Empiezan celebraciones por centenario de Armando Robles Godoy, renovador del cine peruano


La Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI) ha declarado el 2023 como el Año del Centenario de Armando Robles Godoy, considerado el mayor renovador del cine peruano, y acompañará esta conmemoración simbólica con una serie de actividades a lo largo del año que empezaron este martes 7 de febrero, fecha de su natalicio.

Se realizarán conferencias y conversatorios presenciales y virtuales, con participación de cineastas, críticos, estudiosos y discípulos del homenajeado acerca de su vida y obra que no solo abarca lo cinematográfico sino el campo de las letras y el activismo cultural. Además se estrenará un documental sobre «La muralla verde» (1970), una de sus films más aclamados, dirigido por Ronald García, y se exhibirán algunas de sus películas restauradas y digitalizadas en festivales y espacios culturales. También se alista una exposición en galería con parte de su archivo personal y documentario.

Armando Robles Godoy (Nueva York, 1923 – Lima, 2010) fue uno de los cineastas nacionales más importantes y el primero en alcanzar reconocimiento internacional. Ha sido el único realizador peruano en ser nominado a los Globos de Oro por «Espejismo» (1972) como mejor película extranjera, con la que ganó el Hugo de Oro del Festival de Cine de Chicago, en 1973. Con «La muralla verde» (1970), otro de sus títulos más celebrados, obtuvo 14 premios internacionales que incluyen el Hugo de Oro del Festival de Cine de Chicago y la Catalina de Oro del F

<estival de Cine de Cartagena. Con «En la selva no hay estrellas» (1967) recibió la Medalla de Oro del Festival de Cine de Moscú.

Nacido el 7 de febrero de 1923, fue hijo del compositor y folclorista peruano Daniel Alomía Robles, autor de “El cóndor pasa”, una de las melodías peruanas más universales. Fue un cineasta autodidacta y escritor con formación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Antes de dirigir, se convirtió en un pionero de la crítica cinematográfica moderna con sus artículos que publicó en la prensa limeña entre 1961 y 1963, y que perfilaron un estilo que orientaría en su obra fílmica.  

Sus películas se caracterizaron por ofrecer un lenguaje sumamente artístico y de vanguardia para su época, que sintonizaba con las tendencias del cine moderno y de autor de los años 60, y que lo convirtieron en un creador polémico y parteaguas en la cinematografía nacional. Así lo demostró en su debut con Ganarás el pan (1965), en más de 15 cortometrajes como Vía satélite… en vivo y en directo (1973), El cementerio de los elefantes (1974), Himno al sol (1982), El lenguaje misterioso (1983-89), serie de cortos de educación cinematográfica, entre otros, y en largos como Sonata soledad (1987) e Imposible amor (2002) que grabó en formato digital.

Además de realizador, escribió novelas, cuentos, fue director teatral y ejerció la docencia cinematográfica, de la cual fue uno de los iniciadores en el país. En 1966 fundó la primera escuela taller de cine que llevó su nombre, y en la que se formaron realizadores como Nora de Izcue, Javier Corcuera, Josué Méndez, Juan Carlos Torrico, entre muchos otros.

También fue un personaje contestatario e irreverente en el debate público sobre temas de cultura y actualidad. Defendió la concepción del cine como arte en vez de como negocio o espectáculo, atacó a la censura y al conservadurismo arraigados en la sociedad peruana, propuso la creación de una cinemateca nacional y planteó la necesidad de una ley de fomento a la cinematografía, de la cual fue uno de sus principales impulsores y gestores en 1972.

Pese a la incomprensión inicial de la crítica local hacia sus cintas, en los últimas décadas ha habido una justa revaloración de la obra cinematográfica de Armando Robles Godoy, lo que lleva a pensar que sus películas han resistido el paso del tiempo y siguen inspirando aún a los nuevos cineastas peruanos.


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