WhiskyDir. Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll | 99 min. | Uruguay – Argentina

Intérpretes:
Andrés Pazos (Jacobo Koller)
Mirella Pascual (Marta Acuña)
Jorge Bolani (Herman Koller)
Ana Katz (Graciela)
Daniel Hendler (Martín)

Estreno en Perú: 30 de junio del 2005

Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll demuestran ya con esta, su segunda película, estar en pleno dominio de un universo y un estilo propio como pocos en el panorama del cine latinoamericano actual. Whisky es un agridulce retrato de una pequeña e improvisada familia. El encuentro de dos hermanos pequeño empresarios con distinta fortuna y lugar de residencia será el plot bajo el cual los directores nos llevan de la mano a recorrer toda una visión acerca de su tierra que luce como paraje extraviado en el tiempo.

Whisky

La dupla uruguaya de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll demuestran ya con esta, su segunda película, estar en pleno dominio de un universo y un estilo propio como pocos en el panorama del cine latinoamericano actual. Esta película juega con ciertos artificios de la comedia de situaciones pero no es una propiamente dicha, juega con ciertos momentos sacados del miserabilsimo desdramatizado de por ejemplo Aki Kaurismaki pero tampoco va por ese norte a pesar de la intención de desmarcarse del cine de género a pesar de su aparente sencillez.

Whisky es un agridulce retrato de una pequeña e improvisada familia. El encuentro de dos hermanos pequeño empresarios con distinta fortuna y lugar de residencia será el plot bajo el cual los directores nos llevan de la mano a recorrer toda una visión acerca de su tierra que luce como paraje extraviado en el tiempo. Lo que más fascina de esta película es la manera segura y talentosa en que se nos presenta este aspecto en toda su dimensión, las calles, la fabrica de medias, hasta el partido de fútbol y el hotel en las vacaciones todo tiene ese aire frío, cansino, casi apagado, tal cual como de vivencia rutinaria. Esto se manifiesta de manera fundamental en los tres protagonistas Jacobo, Marta y Herman, los dos primeros asumen toda su vida como un resignado o cansado vaivén sin objetivo, asumen sus roles ficticios de marido y mujer sin mayores sobresaltos como una relación más de empleador-empleada.

Llega el hermano y todo se trastoca, el alegre Herman contagiado por los aires del Brasil apenas si solo consigue llevar el asunto a punto de ebullición. Pero no se crea que la película maneja todo como un drama punzante o como una ácida crónica, el humor esta presente en casi todo el metraje, ciertamente no un humor manifestado como tal sino a partir del mismo ridículo de la forma de comportarse de sus personajes, cierto que hay algo de humor chaplinesco (como también lo tiene Kaurismaki, otra vez), y bastante de cierto humor alunado que emana de la particular sensibilidad de sus creadores. Que mayor chiste en la película que la de contemplar aquellas sonrisas forzadas al pronunciar la palabra que da titulo a la película, únicos momentos de cierta efusividad que se desprenden de este film, de ritmo pausado pero preciso para todo lo que tiene que decir. Un logro.

Jorge Esponda