Ahora que se conmemora el centenario del nacimiento de José María Arguedas, hacemos un recuento de la vinculación de su obra con el cine, la cual no sólo se limita a las contadas adaptaciones que se han hecho de sus cuentos y novelas.

Corrida de toros y condores (1956), de Manuel Chambi

El 20 de noviembre de 1957, el escritor andahuaylino, por entonces director del Instituto de Arte Contemporáneo de Lima, promovió la exhibición en la capital de la obra de los cineastas de la llamada Escuela del Cusco. Cortometrajes como Corpus del Cusco, Lucero de nieve, Carnaval de Kanas y Corrida de toros y cóndores, que incorporaron la presencia del campesino, del mundo indígena y la condición de sus habitantes al cine peruano, fueron conocidos en Lima gracias a sus gestiones. Se proyectaron en el local de la Sociedad Entre Nous, concitando el interés del público e intelectuales de la época como Sebastián Salazar Bondy y Francisco Miró Quesada. Ese mismo año Arguedas publicó un artículo sobre esta muestra titulado “Películas de gesta” en el diario La Crónica y, según testimonia Manuel Chambi, también se involucró como asesor en el proyecto del primer largometraje producido por el colectivo cusqueño: Kukuli (1961).

Jarawi

César Villanueva y Eulogio Nishiyama, integrantes de la Escuela del Cusco, hicieron una libre adaptación del relato “Diamantes y pedernales” de Arguedas con el nombre de Jarawi, largo de 1966 filmado en Chincheros a un costo de 800 mil soles. La película recibió críticas desfavorables y fue un fracaso comercial, lo que trajo consigo la disolución del grupo y sus principales representantes se dedicaron a sus proyectos en solitario. No se conserva copia de esta obra, cuyos negativos se destruyeron en un incendio en los laboratorios Alex de Buenos Aires.

José Luis Rouillón (Lima, 1928), sacerdote jesuita, profesor de cine y literatura, y director del largo Un clarín en la noche (1983) dirigió en los años 70 una serie de cortos centrados en la infancia del novelista: La fuga, El ayllu o Viseca, El arpa, Los cerros, y Juliucha el charanguero. Estas películas se conservan en el archivo que lleva el nombre del escritor, en la Biblioteca Central de la Pontificia Universidad Católica. El cortometrajista Nelson García los comentó así:

En esta serie hay dos Arguedas: uno, el evocado por los amigos de la infancia, y otro el convocado por Rouillón. El primero es el auténtico creador de Amor Mundo, Yawar Fiesta, Todas las sangres, evocado en instantes realmente emotivos para los que conocen la obra del escritor, merced al cine directo de entrevistas. Pero ese es el que aparece menos. El otro, el Arguedas–niño personificado, por medio del cual Rouillón reconstruye el anecdotario infantil, es el que falla.

En la década de los 80 se realizaron adaptaciones de dos novelas de Arguedas: Yawar Fiesta (1986), a cargo de Luis Figueroa, otro miembro de la fenecida Escuela cusqueña, y Todas las sangres (1988), dirigida por el francés Michel Gómez, productor de series y telenovelas. Ambas películas presentaban serios problemas narrativos, afán ilustrativo y retórica declamatoria. La poeta y guionista Giovanna Pollarolo, refiriéndose a esta última cinta, afirma:

La adaptación fue realmente fallida. Una novela compleja, con multitud de historias, con tensión épica y dramática capaz de dar cuenta de un país diverso y múltiple donde diversas perspectivas, requería no sólo un tratamiento selectivo y orgánico desde el punto de vista narrativo, sino, además, la elección de una propuesta coherente que intentara una de entre las muchas lecturas que sugiere la novela. Gómez (el director) optó por la ilustración confusa, por la caótica acumulación de episodios.

Yawar Fiesta, de Luis Figueroa (8 minutos iniciales):

Otras miradas

En 1970 el documentalista cubano Santiago Álvarez adaptó el cuento “El sueño del pongo” en un corto de ocho minutos al estilo de su cine de montaje dialéctico, combinación de imágenes fijas y declarada intencionalidad política, característico de sus trabajos más célebres (Now, Hanoi Martes 13, LBJ) que lo convirtieron en una especie de pionero del videoclip.

El relato “La agonía del Rasu Ñiti” ha sido objeto de interesantes aproximaciones fílmicas relacionadas con el personaje principal del danzak.

Jorge Vignati (foto Caretas)

Así tenemos Danzante de tijeras, un corto rodado en 1974 por Jorge Vignati mientras trabajaba en la fotografía del frustrado proyecto de Manuel Chambi de una adaptación del referido cuento. Vignati le pidió prestado a Chambi un rollo de película de 10 minutos y decidió por su cuenta realizar, con la complicidad de Fausto Espinoza al sonido y Ricardo Valderrama en la asistencia de dirección, una cinta sobre los conjuntos de danzak de Puquio. El resultado fue un sorprendente plano secuencia, filmado con cámara en mano alrededor de los bailarines, que dura lo que el rollo, y que la revista Hablemos de Cine mencionó entre los mejores cortos nacionales producidos al amparo de la extinta Ley 19327. Tuvo problemas con la censura de la época, tal como cuenta Ricardo Bedoya:

COPROCI dictaminó que la película era enojosa y aburrida y que le hacía falta un nuevo montaje, una estructura más tradicional o la inclusión en la banda sonora de un texto explicativo sobre los orígenes o sentido de esta tradicional danza de las tijeras. Una agria y lamentable disputa sobre la autoría del filme, que firmó Vignati pero pretendió reivindicar Chambi, completó la mala fortuna del corto, considerado por muchos como uno de los más logrados de entre los que se han hecho en el Perú.

Una mención especial merece el galardonado corto Danzak de Gabriela Yepes (2008), exhibido en Cannes y ganador de un premio CONACINE al mejor cortometraje, una relectura de “La agonía del Rasu Ñiti” a través de la historia de Nina, una niña que debe cumplir el último deseo de su padre de conservar la tradición de los danzantes de tijeras.

Hermano compañero, compañero de sangre (2006) de Rómulo Franco Ruiz-Bravo es el primer acercamiento documental realizado a la vida de Arguedas. El video incluye escenas del entierro del escritor, entrevistas a personajes claves e imágenes de los escenarios en los que vivió el autor de “Los ríos profundos”. Fue producido por la Pontificia Universidad Católica a través del Archivo Arguedas a cargo de Carmen María Pinilla, reconocida estudiosa del escritor.Extras:

Fuentes consultadas:

  • “Diccionario del cortometraje peruano (I) y (II)”. Hablemos de Cine Nro. 70 -71. Lima, abril 1979-1980.
  • “El cine peruano visto por críticos y realizadores”. Balmes Lozano. Cinemateca de Lima, 1989.
  • “100 años de cine en el Perú: una historia crítica”. Ricardo Bedoya. Universidad de Lima, 1992.
  • “El cine en el Perú: 1950-1972. Testimonios”. Giancarlo Carbone. Universidad de Lima, 1993.
  • “Apuntes sobre el cine y la novela en el Perú”. La Gran Ilusión, revista de cine N. 2, Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, 1994.