo de 2007 at 0:29 — Responder

    Consideramos que “El perdón” no tiene nada que ver con que Omar sea tan pomulón, dejen de criticarlo.

    Lo que no ha contado es que jaló el curso.

  11. soy el chino
    16 de Mayo de 2007 at 0:14 — Responder

    mi comentario te lo dije en persona, no hay nada mas que decir.

  12. UIPAN
    24 de Noviembre de 2008 at 23:13 — Responder

    Oe tamare, mi nombre no sale.

  13. Martín Iberico
    16 de Abril de 2009 at 23:06 — Responder

    Recien vengo a ver el video luego de los rumores de su existencia, hasta que alguien mas de la promoción me pasó el video.
    En líneas generales, bastante poco fina la forma como se aborda el problema. Alguien externo al colegio, y especificamente a la promoción, no entendería exactamente el por qué de mi comentario. Pero vamos, no era ni la forma, ni justificaba el fin. Preferiría hacer un documental sobre como me jodían a mí.
    Me lo encontré a Javier hace un par de años, tal vez un poco más, en el Británico, donde coincidimos estudiando inglés en los mismos horarios, mas no en las mismas clases. Me dió bastante curiosidad como él, con su problema auditivo, podía enfrentar una clase en otro idioma, para sacarse el sombrero no?
    Ahora me preguntó, haras un documental pidiendole perdón a Alan Camones también?
    Saludos y suerte a toda la promo.

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