[Apple TV] “Mr. Scorsese” (2025): reafirmando la admiración


Es lógico que cuando uno admira a una persona sienta la necesidad de revisar constantemente su biografía. En el caso de un director de cine, esto se vuelve aún más evidente, porque cada película refleja un momento particular de su vida y lo que ese proyecto pudo significar para él/ella. Así, uno va armando las piezas del rompecabezas, sobre todo al mirar hacia el pasado. Y si esa persona sigue viva, el espectador puede seguir conociendo nuevos aspectos de su historia casi en tiempo real.

Ese es el caso de Martin Scorsese. A pesar de ser una figura ampliamente conocida dentro del mundo del cine, muchos detalles de su vida se mantienen fascinantes de descubrir. Quien se haya interesado en su obra seguramente lo ha visto en material de detrás de cámaras, documentales, videoensayos o artículos que repasan su carrera. A través de todos esos medios, uno puede formarse una idea bastante completa de su recorrido y legado.

Sin embargo, si como admirador se encara este material con la idea de que gran parte de lo mostrado ya se conoce, se corre el riesgo de perder el placer de escuchar a alguien tan brillante reflexionar con lucidez sobre su propio camino. Verlo contar de primera mano distintos pasajes de su vida resulta enriquecedor, sobre todo porque aún hay aspectos que sorprenden. En este documental destacan especialmente los relacionados con su juventud, su infancia y su vínculo con sus padres, que adquieren una nueva dimensión al abordarse también su experiencia como padre y la relación con sus tres hijas. Es interesante notar cómo a cada una le tocó convivir con un Scorsese distinto, en momentos diferentes de su vida.

El interés del documental no se limita al ámbito familiar. También explora sus vínculos profesionales y la diversidad de relaciones que ha mantenido con sus colaboradores. La dinámica con Robert De Niro no es igual a la que tiene con Leonardo DiCaprio, ni estas se asemejan al trabajo con Telma Schoonmaker o Rodrigo Prieto. Esa red de colaboraciones, que ha acompañado y definido cada etapa de su carrera, es una de las mayores virtudes del trabajo de la directora Rebecca Miller, quien logra condensar en pocos capítulos un retrato humano sin perder el rigor.

Es cierto que, por la amplitud de su trayectoria, quedan huecos inevitables. Uno puede quedarse con las ganas de ver más sobre su labor como restaurador de películas clásicas, muchas de ellas consideradas perdidas en su momento, o sobre su relación más directa con la música, no solo en el uso de canciones dentro de sus películas, sino también en su faceta como documentalista musical. Además, su filmografía más reciente se aborda de manera algo apresurada, y se omite por completo La invención de Hugo Cabret (Hugo, 2011), una ausencia llamativa, ya que esa película podría haber servido para explorar su vínculo con la tecnología, los formatos y la evolución del propio medio cinematográfico.

Pese a estas ausencias y a los temas tratados con premura, Mr. Scorsese consigue mantenerse como un testimonio valioso. Se nota la falta de ciertas voces (como la de Joe Pesci, cuya presencia habría sido interesante), pero aun así la serie se erige como un retrato coherente y emotivo. La directora presenta a Scorsese no solo como un genio del cine, sino también como un hombre que ha aprendido de sus errores y caídas, que no romantiza su trayectoria, dando un breve espacio para hablar del impacto negativo que su trabajo generó en la gente, y que reconoce la importancia del trabajo colectivo en la creación cinematográfica.

En última instancia, Mr. Scorsese es un homenaje al oficio y a la comunidad que lo rodea. La serie celebra al artista sin perder de vista al hombre, recordando que incluso las obras más personales nacen de la colaboración y del apoyo de quienes lo acompañan. Esa es, finalmente, la esencia del cine y la base sobre la que se forjó su genio.


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