ACTUALIZACIÓN, 25 de agosto de 2010. Finalmente, la película se estrena en Lima. ¡Pásenle la voz a Elmore!

ACTUALIZACIÓN, 1 de setiembre de 2010. ¡Beteta ya comentó la película!

Es un placer leer Caretas, lo es más si tienes la revista entre tus manos y vas devorando hoja tras hoja tomando una Guaraná o algo similar. Pero el hechizo se quiebra si te encuentras con una rocaza como ésta:

Columna de Augusto Elmore en CaretasA riesgo de que se me califique de homófobo, creo que actualmente en el mundo hay una suerte de confabulación de aquello a lo que alguna vez el finado Alejandro Romualdo lo escuché calificar de “internacional de los homosexuales”. Basta que dos hombres, ¡y cowboys además!, se enamoren el uno del otro, como en ‘Brokeback Mountain’, para que el filme obtenga un premio, así John Wayne se revuelva en su tumba. Ese parece ser, más o menos, el original argumento del filme del peruano Javier Fuentes, como creo que se llama, que acaba de ser premiado por su guión que trata, según me entero, de un pescador peruano ejemplar, casado y con hijos, que se enamora de un pintor. Muy romántico pero a mí no se me cocina eso. Lo malo es que en esa tendencia, que está de moda últimamente, los maricones llevan ventaja. Siempre habrá uno que gane un premio y que encuentre alguien que le financie el filme.

El firmante es Augusto Elmore, habitual pluma tras la columna Lugar Común, que suelo leer siempre y por lo general encuentro entretenida y provechosa. Pero esta vez creo que Elmore la embarró hasta el fondo. Antes de seguir hay que decir que el columnista se refiere a Contracorriente, película de Javier Fuentes premiada recientemente en el último concurso de Conacine. La edición de Caretas es del 3 de julio de 2008.

El citado director puede ser hetero, gay, bi, trans, o lo que le plazca, pero más allá de eso tiene todo el derecho de ganar un premio y realizar la película que se le ocurra, pero Elmore reacciona desde su esquina de “macho que se respeta” y ataca la hipotética condición sexual de Fuentes restándole méritos y atribuyendo el premio a una presunta fiebre rosa. Además uno puede inferir una demanda tácita al jurado de Conacine: ¡Dejen de caer en la debilidad de financiar películas de maricones!

¿Y qué decir de su opinión sobre Brokeback Mountain? ¿Todo el asunto se reduce a poner a dos tipos ante cámaras, ordenar que se besen y a cobrar?

Si hay algo que rescatar de todo esto es que un pensamiento arcaico arraigado en la sociedad -que por lo general se mantiene oculto- salga a la vista y se manifieste. Elmore corre riesgos y prevé que lo tilden de homófobo, lo es y se merece el rechazo. ¿Y ustedes qué opinan al respecto?

También comentan la burrada de Elmore: