Se estrenó “El abuelo”, entrevistamos a su director Gustavo Saavedra

Casi un año después de su estreno en la edición 21 del Festival de Lima, la película peruana “El abuelo” llega a la cartelera comercial de nuestro país. Con ocasión de este estreno, conversamos con su director Gustavo Saavedra sobre esta road movie que narra el viaje de una familia desde Lima hacia Huamachuco para celebrar el cumpleaños 80 del patriarca, interpretado por Carlos Vega. También integran el elenco Sebastián Rubio, Javier Valdés, Rómulo Assereto, Gabriela Velásquez, Franklin Dávalos, Grapa Paola, Patricia Portocarrero, entre otros.

En esta entrevista, Gustavo nos contó sobre su experiencia previa como asistente de direccción de otras cintas peruanas, su colaboración con los actores y la creación de los personajes de su ópera prima, la concepción del guion y los temas que le interesaban incluir, el minucioso trabajo de dirección de arte y fotografía, el homenaje a Yma Sumac y sus proyectos futuros.

El director Gustavo Saavedra durante el rodaje de “El abuelo”.

La dirección de actores

Gustavo, participaste como asistente de dirección en “La teta asustada”, “Contracorriente” y “La cosa”. ¿Cuáles fueron los principales aprendizajes que obtuviste de directores como Claudia Llosa, Javier Fuentes-León y Álvaro Velarde?
Definitivamente fue un aprendizaje completamente diferente trabajar en esas tres películas, comenzando por el tipo de rodaje. Para “La teta asustada” filmamos en Manchay, que es un pueblo joven donde la gente es muy acogedora. En “Contracorriente” fui jefe de producción y estuve 4 meses viviendo en Cabo Blanco. Y “La cosa” fue una película de estudio, filmada durante seis semanas dentro de un mismo espacio. Con Claudia el tema que más trabajé fue la dirección de actores. Yo era el segundo asistente que estaba con ella todo el tiempo dirigiendo actores, entonces pude ver los procesos que manejaba con cada actor. Como ella trabaja con actores no profesionales, la forma en que llegaba a los personajes con ellos era diferente. También me gustó mucho la estética que va entre lo surreal y lo real, me encanta la estética barroca y kitsch. Perú es una mezcla kitsch hermosa, el reto es ver cómo transformarla en algo estético. De “Contracorriente” aprendí a grabar fuera de Lima. Allí desarrollé la creatividad necesaria para resolver en espacios donde no tienes todas las condiciones necesarias. Y en “La cosa” me encantó el humor de Álvaro. Lo que nos conectaba era ese tipo de humor, esa irreverencia. En “El abuelo” también está presente el humor que aparece de pronto, cuando la gente está en pleno llanto le viene la risa. Me gusta hacer que el sentimiento suba y baje, porque la vida es así, es una mezcla de cosas y a veces coinciden la comedia y el drama al mismo tiempo.

¿Cómo fue trabajar solo con actores profesionales en “El abuelo”, a diferencia de esa experiencia previa en “La teta asustada”?
Cuando decidí hacer “El abuelo”, elegí trabajar con actores profesionales, porque era mi primer largometraje como director y no podía arriesgarme. Creo que la chamba de un director es rodearte de la gente más ‘capa’ que puedas y tú lo que haces es dirigir, enrumbar y apasionar. Si tengo gente talentosa alrededor, la mitad de la chamba está hecha. Entonces, necesitaba que sean actores profesionales, porque lo que exigía el guion no me lo podría haber dado un actor no profesional. Llegar a la evolución de cada personaje con un actor no profesional es mucho más difícil y a veces nunca llegas y se ve en la pantalla.

¿Consideras que eso depende del proyecto? Hay otras historias en las que probablemente necesitas una mayor veracidad…
Para mí eso es mentira. La veracidad se consigue con una buena actuación y una buena dirección, con un actor que te da esa veracidad. Hay muchos directores puristas que se lanzan a buscar el personaje en un actor no profesional pero luego lo ves en la pantalla y no le crees nada. Les creerán en Berlín, porque los ve alguien que no habla español y jura que actúa bien, pero si tú lo ves como peruano, no te lo crees para nada. Esa es una de las gracias de los festivales, yo veo una película francesa y pienso que todos actúan increíble, pero tal vez un francés la ve y dice: “Este es el peor actor de Francia”. Hay gente que puede ser muy auténtica, pero le pones la cámara al frente y se congela. Entonces yo quería trabajar tranquilo, con actores profesionales.

El actor colombiano Carlos Vega, protagonista de “El abuelo”.

El protagonista Carlos Vega es colombiano y también está en el elenco la actriz argentina Grapa Paola. ¿Cómo fue trabajar con ellos para interpretar a personajes peruanos?
Con Carlos hicimos una chamba muy exhaustiva y en la película nunca van a sentir su acento colombiano. Él venía de una formación actoral larga, era locutor y cuentero, había aprendido el español neutro. La tesitura y el manejo de su voz eran espectaculares. Le fui enseñando modismos y maneras de hablar a lo largo de los ensayos, porque el lenguaje es diferente. Con Grapa fue más difícil porque el acento argentino es más fuerte. Lo bueno es que su personaje era de Trujillo, entonces tampoco lo han notado mucho las personas que han visto la película, porque piensan que es de la clase alta de Trujillo. El otro actor extranjero era Franklin Dávalos, que es ecuatoriano, pero vive en Perú desde hace mucho tiempo. Con Carlos, Franklin y Gabriela Velásquez trabajamos el dejo cajamarquino. Me parecía muy importante el tema de los acentos, porque estamos hablando de una película de viaje. Considero que los actores se dedicaron muy bien a trabajar sus acentos.

El guion y los temas de la película

¿Tuviste algunas referencias de directores o películas al momento de realizar la película?
Sí, me gusta mucho el cine independiente que se basa en buenas historias. Por más que pasen los años y mejore el CGI, el 3D y el 4D, aún hasta ahora funcionan las historias que tienen un buen guion y son cercanas a uno, como “Little Miss Sunshine” o “Juno”. Son historias que te podrían pasar y por eso conectan tan bien. Creo que esas serán las películas que harán que el cine nunca desaparezca. Todas las historias ya se han contado, lo que cambia son las formas, el enfoque y los tiempos. Ese es el tipo de cine que me encanta, el cine que no pretende mucho, pero al final dice un montón.

En una entrevista anterior, nos contaste que un viaje con tu abuelo te inspiró a escribir este guion. ¿Cuánto de esa relación está plasmada en la película?
La historia de “El abuelo” comienza porque mi abuelo es de Huamachuco y lo llevamos a festejar su cumpleaños 80 en su tierra natal, la cual no veía desde hacía 50 ó 60 años. El resto del guion es ficción. Inclusive Cajamarca ni siquiera estaba en el circuito de migración de mi familia, pero decidí incluir a esa región en la película porque había visitado Cumbemayo y me parecía un lugar espectacular. Cuando comencé a investigar sobre la migración del norte a Lima, encontré que la migración norteña fue la más grande que ha tenido nuestra capital entre los años 40 y los 50. En una de las conversaciones que tuve con el antropólogo Luis Lumbreras, le consulté si era fidedigno incluir un diálogo en quechua en el norte o si debía ser muchik, que es el idioma de los mochicas. Lumbreras me dijo que en el norte no hubo quechua, porque fue el primer lugar donde arrasaron los españoles, mataron a todos. Luego, también descubrí en la investigación que Cajamarca, Piura, Chiclayo, Trujillo e inclusive Huamachuco fueron zonas donde operaba la Petroleum Oil Company, durante el siglo pasado y el antepasado, entonces toda la historia de esa zona del país es muy diferente al resto, por eso hay casas republicanas y muebles de madera que datan de hace 150 ó 200 años. Por esos descubrimientos me interesaba mucho mostrar el norte del país.

Uno de los temas recurrentes en la película es la construcción y la destrucción de lazos familiares. ¿Cómo concebiste eso en la escritura del guion?
Me parece que es lo más orgánico. La familia se construye y se destruye constantemente. Naces en una, tal vez no te acepta y vas formando otras familias. Siempre hay una transformación de las familias. Además, creo que todos llegamos a un momento en la vida en que nos damos cuenta que nuestros padres o abuelos no son las personas perfectas que nosotros creíamos que son. Hay un momento que es como el ocaso de los ídolos, que los quitas del pedestal y te das cuenta que son humanos y que también yerran. Me parecía importante mostrar cómo veo a las familias peruanas. Para mí la historia de “El abuelo” no es solamente la historia del Perú, sino de toda Latinoamérica. Cualquier país que ha sido colonia ha tenido migraciones, familias múltiples, papás que viajan por todos lados para buscar trabajo. A mí me impactó cuando hemos mostrado la película al aire libre y de forma gratuita…

¿En qué lugares ya han mostrado la película al aire libre?
En Huanchaco, Pacasmayo, Cajamarca y Huamachuco, los cuatro lugares donde grabamos. La gente se rió, lloró y festejó, pero lo que más me impactó fue que al final se me acercaban para contarme sus historias. El tema de las familias paralelas es una historia que le compete a mucha gente, al menos de cierta generación. Hay varios temas que se hablan de forma muy sutil en la película, pero al final no soy quien para juzgar a nadie, son temas que se mencionan y quiero que la gente se quede pensando en eso.

Grapa Paola, Rómulo Assereto, Javier Valdés, Sebastián Rubio y Carlos Vega.

Cuéntanos un poco del trabajo de creación de personajes, en base a arquetipos.
Si observamos la macro estructura de la película, es una aventura clásica. Al final llega un momento en que todos los personajes cambian, crecen o maduran. En ese sentido, el personaje que más evoluciona es el de José María (Sebastián Rubio), porque termina siendo la historia de un “coming of age”. Para el abuelo, era un arquetipo diferente, porque llegas a una etapa en tu vida donde te conviertes en un héroe y a la vez un antihéroe. El obstáculo principal al comienzo es el personaje de Rómulo Aseretto y los conflictos que va generando. Los arquetipos están bien claros, solo que están disfrazados de una familia que se va de viaje. La gracia que tienes con una película de carretera es que el viaje es la metáfora de la película y la aprovechas de esa forma. Me interesaba no solo hacer una película que artísticamente se vea plástica y se aprecie el arte, sino que emocionalmente conecte y por eso cada 15 minutos hay un giro, hay plot points marcados.

La película es una road movie protagonizada por un adulto mayor y fue filmada en distintas locaciones. ¿Cuál fue el mayor reto durante la realización de la cinta?
El mayor reto fue trabajar con un adulto mayor. Carlos era una persona de 86 años que además tenía la mitad del cuerpo semi paralizada. Teníamos una camilla y una ambulancia todo el tiempo. Nos dimos cuenta cómo Carlos empezó a necesitar cada vez más ayuda, así que su hija Carolina vino a ayudarlo a la mitad del rodaje. Él tenía la mayor cantidad de diálogos de toda la película. A veces se olvidaba la letra y se frustraba, pero lo que me correspondía era tener paciencia y mucho amor. Fue un trabajo complicado, pero cuando la gente ve la película, todos adoran al personaje del abuelo, dicen que les da una ternura increíble. Y al final, todo esto termina magnificando al adulto mayor. Cuando nacemos nuestros padres nos cuidan y más adelante, nos toca cuidar a los abuelos porque se vuelven como unos niños.

En los créditos finales de la película se consignan los dos apellidos de todo el equipo. ¿Esto fue pensado como un homenaje a la familia?
Sí, es un homenaje a toda la familia. Mi película se llama “El abuelo”, pero es un homenaje para la abuela y el abuelo, porque ellos son las matriarcas y los patriarcas de nuestras vidas. Además, en los posters y en toda la publicidad de la película, vas a ver los dos apellidos de todo el equipo.

El arte, la fotografía y la música

¿Cómo se trabajó el acabado visual: la dirección de arte y la fotografía?
Para la dirección de arte íbamos del gris limeño a los colores brillantes y saturados que explotan en la sierra. Es un cambio que fuimos aumentando muy gradualmente y lo sientes sensorialmente. En el vestuario también se trabajó así y cada personaje tiene un color. Por ejemplo, el color de José María es el verde y va evolucionando de un verde desgastado al inicio hasta llegar a un verde brillante al final. Todo ha sido trabajado de forma muy milimétrica. Para la fotografía, por ejemplo, tenemos muchos planos recurrentes, de los cuatro viajeros, con los fondos diferentes del desierto, la sierra y la puna, o planos de los cuatro al frente de cada casa. Todo tiene un significado, como la nostalgia o el olvido, porque el tiempo también pude, desaparece.

Ahora, cuéntanos, ¿cómo se dio el homenaje a Yma Sumac?
A Yma Sumac la escucho desde siempre. Y Susana Torres, la directora de arte también es fanática de ella, así que a ambos se nos prendió el foco para incluirla. Cuando empezamos a investigar sobre Yma Sumac, descubrimos que nació en Cajamarca y decidimos integrarla al segmento de Cajamarca y mostrar la obsesión que tiene por ella el personaje gay excéntrico que vive allí. Luego, vino la investigación del tema que podríamos usar de Yma Sumac. Descubrimos que en el mundo las dos canciones más reconocidas del Perú son “El cóndor pasa” y “Vírgenes del Sol” de Yma Sumac. Entonces elegí esa canción. Encontramos una grabación de 1937 hecha en Argentina. Pero cuando la coloqué en la película, funcionaba bien en la escena del cuarto escondido donde hay un altar de ella, porque es un espacio íntimo, pero cuando la quería volver a utilizar para la presentación de Cumbemayo, que es en el campo y es un espacio abierto, no funcionaba. Decidí entonces buscar a una cantante que pueda interpretar esta canción. La búsqueda duró seis meses. Juan Carlos Adrianzén, Coordinador del Gran Teatro Nacional, me llamó y me contó que se iba a presentar allí la cantante Silvia Falcón. Fui al concierto y me quedé impresionado con su voz espectacular. Incluso cantó “Vírgenes del sol”, me puse a llorar, me acerqué a ella al final y de inmediato aceptó grabar para la película.

Sebastián Rubio y Franklin Dávalos en una escena de “El abuelo”.

Las expectativas para el estreno y los proyectos futuros

¿Qué reacción te gustaría generar en los espectadores con “El abuelo”?
Lo que más quiero con la película, que de hecho ha pasado cada vez que hablo con gente que ya la vio, es que no pasa un segundo para que me cuenten la historia de sus abuelos. Y quiero que eso ocurra con la gente que la vea ahora en el cine, que compartan sus orígenes, sus historias. Si logro eso, ya está. El trabajo está completado.

“El abuelo” es una coproducción con Colombia. ¿Tienen programado estrenarla allá y en otros países de la región?
Sí, después de estrenarla en Perú, probablemente en la segunda mitad del año vayamos a Colombia. Hemos recibido ofertas para distribuirla en otros lados, pero todavía no puedo hacerlo porque primero necesito estrenarla en Perú y Colombia, para cerrar el contrato con Ibermedia. Recién después de eso, puedo empezar a hacer la distribución en el extranjero y en otras plataformas como Netflix.

¿Cuáles son tus siguientes proyectos?
Estoy trabajando en tres proyectos. Uno es una serie que ya estoy preparando. Es un proyecto bastante grande, ambientado en seis países, seis tiempos paralelos, seis realidades paralelas. Se llama “La lucha” y habla de la lucha por los derechos humanos en cada momento de la historia, tanto en Perú como en América Latina, en el pasado, presente y futuro. Ya escribí la trama entera y la macro estructura, falta redactar el guion, pero quiero incorporar a más guionistas, porque me gustaría hacerlo más fidedigno a cada realidad y a cada época. Quiero buscar un financiamiento para hacer esa investigación.

¿Y tienes proyectos para cine?
Tengo dos proyectos de películas. Una es una road movie ambientada en Europa, protagonizada por una peruana que trabaja como guía turística para latinoamericanos, en un bus con 30 turistas que viajan por Europa y se muestran todas las peripecias que eso puede traer. La otra película es una comedia romántica que se llama “Spanish Invasion” y comienza en un avión donde están viajando un español y una peruana, cuenta cómo se conocen y se desarrolla su historia de amor.

Entrevista realizada por Juan Carlos Ugarelli y Laslo Rojas, en Miraflores el 10 de julio de 2018.

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