Archivo de Clásicos

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Vivamente el domingo (1983)

Vivamente el domingoVivement dimanche!
Dir. François Truffat | 110 min. | Francia

Intérpretes:
Fanny Ardant (Barbara Becker)
Jean-Louis Trintignant (Julien Vercel)
Jean-Pierre Kalfon (Massoulier, el cura)
Caroline Sihol (Marie-Christine Vercel)
Philippe Laudenbach (Maitre Clement)

Julián Vercel, un agente inmobiliario, se ve implicado en la muerte de Claude Massoulier, quien resulta ser amante de su mujer: Marie-Christine. La historia se complica cuando ella también aparece muerta. Entonces Vergel debe huir, pero contará con la ayuda de su secretaria Barbara, quien investigará lo que se esconde tras estos asesinatos.
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Amadeus (1984)

Dir. Milos Forman | 160 min. | EE.UU.
Intérpretes:
F. Murray Abraham (Antonio Salieri)
Tom Hulce (Wolfgang Amadeus Mozart)
Elizabeth Berridge (Constanze Mozart)
Simon Callow (Emanuel Schikaneder/Papageno)

La historia cuenta como Antonio Salieri pasa de la admiración por Wolfgang Amadeus Mozart, al desencanto, la reprobación moral, y por último al odio. Entonces urde un plan para destruir al genio a través de un intrincado ardid, sólo para comprobar cuan inútiles son los esfuerzos de un solo hombre para contravenir la marcha de la Historia.

King Kong (1933)

Dir: Ernest B.Schoedsack, Merian C. Cooper | 104 min | EE. UU.
Efectos especiales: Willis H. O’Brien
Intérpretes:
Fay Wray (Ann Darrow)
Robert Armstrong (Carl Denham)
Bruce Cabot (John “Jack” Driscoll)
Frank Reicher (Capitán Englehorn)

King Kong ha quedado como uno de los más rotundos hitos de la historia del cine fantástico, romántico y del cine en general. La rocambolesca versión, alucinantemente surrealista del mito de la bella y la bestia, ha dejado en el imaginario cinematográfico algunas de sus imágenes mas bellas y apasionantes. Obra de la conjunción de varios talentos que como en la mejor tradición del Hollywood dorado dieron todo lo mejor de sí en esta realización. Expresión misma de la maquina de sueños.

Kukuli (1960)

kukuli

A mediados del los años cincuentas surgió uno de los empeños más llamativos del cine peruano: la llamada Escuela del Cusco. A partir del entusiasmo de tres apasionados del cine como Luis Figueroa, Eulogio Nishiyama y César Villanueva, se dio origen a este movimiento breve y colorido, pero de bastante repercusión en su momento.

En sus películas (de corte documental mayoritariamente) se percibe por primera vez una verdadera intención de reivindicar la cultura autóctona del país, especialmente la quechua. Esta sensibilidad alcanza la apoteosis en su mas ambicioso proyecto: Kukuli.

kukuli

Conservando su tendencia documentalista los realizadores cusqueños se embarcan en el largo de ficción para introducirnos en una sencilla y trágica historia de amor ambientada en las alturas de Paucartambo. Ahí vemos a la bella protagonista que se despide de su familia de campesinos para acudir a la fiesta de la virgen del Cármen, en este viaje encontrará su destino fundido con las leyendas y mitos de la región.

Lo mejor de la cinta son las imágenes espectaculares conseguidas con un innegable talento y con los recursos envidiables con los que se contaron. Pocas veces el paisaje andino ha lucido tan bello, aunque muchas veces pueda resultar un elemento desgajado del resto.

kukuli

Pero con todas sus buenas intenciones, la película no sale de este aspecto decorativo. Afectada por su extrema ingenuidad y acartonamiento, exhibe un desarrollo primario que no llega a convertirse en el canto poderoso y hasta desaforado que pretende ser. Más bien se queda como una curiosidad, que sin duda la distante mirada extranjera, ávida de exotismo, habrá aplaudido más.

Aún así el empeño realmente pionero de sus realizadores es digno de permanecer en la historia todavía embrionaria del cine peruano.

Jorge Esponda

La noche de los muertos vivientes (1968)

Night of the Living Dead

Night of the Living Dead

Película emblemática del cine de horror Night of the Living Dead dirigida por el entonces novel George A. Romero se convirtió rápidamente en objeto de culto. Y ciertamente es una cinta fundamental por varios motivos.

Realizada con ínfimos recursos, es la película que inaugura todo el subgénero dedicado a esas criaturas irracionales y grupales llamadas zombies que han colonizado con paso lento y torpe pero seguro, un espacio en el imaginario colectivo como si fueran verdadera expresión de un temor muy profundo (o acaso de un espejo deformado).

El escenario a partir de ahí se repetirá hasta el infinito pero nunca con la misma sugestión: una pareja baja a media carretera para toparse con la insólita presencia de estas criaturas, apenas si una casa solitaria en la oscuridad de la noche se convertirá en el único refugio de cuanto desdichado deambule por al zona. Romero ejecuta entonces la aventura más claustrofóbica que se haya visto (The Birds es acaso la mayor referencia). Y el nivel del temor es asumido hasta la más insoportable angustia.

Night of the Living Dead

Así como buen admirador de la tradición narrativa hace su propia versión de un film de Hawks. Los pocos compañeros al azar tendrán que adecuar sus distintos temperamentos ó más bien idiosincrasias. La chica blanca le abre la puerta al negro (en plena convulsa era post Kennedy), ahí están la familia conservadora y la pareja provinciana. Esta nación americana en miniatura tendrá que dejar los gruñidos cual congreso disímil para hacer frente a la amenaza exterior. ¿Acaso los enemigos del este? ¿Acaso reflejo de la gran masa ajena a otros sentimientos más que los primarios por sobrevivir? ¿Invasores dispuestos a irrumpir dentro del gran banquete de la bonanza americana a la que no han sido invitados? Todo eso y más. Queriendo o sin querer la terrorífica noche de Romero se convierte en todo un tratado sociopolítico.

Pero la estética Hawks prima y el cóctel ideológico siempre debe estar controlado por la narración subyugante y dramáticamente concentrada como pocas. El manejo de los espacios reducidos es magistral. La explicación científica lo de menos. La grandeza de este film tan sólo requiere que prestemos nuestro sentidos a las emociones que remueven lo verdaderamente profundo de nuestro espíritu. ¿O acaso no todos nosotros cederíamos también ante el instinto de supervivencia?

Jorge Esponda

Espejismo (1972)

Espejismo es tal vez la película de Armando Robles Godoy que se presenta como la más ambiciosa. Mas radical que en La muralla verde acá el afán rupturista apenas nos permite vislumbrar (cual espejismo ciertamente) una historia de herencia maldita en un pueblo iqueño. Así conocemos la historia de un niño y el misterio de lo que fue una hacienda dedicada al cultivo de la vid, tiempo alterno del film en el que se deja ver el choque de clases expresado a través de un amor prohibido.

Robles hace uso de una imaginería visual innegable, pero esto no encuentra concordancia adecuada con su discurso, pretendidamente poético, pero más que nunca inclinado a la artificialidad salvo algunos momentos (hay que recordar la idea sobre el control de sus revejidos “renacuajos”). Por lo demás la historia pasional no llega a ser lo suficientemente candente, perdiéndose en el torrente de referencias a la cultura peruana que incluyen el fútbol, la miseria, y la religión nuevamente.

Habría que citar el trabajo de Enrique Pinilla en la musicalización, como uno de los más complejos y acabados realizados hasta el momento en el cine del Perú, lastima que no encuentre eco satisfactorio.

No es que la ambición expresiva este demás. Todo lo contrario, de ahí surgen las novedades y la evolución casi siempre. Pero lejos de sus grandes influencias (Resnais especialmente) Robles no hace otra cosa que exhibirse como aprendiz menor, como incapaz de dar la nota alta cuando se requería. Apenas unos pocos años después surgirían algunas figuras más bien interesadas en trabajar a base de los términos clásicos, si se quiere más convencional (como Lombardi) pero que definitivamente llegaron más lejos.

Como que si de verdad apenas se vislumbrara una imagen idealizada, Espejismo es el anuncio de ese rumbo autocomplaciente de supuesta neonarrativa que convertiría el cine de Robles en sus dos siguientes cintas en un callejón sin salida.

Jorge Esponda

La mentira maldita (1957)

Sweet Smell of Success

Sweet Smell of Success

Notable film noir alrededor del mundo atrás del espectáculo: el de los reporteros y columnistas de chismes. El director Alexander Mackendrick elabora una visión atroz y dura de este mundo casi pugilato en la arena en lo que cuenta únicamente es matar o morir. Ahí tenemos al protagonista Sydney Falco (Tony Curtis ágil y preciso como en sus mejores roles) un pillo que se gana la vida dándole chismes al gran ojo de millones de lectores J. J. Hunsecker (Burt Lancaster sobrio y medido), un inescrupuloso columnista que a cambio le otorga espacio para publicitar a sus clientes de turno ya sean cabarets o espectáculos de poca monta.

En medio de ambiente tan corroído es que surge el amor entre Susan, la dulce hermana de Hunsecker y Steve, un guitarrista en ciernes. El todopoderoso señor de las primeras planas hará lo que sea para impedir esta relación valiéndose de su compinche. Así seremos testigos de una historia de traiciones con garra y nervio como pocas veces se ha visto, pero bastante atípica a decir verdad. Esta película sigue la corriente impuesta por esos años de historias bastante desmitificadoras del sueño americano, llenas de antihéroes por doquier, tipos de con idiosincrasias extrañas, a prueba de balas, capaces de todo por encontrar un lugar bajo el sol.

Sweet Smell of Success

Como en todas ellas aquí incluso el dulce aroma del éxito es tan solo el preludio de la tragedia. Cada paso a tomar solo envilece más su ambiente, como lo dice el buen Steve el todopoderoso Hunsucker más que ser una “gloria nacional” es una especie de “desgracia nacional” , el punto culminante de aquel arribismo o visión torcida del triunfo a la que Sydney aspira pero en su versión monumentalmente monstruosa.

Fascinante de principio a fin, esta es una película cumbre muy poco conocida y que valdría la pena echar un vistazo muestra de una asociación de talentos como muy pocas veces se ha visto. Imprescindible.

Jorge Esponda

Cuerpos ardientes (1981)

Body Heat

Body Heat

Body Heat es la primera y más lograda película del norteamericano Lawrence Kasdan (guionista de The Empire Strikes Back y Raiders of the Lost Ark.) En ella se dan cita nuevamente los elementos del film noir convertido en lo que ya se suele llamar erotic thriller.

Ned Racine (William Hurt) es un mediocre abogado en la calenturienta Florida que se la pasa encamándose con todas las mujeres a su paso para matar el aburrimiento. Hasta que como en las mejores historias del noir surge la horma de su zapato una misteriosa y bellísima mujer (Kathleen Turner) la cual lo arrastrará hacia un remolino de deseo y ambición.

Kasdan con inteligencia y talento nos presenta esta atracción casi como un embrujo como el del flautista y la cobra en el clima cargado y sudoroso de las noches tropicales. Pocas veces se ha visto ese torrente de erotismo y deseo tan bien expresado. Lo que siguen son las noches en la que estos cuerpos ardientes darán rienda suelta a sus juegos prohibidos. Pero más temprano que tarde la situación se volverá insostenible y aquí Kasdan nos muestra que el fuego del crimen y la ambición es igual de poderoso.

Body Heat

Suerte de film catálogo del cine negro, Body Heat se adelanta en su tiempo a toda esa moda surgida a partir de Basic Instinct y tantos films de choque y escándalo. Se adelanta pero además las supera por lejos. Aquí la atmósfera pasional esta servida en beneficio de una historia subyugante y sorprendente realizada con tal determinismo y capacidad sugestiva como pocas veces se ha vuelto a ver.

Kasdan es un talentoso y erudito creador de cine de género y en su ópera prima nos deleita con una de esas historias que no habría que pensarlo dos veces para querer vivirlas aun a costa del precio que haya que pagar. Excelente.

Jorge Esponda

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